lunes, 27 de febrero de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Claves del proceso creativo – Parte 3 de 5


Trabajar el campo ficticio personal

Desarrollar la fantasía es reencontrarse con las primeras matrices imaginarias de los primeros juegos. Juego es salud.

    1   La palabra es uno de los primeros juguetes del bebé. Recuperar el placer de la palabra a través del contacto lúdico con la sustancia de la expresión es lo que nos conviene. Sonidos, letras sílabas, rimas, todo es parte del juego. Incluso se puede crear a partir de los crucigramas o las sopas de letras que aparecen en las revistas o en los periódicos. Inventarse caminos de casillero a casillero; elegir palabras determinadas; escribir algo relacionado con una de las definiciones, etcétera.

2   Por otra parte, si crear es la capacidad del individuo de organizar de otro modo la realidad y atreverse a “ser el otro”, para trabajar el campo ficticio personal podemos ejercitarnos durante unos minutos cada día, cada semana o cada mes, imaginando que somos alguien totalmente diferente a como creemos que somos. Los resultados se verán en el texto



La sugerencia:
Rescatar la espontaneidad del niño. Jugar y crear con todo lo que se tiene a mano.


Nota personal: el ejercicio número dos: trabajar el campo ficticio personal, relativo a jugar a ser otro, es muy recomendable también desde el punto de vista creativo, ya que cuanta más facilidad tengamos para ponernos en la piel de otro, más creíble será, por ejemplo, el cambio de tono en el diálogo de dos o varias personas y, más aun, hacer un cambio de narrador si el texto lo necesitase. Eso por una parte, por otra, quiero que si todavía le tenéis algún respeto al papel en blanco, se lo perdáis del todo, tomad la escritura como un juego, ¡divertiros!, porque escribir puede ser una terapia contra otros tiempos, pero también puede ser un rato de esparcimiento que os entretenga a vosotros seguro, y quien sabe si a mucha más gente…



Los modos de mirar

Los jóvenes, ella y él:
Se miran con picardía. Se clavan la vista. No desvían los ojos el uno del otro.

La señora mayor:
Mira hacia abajo y hacia adentro, por detrás, mucho más allá de las arrugas. No levanta la vista en ningún momento.

El escritor:
Los mira tanto a los unos como a la otra. Están enfrentados en dos asientos de un vagón en el metro. Mira, además, todo los que los rodea y lo rodea a él. Incluso alcanza a registrar la nariz de payaso de un hombre que ha bajado en la última estación. El escritor apunta todo, consigue imaginar un cuento y se dice, al llegar al final del trayecto, que en este viaje le ha venido la inspiración.


Nota personal: no me cansaré de repetir lo importante que es para mí que un escritor tenga un “modo de mirar” diferente, sin prejuicios, que vaya siempre un paso más allá. El mundo que te rodea será una inagotable fuente de inspiración si lo sabes mirar.


El lenguaje como terapia

Dijo Oscar Wilde que algunos hombre viven la novela que no pudieron escribir, en tanto que otros escriben la novela que no pudieron vivir. En este sentido la redacción literaria se perfila como un recurso beneficioso.
Que el lenguaje se considere una terapia no es algo nuevo.
Hay dos grandes ramas que no existirían si no fuera porque pertenecen al rico tronco del lenguaje: la religión y el psicoanálisis. Estas ramas son las que, cada cual a su manera, curan con la palabra.
En los dos casos, tanto en el religioso como en el psicoanalítico, hay una relación inmediata con el proceso creativo. El desahogo se vincula a la etapa previa a la escritura. Si bien la catarsis es conveniente para la salud, el material resultante no es un hecho estético, sino que se puede aprovechar para transformarlo en texto literario.


Hablar antes de escribir

Cierta vez una escritora dijo: “Al escritor le corresponde la tarea de escuchar los chismes y transmitirlos a os demás. Es así como el narrador aprende los hechos de la vida”.
Para muchas de las personas que escriben, hablar como modo de provocar la conversación de los demás es un método innecesario. Son los que alaban el silencio como la situación ideal para crear.
Para otros, provocar las historias ajenas constituye un buen ejercicio previo a la escritura.
Consideremos alguna posibilidad de hacerlo:
Pedir que nos cuenten anécdotas vividas en un período determinado de la vida. Para ello, hacer preguntas específicas a nuestro interlocutor es lo más apropiado.
Este ejercicio puede darnos como resultado anécdotas como la siguiente:

Mi padre saltó de un balcón al balcón vecino porque se había olvidado las llaves de casa y después se enteró de que la puerta estaba abierta.

Cuando era niña me escondía debajo de la mesa para leer historietas y un día me sentí descubierta por una cucaracha.

La aplicación del ejercicio:
Los resultados de nuestra conversación provocada pueden ser:

1. Utilizar la anécdota tal como nos la contaron.
Tanto la primera como la segunda de las anécdotas podemos convertirlas en un cuento breve.

