domingo, 19 de octubre de 2014

Arte Poética – Las claves de la poesía




Para la pregunta: "¿qué es un poema?", las respuestas dependen del poema específico. En cuanto a la generalidad, el poema es producto de un ámbito cerrado en el que prevalecen las imágenes y no un argumento. Es un hecho de lenguaje. Si se varía su organización verbal, el lenguaje, varía el poema. Pasa igual en un cuento o en una novela, pero la poesía logra hacernos vislumbrar aquello que, si lo dijera, el poema dejaría de serlo: un poema incita. Incita al lector e incita al poeta que lo escribe con una carga singular que lo lleva a buscar el modo más exacto de dar sentido. Es como una relación de ida y vuelta entre la materia y el ser, el ser y la materia. ¿Pero qué aspecto prevalece para unos y cual para otros?


Nociones poéticas

Hay una serie de condiciones que permiten que la poesía se deslinde de otras clases de discursos. Estas condiciones no son absolutas ni exclusivas pero conviene reflexionar mínimamente acerca de ellas para ampliar nuestras posibilidades de producir poemas de una manera propia.
En este sentido, dichas condiciones son:

·        Discurso objetivo
·        Tensión creativa
·        Dominio del espacio
·        Trabajo del lenguaje
·        La palabra como tema
  • La estructura rítmica

Veremos someramente cada una de ellas como una primera aproximación a camposen los que, de manera paulatina, iremos profundizando.

Discurso objetivo

La poesía implica un discurso objetivo y, al mismo tiempo, la actitud más subjetiva del autor. Corresponda o no a un instante sentimental -en cuanto a sentimiento- de un hombre o una mujer determinados, es la expresión de la subjetividad. Sin embargo, no es subjetivo lo expresado. En el poema no encontramos un fragmento de la vida del poeta sino una realidad transfigurada.
Siempre es un contenido ficticio el de la poesía. Podrá presentar la realidad histórica de un ser humano o a ese ser humano viviendo un punto de tensión determinado por circunstancias sociales o individuales, pero incluso así el poema como tal es objetivo.

Tensión creativa

En un poema se habla de tensión como concentración del sentimiento. Para el autor, es el instante en el que se cruzan una serie de fuerzas internas que provocan la escritura concentrada del poema. En el poema, es la concentración misma lo que genera una cierta manera de tensión que el lector percibe. Precisamente, la percepción de la tensión es un factor que nos permite disfrutar más de dicha lectura.

Dominio del espacio

Los materiales con los que trabajamos en un poema, es decir el lenguaje, las palabras, los blancos entre palabra y palabra, entre verso y verso, entre estrofa y estrofa, se cargan de sentido de acuerdo a cómo los distribuimos en la página.
Este aspecto se da, en realidad, en cualquier tipo de texto. Por ejemplo, en este mismo texto explicativo, hemos distribuido en el espacio los términos hombre y mujer tal como se puede observar en el apartado Discurso objetivo. Nuestro proceso previo fue el siguiente:

1  Nos planteamos escribir sólo "hombre" como abarcador de ambos géneros.

2  Después pensamos en escribir hombre y mujer entre paréntesis, dando el segundo término como sobreentendido: "hombre (o mujer)".

3  En tercer lugar, escribir primero mujer y luego hombre: "mujer u hombre". ero nos sonaba arrítmico.

4  Escribir "hombre o mujer". Es lo que hicimos.

Cada una de las posibilidades anteriores de distribuir las palabras en el papel llega al lector de una manera distinta. Por eso dudábamos.
Al mismo tiempo, hay otra cuestión que desarrollaremos en otro momento: depende de quién sea el lector, así lo leerá.
De todos modos, al escribir poesía no debemos pensar en el lector, sino ser lo más auténticos posible con nosotros mismos y nuestro lector interno. En función de ello se espacializa el poema y se consigue el sentido.

Trabajo del lenguaje

El extremo opuesto a la inútil preocupación por el lector que podemos tener al escribir poesía, es intentar la poesía pura.
Los que lo intentaron reivindicaron a Góngora, entre otros, quien trató de suprimir todo aquello que lo alejara de la pura estética. Redujo lo que pudiera parecer argumental y jugó con el lenguaje hasta las últimas consecuencias.
Otros intentos fueron la escritura automática y las palabras en libertad de los dadaístas, de los surrealistas y las jitanjáforas.