2. Utilizar los datos de la anécdota recibida. Por ejemplo:
Mi padre saltó de su balcón
La puerta estaba abierta
Me escondía debajo de la mesa
Leer historietas
Me sentí descubierta

            3. Recoger palabras de distintas anécdotas que nos resulten motivadoras y usarlas.



Recapitulando…


1 Asociar libremente

2  Afrontar el proceso creador con espíritu positivo

3  Romper estereotipos a la hora de escribir

         4  Convencerse de que cualquiera puede escribir

5  No censurar durante el proceso de escritura

         6  Sorprenderse frente a todo lo que nos rodea a la busca de material

7  Mirar una misma cosa de diferentes maneras

8  Convertirnos en quienes no somos ni seremos nunca

9  Aprovechar todos los juegos conocidos para crear


jueves, 23 de febrero de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Claves del proceso creativo – Parte 2 de 5





Etapas del proceso creativo

El proceso creativo pasa por cuatro etapas principales. Conectar con nuestro mundo interno significa respetarlas.

1.   Preparación
      Juntar datos. Liberar imágenes. Visualizar

2.   Incubación
“Tengo varios temas dándome vueltas en la cabeza”, es una frase que suelen expresar los escritores.
Llegados a este punto, podemos dejar reposar la mente. Esperar. El tema más fuerte será el que asome después del período de incubación.
Otros prefieren ir apuntando a medida que surgen puntas. También es una opción.

3.   Descubrimiento
Surge la chispa, la iluminación. Se relacionan aspectos hasta ese momento aislados. Aparece la punta del hilo. Tirando de él tendremos el texto literario.

4.   Escritura
      Se organiza y desarrolla el material existente.

Nota: la etapa de corrección o reescritura es posterior. Corresponde a cómo se escribe.

Saber cómo escribimos nos conduce a detenernos antes de iniciar un texto para encontrar la mirada singular.

Saber cómo se escribe nos conduce a detenernos para elegir entre diferentes variantes.



No hay que ser un elegido para lanzarse a escribir

Todos podemos escribir sin experiencia previa y sin límites de edad. Sin embargo, el público en general sigue pensando en el autor en términos románticos, como depositario de una virtud especial por la cual lo visitan las musas. Dicho autor así considerado no es “cualquiera”. Esta creencia frena a muchos que sienten el placer de hilar palabras, pero se intimidan como si fuera un atrevimiento.
El lenguaje es un hecho social, propiedad común de todos los hablantes; con esta convicción hay que enfrentarse a la escritura. La única condición para zambullirse en el papel es hacerlo a menudo, sin que interfiera la idea que un escritor es un elegido del destino.

La sugerencia:
Imitar una página de un escritor consagrado y comprobar el ensamblaje de las palabras.


Como dijo Ray Bradbury “La esencia de la creatividad es la esencia del hombre”



No depender de la “inspiración”

La invocación a la musa, el soplo divino, es una condición que se les otorga a unos pocos. He aquí la trampa. Lo que suele titularse inspiración, ese súbito ramalazo que nos ataca, no es un ramalazo. Se mire por donde se mire, es aquello que durante más o menos tiempo rondábamos. Así, vamos acumulando fragmentos y lega un momento en que asoma una punta del puzzle. A ese instante se lo llama inspiración, pero la idea ha estado trabajando en la mente. Henry Miller dice que la mayor parte de la creación literaria se hace mientras uno pasea, conversa con alguien, juega. La mente trabaja sin parar y el escritor tiene antenas especiales, entonces la “iluminación” es una consecuencia normal y no una excepción.
Al contrario, es mismo acto de escribir puede contribuir a la inspiración.


La sugerencia:
Ir en busca de la inspiración cargados de energía y con las herramientas necesarias.


Nota personal: las “antenas especiales” que se dice más arriba que tiene el escritor no son, de nuevo, un don del destino, sino producto de un entrenamiento para abrir la mente, para mirar y escuchar, sentir las cosas de un modo especial, más detallista, que alguien que quiera escribir debería hacer siempre y que cualquier persona puede entrenar.


Descargar

La inspiración se asocia con chispa. Chispa es la descarga luminosa entre dos cuerpos cargados con muy diferente potencial eléctrico. Es la partícula encendida que salta de la lumbre. Ambas definiciones que da el diccionario son indicativas de lo que ocurre en el llamado instante de la inspiración. Veamos la primera:

- Descarga luminosa entre dos cuerpos: los dos cuerpos serían el yo y el mundo, cuyo encuentro es el generador de la inspiración


La inspiración de Tenessee Williams

(Foto de Vivien Leigh en la versión cinematográfica de “Un tranvía llamado deseo”)

Cada escritor es un compendio de fantasmas. Superar el miedo al papel en blanco es un reto que periódicamente le surge. Veamos cómo lo dice:

“El proceso por e que se me presenta la idea para una obra ha sido algo que nunca he podido concretar. Una obra parece simplemente materializarse, se va definiendo más y más, como una aparición. Al principio es muy imprecisa, como en el caso de Un tranvía llamado deseo, que fue posterior a La casa de fieras. Tenía simplemente la idea de una mujer en los últimos años de su juventud. Estaba sentada sola en una silla junto a una ventana con la luz de la luna derramándose en una cara desolada, y el hombre con quien iba a casarse le había dado plantón.
Creo que estaba pensando en mi hermana porque estaba locamente enamorada de un joven en la International Shoe Company que le hacía la corte. Era muy guapo, y ella estaba profundamente enamorada de él. Cuando sonaba el teléfono casi se desmayaba. Creía que era él que la llamaba para quedar con ella ¿sabe? Se veían casi todas las noches y, después, simplemente dejó de llamar. Fue entonces cuando Rose empezó a sufrir desequilibrios mentales. De esa visión surgió Un tranvía llamado deseo. En aquel entonces llamé a la obra “La silla de Blanche a la luz de la luna”, que era un mal título. Pero fue a partir de aquella imagen, sabe, de una mujer sentada junto a una ventana, como surgió Un tranvía llamado deseo



El proceso creativo no empieza en ese momento, sino mucho antes.
Algunos escritores han comentado que las palabras les venían como si alguien se las dictara y así escribieron pasajes tumultuosos. Sin embargo, el tumulto nace también del acto de escribir.


La sugerencia:
Provocar las ideas observando lo que ocurre a nuestro alrededor, estemos donde estemos, será una manera de que se produzca la chispa de la inspiración.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Claves del proceso creativo – Parte 1 de 5


Volvemos a retomar la sección de Secretos y recursos de la creatividad. Como habréis podido ver, las últimas entradas se han ido agrupando en torno a los cuatro grandes bloques que forman el taller: ésta misma, Secretos y recursos de la creatividad, Técnicas y temas del oficio, Leer para escribir y Arte Poética. A continuación daré algunas pautas sobre cómo afrontar el proceso creativo.



Claves del proceso creativo

Estamos de acuerdo en que a escribir se aprende escribiendo. ¿Pero qué hay antes del texto? Hay un mundo interno, exclusivo de cada individuo, conformado como consecuencia de su historia personal; y un mundo externo que rodea al individuo.
El mundo interno y el mundo externo confluyen en el texto. Sin embargo, no hay texto sin fluidez y sin flexibilidad. Los factores que obstaculizan o facilitan la creatividad pasan por nuestro mundo interno. Se trata de romper las resistencias y los miedos, y aprender a convertirlos en material literario. Saber cómo escribimos es una etapa indispensable para conocer las herramientas con las cuales podemos hacerlo.


Escribir es crear

Al escribir se pone en movimiento toda la experiencia personal. Hay que conectar con uno mismo sin interferencias para que la mente active la mano y la mano active el utensilio elegido conformando el texto. Evidentemente, no nos referimos a una sucesión mecánica, sino a un acto productivo.
Toda persona es naturalmente imaginativa y potencialmente creativa. La diferencia entre los que no se consideran creativos y los que lo son es que estos últimos son capaces de expresar una respuesta nueva ante un problema o numerosas ideas en un breve lapso.


La sugerencia:
El ser creativo encuentra soluciones novedosas, diferentes a las habituales. Hay que saber movilizar los recursos en el momento justo.


Diferir los juicios críticos

Lo contrario a crear es bloquearse. Bloquearse es tanto no poder crear como producir maquinalmente.
La censura es el peor enemigo de la creatividad. Entonces, insistimos: de entrada, escribir sin corregir; corregir más tarde. Hay un tiempo para cada cosa, no superponerlos. Si apelamos a la crítica negativa, seguro que nos bloqueamos. Comenzar a escribir con espíritu positivo. Es aquella idea de: ante la botella por la mitad, ver la botella medio llena y no medio vacía.
Algunas expresiones que frenan el proceso creativo:

            No es prudente
            Otros lo harían mejor
            No vale nada. Resultará aburrido
            Es absurdo
            Es peor que lo de los demás
            No sirve
            No tengo nada que decir
            No podré
            A quien le puede interesar

           
La sugerencia:
Atacar con rebeldía a esa vocecita interior que quiere imponer su visión negativa.