La palabra como tema

Una única palabra puede constituir el poema. No sólo cuenta por sí misma sino que al mismo tiempo aumenta sus posibilidades de significación si la contextualizamos como verso.

Por ejemplo:

Nada
nada
nunca
no.

Al mismo tiempo, una sola palabra puede contener en sí misma una actitud del hablante. Así lo expresa Kayser:

"Una exclamación en que se manifiesta dolor, júbilo, queja, representa, por consiguiente, el fenómeno primitivo de lo lingüísticamente lírico: en la interjección ¡ay! está, por decirlo así, la raíz de todo lo lírico. Del mismo modo, en una exclamación instigadora puede verse la célula embrionaria de lo dramático y en e gesto indicador del ¡he ahí!, la célula primaria de lo épico.
El discurso poético desvela el contenido emocional de las palabras. En este punto es lo opuesto al discurso científico.
El contenido emocional se vincula con nuestros recursos más primitivos o los instintivos. Pero (...), el lenguaje poético aprovecha la falta de firmeza de las palabras, despierta perspectivas latentes y vivifica los contenidos emocionales que viven en ellas. La lengua en sí misma está llena de poesía.

La estructura rítmica

Sea cual sea la estructura de un poema, la medimos con los ojos. La más fácil de entender es la estructura externa. A veces son estrofas; otras se trata de una disposición tipográfica singular; la estructura externa de un poema tiene muchas variedades.
Podemos separar la estructura externa de la interna que es la correspondiente al ritmo. Seguir el ritmo de un poema es una actividad que se puede comparar con la de alguien que escucha hablar en un idioma que no entiende pero que capta un cierto ritmo.


Los recursos del poeta



La escritura como transgresión: Stéphane Mallarmé  

Mallermé es un revolucionario en el campo de la escritura. No acepta la división de los géneros. Postula la impersonalidad del autor y la supremacía de la palabra. Con Mallarme el pienso, luego existo de Descartes se convierto en escribo, luego pienso en la pregunta ¿quién soy?

A partir de los postulados de Mallarmé, en la segunda mitad del siglo XIX, se encara de otro modo la literatura en general, no sólo la poesía. Según él, cada texto es diferente, porque diferente es el aliento de cada individuo que escribe

La ruptura de la lengua

Al verso, Mallarmé lo llama línea perfecta:

"La forma llamada verso es sencillamente por sí misma la literatura; verso hay tan pronto como se acentúa la dicción y ritmo cuando se acentúa el estilo"

La garantía de la técnica es para él la sintaxis. Vale tanto lo escrito como lo blanco, el silencio. En El golpe de dados expresa la pura literatura. Evita el relato. Es nadie -no hay referencia al hombre- en un mundo jugado a los dados:

"Un golpe de dados no abolirá el azar"

Juego, azar, mundo y pensamiento explosionan en la frase, que no quiere ser la expresión de alguien ni alguien expresándose a través de la frase. El lenguaje está allí; el emisor y el receptor quedan fuera.
Obsesionado por la destrucción verbal convierte la mayoría de sus obras en reflexiones acerca del hecho poético mismo. A pesar de todo, o tal vez como otra herramienta de investigación, Mallarmé suele utilizar la rima como elemento rítmico. Para ejemplificarlo, veamos uno de sus poemas directamente en francés, la lengua original, que no hemos querido traducir para respetar todo llo expuesto más arriba:

Tout l'âme résumée
Quand lente nous l'expirons
Dans Plusieurs ronds de fumée
Abolis en autres ronds

Atteste quelque cigare
Brûlant savamment pour peu
Que la cendre se sépare
De son clair baiser de feu

Ainsi le choeur des romances
À la lèvre vole-t-il
Exclus-en si tu commences
Le réel parce que vil

Le sens trop précis rature
Ta vague littérature



 Ahora es vuestro turno, queridos míos... ¿Opiniones, reflexiones?

domingo, 27 de abril de 2014

Leer para escribir – Italo Calvino – La experimentación creadora


 
“La empresa de tratar de escribir novelas ‘apócrifas’, es decir, que imagino escritas por un autor que no soy yo y que no existe, la he llevado hasta el final en Si una noche de invierno, un viajero. Es una novela sobre el placer de leer novelas: el protagonista es el lector, quien comienza a leer diez veces un libro que, por circunstancias ajenas a su voluntad, no logra terminar.”