Nota personal: desde mi punto de vista, es vital lo que se comenta más arriba, en cuanto a que hay un momento para cada cosa y que no hay que empezar a escribir corrigiendo. Si se me permite un símil pictórico – ya que a mi me gusta pintar – os diré que, alguna vez, he empezado a pintar un cuadro, la idea me gustaba, me apasionaba, pero cometía el error de comenzar, por ejemplo, a mezclar azules y amarillos para intentar conseguir justo el verde que había visto en mi mente, hasta tal punto que la idea se “enfrió” y abandoné el cuadro. Estoy seguro que si hubiese compuesto el cuadro con los colores base que vi en mi mente y que tanto me hicieron vibrar, aquí amarillo, allí magenta, abajo rojo, al otro lado verde, etcétera, el ver el lienzo lleno de pintura, sin “blancos” me habría animado a seguir adelante sin duda, hasta conseguir aquellos verdes que me obsesionaron con mucho menos esfuerzo y sin abandonar la obra.
Ante las duras críticas que vosotros mismos podéis verter sobre vuestra propia obra – estad seguros que vosotros mismos podéis ser sin duda vuestros peores y más crueles críticos -, decía: si esa obra es auténtica, si es vuestra alma la que habéis vertido sobre el papel, quizás os ayude recordar una escena de la genial película Full Monty, en la que el actor, entrado en carnes, le dice a su mujer que quién va a querer ver bailar a esto (refiriéndose a sí mismo), a lo que su mujer muy seria, incluso enfadada con él, le dice “!Pues yo! ¡Yo quiero verte bailar!”…, pues bien, lo que trato de decir es que os sorprendería la cantidad de gente a la que le gustaría veros bailar desnudos



Cambiar la partitura de los rituales

En la vida cotidiana nos manejamos con múltiples clisés. La lectura de los hechos de cada día se hace desde las ideas previas que hemos ido incorporando y que de tanto repetirlas ya no las cuestionamos. Es más, ni reparamos en su formulación. Los estereotipos nos maniatan ojos y oídos. No aferramos a la partitura conocida, lo cual nos da seguridad. Sin embargo,, aunque sospechemos que desechar la partitura es más arriesgado, vale la pena intentarlo. Especialmente a la hora de escribir. Armas efectivas para romper el estereotipo son el humor o el juego; con ellas podremos responder con la sorpresa, con lo inesperado y sorprendernos nosotros mismos con nuestras reacciones. Alguien dijo “Lo terrible es dejar de sorprenderse, ahí, en ese punto trágico, mueren tanto el amor como la creación”.


La sugerencia:
Se aprende durante el acto de hacer esto o no hacer lo otro. No estar pendiente del resultado, vivenciar el proceso.



Nota personal: los estereotipos nos maniatan, es muy cierto. Se trata de una especie de “maduración” que, como adultos, nos ayuda a dedicar nuestra atención a cosas que, como adulto, son importantes, sin tener que hacer el gran esfuerzo que por ejemplo hace un niño para interpretar y entender el entorno, pero que, como escritores, nos pone un velo delante de los ojos que no nos permite apreciar detalles e interpretar hechos sin prejuicios, de manera creativa… el esfuerzo y ejercicio que deberemos hacer como escritores es ese ¡quitarnos el velo!

lunes, 20 de febrero de 2012

Arte Poética – Qué es un poema – parte 2 de 3 – Taller de poesía


TALLER DE POESÍA

Dominar el lenguaje, la forma y el contenido de las palabras es fundamental para escribir poesía. Familiarizarse con ellas, perderles el respeto, es el primer paso.





Propuesta 1 – Sustantivos y adjetivos

Escribir espontáneamente empleando sólo sustantivos y adjetivos hasta completar una página.


Propuesta 2 – Verbos

Igual que la propuesta anterior, pero trabaja únicamente con verbos conjugados en los tiempos y modos que desees.


Propuesta 3 – Combinar

·  Elegir seis conjuntos de palabras de la propuesta 1 y seis verbos de la propuesta 2 y combinarlos. Evitar las combinaciones lógicas.

Por ejemplo:
Hombre triste lloraba
es una combinación más lógica que:
Hombre triste dudaba

·  Colocar en columna las combinaciones elegidas.

·  El resultado será un poema de seis versos.


Propuesta 4 – Título

Titular (poner título) al siguiente poema:

“Mi amante dice el aliento
Mi amante dice el diente suspira la lengua
Mi amante
Y para siempre el día se oscurece en el día.”

                                         Pierre-Jean Jouve

miércoles, 15 de febrero de 2012

Arte Poética – Qué es un poema – parte 1 de 3

¿Qué es un poema?


¿Se cuentan cosas en un poema? Puede que sí, puede que no. Lo que podemos afirmar es que la poesía no transmite información. De lo contrario no es poesía. La poesía suscita sensaciones singulares, toca al sentimiento y a la emoción. Además, emplea el lenguaje para llamar la atención sobre el mismo lenguaje. Para destacar cómo están dichas las cosas.
¿Cómo se consigue? Se suele insistir en que la actividad poética depende de una inspiración “sobrenatural”. En consecuencia, confiere al poeta una cualidad celestial. Sin embargo, el juego y la libertad conducen al poema.
Podríamos decir que el trabajo del poeta consiste en dominar los artificios para producir un efecto único con la mayor economía de lenguaje.


El verso

Tradicionalmente, la poesía ha sido dividida en tres grandes ramas: la épica, la dramática y la lírica. Todas se han caracterizado por la regularidad métrica y por el lenguaje imaginativo y figurado. La métrica, en la función poética del lenguaje, es un elemento más entre los que contribuyen a organizar el poema. Sinónimo de métrica es versificación.

El verso es un conjunto de palabras que constituye la unidad de medida y cadencia.

Etimológicamente significa: línea de escritura.  Se aplica a cada uno de los renglones del texto que integran una composición poética. Suele emplearse en oposición a prosa, palabra que expresa una forma menos rigurosa que la poesía y más cercana a la conversación. Un poema está constituido por un número indefinido de versos:

Verso 1           Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
Verso 2           te pareces al mundo en tu actitud de entrega,
Verso 3           mi cuerpo de labriego te socava
Verso 4           y hace saltar el hijo del fondo de la tierra

(Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada)


Aproximación al poema

Conocer los procedimientos poéticos es dominar el oficio de escribir y en función de ellos se corrige el texto, se reescribe.
Dichos procedimientos nos permiten manipular los recursos poéticos, dosificarlos, combinarlos de un modo singular y significativo, potenciarlos. Nos centramos en la siguiente idea: un poema implica la máxima economía de lenguaje:

DECIR MUCHO CON MUY POCO.

Como primera aproximación al proceso del poema propondremos el siguiente cuestionario. Responderlo nos pone en contacto con lo que pensamos y lo que sentimos, cuestiones fundamentales a la hora de enfrentarse a la escritura poética.


1    ¿A partir de qué inicias un poema? (Una palabra, una idea, un recuerdo, etc.)

2    ¿Cuál es la preocupación personal que te provoca o te provocaría escribir poesía?

3    ¿Y preocupación social?

4    Cita algunos de tus deseos aunque te parezca imposible o absurdo

5    Nombra un objeto

6    ¿Lees poesía? ¿Qué escritor prefieres? ¿Sabes por qué?



El poema

Un poema comprende diferentes planos:

  • Plano fonológico: los sonidos que lo componen, los fonemas, la acentuación, y su significación en relación con el tema. El ritmo poético y su relación con la especialización.

  • Plano sintáctico: empleo de la sintaxis.

  • Plano léxico: el valor general y personal de las palabras, su uso novedoso. La resemantización.

  • Plano semántico y sus variantes:

1.      el asunto y el foco;

2.      figuras retóricas: la metáfora, la ironía, la paradoja, etc.

3.      La imagen y sus variedades;

4.      los campos semánticos desde diferentes puntos de vista: temático, ideológico, discursivo, etcétera.




lunes, 13 de febrero de 2012

Leer para escribir – Jane Austen - La conciencia femenina


Retrato de Jane Austen basado en un dibujo realizado por su hermana





“Es una verdad universalmente conocida que un hombre soltero, en posesión de una gran fortuna, debe desear tener una mujer.”

                                                           J.A.


El núcleo central de las novelas de Jane Austen es la mujer, sus experiencias personales y sus aspiraciones frente a la sociedad. Todas las novelas de Jane Austen siguen un esquema cronológico lineal, sus protagonistas son una serie de mujeres, a las que estudia en relación con los personajes restantes, y todos ellos se mueven como en un juego intelectual. A la hora de señalar el conflicto y ambientar las situaciones, emplea la ironía como procedimiento productivo.


1  La sátira

Austen construye situaciones que captan los factores del ambiente, individuales y sociales; los nudos que teje la sociedad y que resultan ser los que modelan las personalidades que caracterizan a sus personajes. Refleja una sociedad donde el discurso verbal lleva siempre un mensaje oculto, codificado según unas normas de comportamiento rígidas. A menudo, son situaciones amorosas castas que se construyen en la conversación.
Un nudo fundamental es el matrimonio.
Luego, emplea la ironía tanto en las descripciones como en los diálogos, para desmontar dichas convenciones. En consecuencia, en Sentido y sensibilidad, por ejemplo, pretende ridiculizar las novelas de sentimientos.


2  Las negaciones

A nivel formal, Austen se vale de recursos muy simples para conseguir un ritmo vívido. Uno de estos mecanismos consiste en enlazar una serie de negaciones en el mismo párrafo y luego emplear la afirmación.
Ejemplo:
“Lady Bertram no se hundió en meditaciones, sino que, guiada por sir Thomas, (…); no hizo esfuerzo alguno ni pidió a Fanny que le aconsejara o restara importancia a la culpa y a la infamia.”



3  Las heroínas

Por primera vez en la literatura, una mujer describe las relaciones entre mujeres que, hasta entonces, habían aparecido sólo a través del enfoque masculino. Las pone a prueba, además, a través de sus dispositivos mentales.

En este sentido, las heroínas de Austen se dividen en:

1. Personajes de evolución psicológica lineal:

Catherine Morland (La abadía de Northanger)
Elisabeth Bennet (Orgullo y prejuicio)
Emma Woodhouse (Emma)

1. Personajes de evolución psicológica compleja, correspondientes a una trama más tensa y a un final donde prevalece el desengaño:

Anne Elliot (Persuasión)
Elinor Dashwood (Sentido y sensibilidad)
Fanny Price (Mansfield Park)



jueves, 9 de febrero de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 4 de 5 - Taller de Textos


TALLER DE TEXTOS

Se dice que el escritor no narra lo que realmente le sucedió, sino lo que pudiera haber sucedido o lo que hubiera deseado vivir, es un constructor de sueños. Cada escritor corrige el mundo en función de sus demonios. Experimentar con los narradores tal como se puede hacer con las propuestas siguientes es una manera de conseguirlo.