                                                                                                          I. C.



Siempre atento a lo que ocurría a su alrededor tanto social como políticamente, y gracias a su pasión por experimentar, Calvino encaró una nueva aventura con cada libro, tanto temática como estilísticamente. Gran parte de su narrativa tiene el tono y la estructura propios del cuento popular. La mayoría de los libros que componen su obra son edificios fantásticos –a veces por el tono, a veces por las situaciones-, y suelen seguir el esquema de las rondallas. Pasa del empleo de los símbolos a una concepción de la literatura como proceso combinatorio de historias. Es un gran experimentador. Sin embargo, a través del juego y de la invención de novedosos procedimientos, el escritor no deja de aludir a los problemas que asolan al hombre contemporáneo.

Las etapas
Italo Cavino pasó por diferentes etapas literarias, determinadas tanto por sus preocupaciones sociales como por su necesidad de cambio, hecho que intentó en el medio que mejor conocía: el campo del lenguaje y de la narración.
Planteamos la siguiente división en etapas desde un punto de vista técnico. En realidad, tanto el testimonio como el juego y la reflexión son preocupaciones constantes y conectadas entre sí en casi toda su obra. El objetivo es describirlas con el fin de generar ideas.

1  Etapa testimonial

La corriente neorrealista dominaba el panorama italiano cuando Calvino se inició como escritor. Se concebía la literatura como un medio para el testimonio personal. Sin embargo, si bien él enfoca su primera novela, El sendero de los nidos de araña, inmerso en esa euforia confesional y cuenta su participación en la lucha partisana, lo hace de un modo distinto: desde la visión de un niño y en una atmósfera fantástica.

2  Etapa lúdica

Calvino incorporó las máximas posibilidades del juego en muchas de sus variantes como hilo conductor de sus textos. Es decir que experimentó con el azar, empleando juegos cuyo resultado no depende de la habilidad sino de la suerte, pero lo hizo de un modo consciente, probando entre los vericuetos del lenguaje cuyas reglas recreó. Así, escribió El castillo de los destinos cruzados, donde las cartas del tarot son las organizadoras de la historia.
Un ejemplo ineludible para encarar la escritura creativa es la novela Si una noche de invierno, un viajero, que citamos al comienzo. En ella, y tal como lo especifica él mismo, tuvo que escribir el inicio de diez novelas distintas: una, todo sospechas y sensaciones confusas; una, en que todo son sensaciones corporales y sanguíneas; una, introspectiva y simbólica; una, revolucionaria existencial; una, cínica brutal; una novela de manías obsesivas; una, lógica y geométrica; una, erótica perversa; una, telúrica primigenia; una, apocalíptico-alegórica.

3  Etapa reflexiva

Desarrolló a lo largo de su vida una detallada y variada reflexión sobre el hecho de escribir sumamente aprovechable en la práctica de todo escritor.
En su libro póstumo Seis propuestas para el próximo milenio, se publican algunas de sus reflexiones acerca de las condiciones para que la escritura creativa sea más rica.
Dichas condiciones son:

1    Levedad:
      Levedad se asocia con precisión y determinación, no con vaguedades.

2   Rapidez:
      Implica economía del relato. Si se trata de peripecias, aconseja narrar lo más esencial.

3   Exactitud:
      Se refiere al diseño o la organización de la obra, que debe ser bien definido y calculado. Para ello, reducir los acontecimientos contingentes.

4   Visibilidad:
      Partir de la palabra para ir a la búsqueda de la imagen visual, y no al revés, es lo que Calvino aconseja.

5   Multiplicidad:
      Enfocar la novela moderna como si fuera una enciclopedia.


jueves, 17 de abril de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Taller de textos

TALLER DE TEXTOS

Hay múltiples maneras de escribir un retrato. En las propuestas siguientes podremos practicarlas, pero también desde el enfoque más inesperado.

Propuesta 1: Lo externo y lo interno

1  Escribir el retrato de un amigo, de un conocido a de un familiar con datos concretos (color de pelo, estatura, etc).

2  Escribir el retrato interno de la misma persona (manías, defectos, vicios, virtudes, etc.). Inventar dichas características derivándolas de los datos externos anteriores.