Propuesta 1 – Empleo del narrador

Escribir un texto a partir de los siguientes pasos:

1. Elegir una idea del cuaderno de “apuntes diarios de ideas”;

2. contarla a través de los ojos de una niña;

3. contarla a través de los ojos de un anciano;

4. contarla a través de los ojos de un gato.

Darle a leer los resultados al lector “apto” y comprobar si descubre las diferencias entre los narradores que cuentan la anécdota.


Propuesta 2 – Escribir una carta a un personaje imaginario

Desde un lugar aislado, romántico o melancólico, el narrador recuerda o imagina a un interlocutor a quien escribe una carta.

Ejemplo:

EXILIO
Mi antiguo amor:

“Ahora soy sólo una bolsa vacía. Tengo dos agujeros a los costados y el pelo cae irremediablemente hacia la Navidad. La Navidad era hermosa, con esos bailes a la luz de la nieve y el adornado pino que se estremecía por las luces de colores.
Y tú que me estremecías con tus brillos, como el pino, como un pino bajo la suavidad de los ojos de cientos de niños que miran, estremeciéndote.
Ahora me estoy volviendo extraño en un lugar de conocidos.
Y te siento cada vez que la campana juega a sonar en algún lado de esta ciudad. La ciudad era fantástica. Era mi ciudad, con esas calles que subían y bajaban entre edificios blancos y árboles naranjas. Con las abuelas que conocían todos los secretos juegos de mi infancia. Ahora no entiendo los nombres.
Me resulta familiar el rechazo.
Y estoy queriendo encontrarte en cualquier garabato de una hoja de papel con un nombre.
Te nombraba y aunque estuviera bajo el peso de muchos meses de invierno salía un sol en mi locura cotidiana y aparecías alimentando flores de jardines púrpuras, cuyas sonrisas marcaban el comienzo del cielo azulado.
Como extraño todas estas cosas.
Ahora deambulo en laberintos de pasillos claros.
Buscando un papel, seguir buscando. Como una bolsa vacía que el viento arrastra calle abajo.”

                                                                                                    (Jorge Gómez)


Propuesta 3 – Texto a partir de la propuesta 2

Elegir en el texto anterior (Exilio), todas las palabras que no incluyan la letra “a” y escribir con ellas una historia agregando las palabras que se deseen, pero que tampoco contengan la letra “a”.


Propuesta 4 – La ironía es un modo de decir más de lo que se dice

Hablar de un objeto sin nombrarlo empleando un tono de voz irónico


Propuesta 5 – El narrador es el protagonista

Elegir un texto cuyo narrador pertenezca a la fotografía del texto siguiente:

Éramos unos cuarenta en su clase. En una fotografía que tengo ante los ojos, mi primera fotografía de grupo, primera fotografía colegial, orla intrauterina, cuento treinta y seis. A algunos de ellos los veo todavía, con alguno conservo alguna amistad. Los más, claro, han ido desapareciendo poco a poco.
Pero lo que interesa ahora es el aspecto que teníamos en esta fotografía, alumnos de dos razas: hijos de clase media, de burgueses, de profesionales y de funcionarios, que éramos la mayoría, y unos pocos becarios de procedencia humilde.
Los colegios privados estaban obligados reglamentariamente a educar…

(C. Barral, Años de Penitencia)

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 3 de 5



Cómo elegir el narrador

Quienes escribimos tenemos que saber que el narrador se elige de acuerdo a lo que les pasa a los restantes personajes. Los personajes tienen determinadas sensaciones, sentimientos, visiones, pensamientos, diálogos, y se relacionan con otros personajes. Frente a cada uno de ellos variará la actitud tanto interna como externa del narrador. Nuestra elección dependerá, en gran medida, de esta cuestión.


El narrador puede:
Ø     Exponer los hechos;
Ø     describir a los otros personajes y su situación;
Ø     opinar sobre lo que ocurre;
Ø     no opinar, sino observar;
Ø     anunciar el diálogo;
Ø     hablar de sí mismo;
Ø     mantenerse totalmente al margen de la historia.


Mostrar y expresar

En toda narración se pueden presentar los hechos de dos formas generales: expresar y mostrar. Es muy raro que se den ambas variantes por separado. La alternancia entre ambos modos es una de las características del género narrativo.
           
                        Muestra
Narrador                            =   Cuenta
                        Expresa



a) Mostrar

El narrador es un observador y relata a través de la presentación externa de personajes y decorados. Es decir, describe los rasgos característicos de los personajes y decorados, es decir, describe los rasgos característicos de los personajes, los paisajes, los ambientes, los objetos, etc.
A esta variante podríamos llamarla pictórica o panorámica. En la variante panorámica, desde cualquier punto de vista, más lejano o más cercano, desde fuera o desde dentro, el narrador expresa lo que ha visto o lo que ve.

Ejemplo:
“La primera puerta daría a un dormitorio, con el suelo cubierto por una moqueta clara. Una gran cama inglesa ocuparía todo el fondo. A la derecha, a cada lado de la ventana, dos estanterías estrechas y altas contendrían algunos libros incansablemente manejados, álbumes, barajas, botes, collares, baratijas.”

Georges Perec, de Las Cosas

A la hora de escribir debemos elegir las observaciones de acuerdo a lo que queremos decir. En el ejemplo anterior, con el tipo de objetos banales y la clase de muebles elegidos el autor ironiza acerca de la sociedad de consumo.


b) Expresar

El narrador es un relator que dice lo que ocurre. Informa acerca de las acciones, explica los acontecimientos, así participe o no de ellos.

Ejemplo:
“Miró el reloj. Debían de estar por delante unos veinte coches. No era ninguna exageración. Pero pensó que lo mejor sería ir primero a la oficina y dejar las vueltas para la tarde, ya lleno el depósito, sin preocupaciones. Bajó el cristal para llamar a un vendedor de periódicos que pasaba”.

José Saramago, de Casi un objeto

Al igual que en la variante anterior, de la elección y la sucesión de acciones, pensamientos y sensaciones dependerá lo que se quiera decir. La acción de mirar el reloj, en el fragmento precedente, indica ansiedad.

De la alternancia entre mostrar y expresar, resulta la acción de contar.

Ejemplo:

1. Mostrar

“Aquella primera tarde, cuando hube recorrido el paseo de gravilla que circundaba el campo de hockey, verde y embarrado, crucé un macizo de flores y me asomé a una de las aulas oscuras y desiertas. Era un día grisáceo, amarillento.”

2. Expresar

“Desesperación, una desesperación amarillenta y gris como su cielo. Y permanecí junto a la ventana, en la fría intemperie, pensando: ¿Qué va a ser de mí? ¿Por qué estoy aquí si es que puede saberse?”

Jean Rhys, de Debutantes a escena, por favor


Recapitulando…


1 El narrador es el que cuenta la historia. Elegir el narrador a la hora de contar es conveniente.

2 El narrador se manifiesta situándose desde un punto de vista determinado y hablando con un tono de voz.

3 El punto de vista puede ser desde fuera y desde dentro

     4 Sin escritor no hay relato, pero cada escritor puede elegir entre innumerables narradores posibles.

5 El narrador ve y dice: ve desde un ángulo determinado y dice con un tono de voz.

         6 El narrador dosifica la información que recibe el lector


En la próxima entrada, el taller de textos...

martes, 7 de febrero de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 2 de 5


Cómo se manifiesta el narrador

La adopción de un determinado narrador responde a una intención. Implica un modo de ver y un modo de contar. Entonces:

Ve: desde un punto de vista
En el relato, los acontecimientos son presentados desde una cierta concepción. Se elige una forma de ver las cosas; un determinado ángulo de enfoque, tanto para los hechos históricos reales como para los inventados. Un niño, por ejemplo, ve las cosas de forma distinta que un adulto, aunque sólo sea en lo que se refiere a las medidas.

Dice: habla con un tono de voz
En este sentido el relato no es sólo lo que nos dicen que está ocurriendo, que ha ocurrido o va a ocurrir, sino el tono de voz con el que nos lo dicen. Cuando sabemos qué queremos contar, decidir con qué voz lo hacemos es como elegir una buena linterna que nos iluminará en el camino de la oscuridad.

Recordar:
La pregunta que conviene hacerse es: ¿Desde dónde ver para después hablar?


O sea, el punto de mira determina la voz, son dos los ángulos de enfoque fundamentales:

1  El narrador está fuera de los acontecimientos narrados y no hace ninguna alusión a sí mismo

2  El narrador participa en los acontecimientos narrados como protagonista, como secundario o como testigo. En general, se identifica con el personaje.

El narrador le transmite al lector:

- Si vivió lo que cuenta
- Si se lo contaron
- Si lo vio o lo inventó

Además, lo transmite con diferentes intenciones:

- Fabuladora
- Testimonial

Recordar:
De acuerdo con la intención, se elige la forma

El autor-narrador

En el siglo XVIII era frecuente que el autor adoptara el papel de narrador. Esta tendencia perduró durante el siglo XIX, pero más adelante muchos autores se rebelaron contra esa tendencia. Por lo general, la novela moderna prefiere un autor objetivo que no juzgue ni participe

“He aquí sin duda su último cartucho,
(Habla el personaje)
dice sonriendo el croupier después de un momento de silencio
(Habla el narrador)
Existe un no se qué de grande y de espantoso en el suicidio.”
(Juzga el autor)

Recordar:
A pesar de que actualmente no se utiliza tanto, la técnica del transcriptor es un recurso del que podemos sacar mucho provecho todavía


Funciones del narrador

La función del narrador es informar. Su figura es inasible; sin embargo, organiza el relato, es una función diferente a la del personaje, aunque a veces coincide con él.

¿Qué hace?

Dosifica la información que recibe el lector, según las siguientes posibilidades:

1  Anunciar que algo sucederá después (en un párrafo, una página o varios capítulos posteriores).

            Ejemplo:
“Todavía no conocía a la joven cuya voz escuchaba desde el piso vecino.” (El futuro encuentro con la joven es lo que anuncia)

2  Proporcionar determinados datos de la historia y ocultar otros.

Decía Hemingway: “Yo trato de escribir de acuerdo con el principio del témpano de hielo, que conserva siete octavas partes de su masa debajo del agua, por cada parte que se ve. Cada uno debe tener su propio témpano, puede eliminar algo que conozca, esta es la parte que no se deja ver. Pero si un escritor omite algo porque no lo conoce, entonces hay un hueco en el relato.”

3  Silenciar temporalmente una información necesaria. De cómo se dosifique la información en un relato depende el suspense.

            Ejemplo:
“El contenido del maletín negro le proporcionó la primera pista.” (Se silencia durante un tiempo la información respecto al contenido)


Nota personal: un buen ejemplo de este tercer punto son los relatos de suspense e investigación de Agatha Christie, que era una maestra jugando con la ocultación de la información durante el tiempo necesario para mantener el suspense. Con esto hay que tener cuidado, ya que, si la información se mantiene oculta demasiado tiempo, el lector se puede aburrir e incluso enfadar por el juego al que le hemos sometido


El narrador puede

1  Dar mayor información al lector que al personaje.
Dar al lector una información que el personaje no tiene. Por lo tanto el suspense se produce en torno a saber si el personaje la descubrirá y si lo hará a tiempo.

            Ejemplo:
Hay un individuo que se ha escondido en la casa del personaje y lo acecha mientras éste llega silbando (¿percibirá el personaje la presencia amenazante?)

2  Dar mayor información a los personajes que al lector.
Son los personajes quienes van proporcionándole datos al lector, poco a poco.

            Ejemplo:
Se va revelando un secreto a medida que avanza el relato


¿Cómo lo hace?

El narrador tiene una función principal: contar. Para contar debe saber y para ello debe elegir una perspectiva.
Focaliza cada episodio desde un ángulo visual determinado.
Se sitúa en un punto, imaginario o no, y desde allí enfoca. Su visión determina el modo del relato.

Puede hacerlo:

desde lejos                 desde cerca                desde arriba

desde abajo                desde atrás                desde delante

A su vez, cada una de estas perspectivas remite a las perspectivas que la engloban y que cobran en la narración dos modos fundamentales:

Desde fuera: indica la condición externa del focalizador

Desde dentro: indica la condición interna del focalizador


El autor puede

1  Conocer muy bien al personaje. Saber cómo es, cómo reaccionaría ante cada situación, ante cada uno de los personajes y ante sí mismo

Elegir el punto de vista y la voz narrativa es consecuencia de dicho conocimiento. Suele afirmarse que los personajes más ricos, los perdurables, son aquellos cuya presencia resulta casi tangible para los lectores.
¿Cómo se consigue? En buena medida, mediante la precisa elección de la voz narrativa: se hace hablar al personaje o se habla de él desde diferentes puntos de vista.
La elección del narrador no es arbitraria. Su eficacia depende de que resulte creíble para el lector.

2  Desconocer los personajes, pero saber muy bien qué se quiere decir.

Entonces, determinar desde dónde se va a contar la historia, o a partir de qué punto de vista se va a enfocar, facilita el desarrollo coherente del tema y contribuye a constituir los personajes e ir conociéndolos a medida que se los constituye.


Plantearse:
El narrador es siempre el primer personaje de un autor, así sea un narrador en primera persona, un narrador invisible, o varios narradores que se cruzan y se alternan en un relato.


Nota personal: como dice el texto, el autor puede conocer muy bien al personaje o bien saber qué se quiere decir, a lo mejor habéis pensado ¿Y si no fuese así? ¿Y si le dejásemos libre y sus reacciones nos sorprendiesen a nosotros mismos? – es una idea tentadora, pero ante una obra que pretendamos sea “acabada”, independientemente de la extensión de ésta, esta posibilidad es muy peligrosa, ya que lo que seguramente consigamos sea una obra inconexa e inconsistente. Mi opinión es que se puede explorar a modo de ejercicio, para conocer en profundidad al personaje, o bien para reafirmarnos en lo que queremos contar, pero eso no será lo publicable, esas serán, citando a Hemingway, las siete octavas partes de la obra que no se ven pero que hacen que tenga sentido y sea robusta.