Propuesta 2: Carta

Escribir una carta humorística a alguien conocido o imaginario hablándole del personaje retratado en la propuesta anterior.
 

Propuesta 3: Preguntas

Construir el aspecto de un personaje a partir de preguntas. Por ejemplo:

·        ¿De qué color tiene el pelo?
·        ¿Rubio, moreno o pelirrojo?
·        ¿Y si lo tiene pelirrojo, tiene también pecas en todo el cuerpo?
·        ¿En los dedos de los pies tiene pecas?
·        ¿Y pelos? ¿De qué color?
·        ¿Lleva ropa moderna, pasada de moda o generalmente va con un uniforme?
·        ¿Si llevara un uniforme, qué tipo de uniforme sería?


Propuesta 4: Ampliar

Ampliar el siguiente texto de Juan Marsé, de Encerrados con un solo juguete, intercalando frases, palabras e incluso sólo sílabas a letras sin alterar el orden del original.

“Tina se ceñía el albornoz sosteniendo con los dientes el cordón. Su cabeza caía sobre el pecho era como una madeja de lana negra extraída del agua. Mientras se frotaba el cuerpo con el albornoz, vio sobre la rejilla de madera del suelo la sombra de Andrés, parado en el umbral y arrojando al mar la última piedra.”


Propuesta 5: Añadir

Del texto resultante de la propuesta anterior, añadir un personaje que ve a los otros dos personajes desde una ventana.


Propuesta 6: Pensamientos


Escribir los pensamientos de una señora que está bajo el secador en la peluquería y controla los gestos de las otras mujeres.

sábado, 29 de marzo de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 4


El retrato visto por un personaje

Resulta muy creíble para el lector un retrato "visto" por los ojos del personaje. Por ejemplo en Agostino, de Alberto Moravia, el objetivo del personaje es "espiar y vigilar a su madre con el preciso propósito de destruir el aura de dignidad y de respeto que a sus ojos la había envuelto hasta entonces". Para ello, el autor retrata a la madre del protagonista desde la mirada no del autor sino del personaje:

"Lo primero que vio fue a su madre de pié ante esa cómoda.
No estaba desnuda, como casi había presentido y esperado al asomarse, sino a medio vestir y en el momento de quitarse, ante el espejo, el collar y los pendientes. Llevaba una camisola de gasa que le llegaba a medio muslo. Bajo las dos turgencias desiguales y desequilibradas, una más alta y como contraída, y la otra más baja y como distendida e indolente, las elegantes piernas se adelgazaban en una actitud perezosa, desde los muslos largos y fuertes hasta las pantorrillas y la exigüidad del tobillo. Los brazos levantados para desabrocharse el cierre del collar imprimían a toda la espalda un movimiento visible dentro de la transparencia de la gasa (...)."


Retrato estático o dinámico

El retrato se suele hacer para presentar al personaje. Para ello se puede utilizar:

a) La descripción de los rasgos físicos.
Tomemos un ejemplo de Álvaro Mutis en El Diario de Lecumberri:

"De alta y desgarbada figura, rubio, con un rostro amplio y huesudo que surcaban numerosas arrugas de una limpieza y nitidez desagradables, como si usara una piel ajena que le quedara un poco holgada: al hablar subrayaba sus siempre vagas e incompletas con gestos episcopales y enfáticos y elevaba los ojos al cielo como poniéndolo por testigo de ciertas nunca precisadas infamias de que era víctima. Tenía costumbre de balancearse en sus grandes pies, (...)"

a) La descripción de acciones características del personaje. Así lo hace Cela en La Colmena:

"Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café, tropezando a los clientes con su tremendo trasero. Doña Rosa dice con frecuencia 'leñe' y 'nos ha merengao'. Para doña Rosa el mundo es su Café, y alrededor de su Café, todo lo demás. Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Yo creo que todo eso son habladurías: doña Rosa no hubiera soltado jamás un buen amadeo de plata por nada de este mundo. Ni con primavera ni sin ella. A doña Rosa lo que le gusta es arrastrar sus arrobas, sin más ni más, por entre las mesas."


Plantearse:
A la hora de retratar un personaje, es conveniente plantearse si se lo retrata a partir  de la descripción o a partir de la acción, tal como lo vimos en los ejemplos anteriores. Veamos ambas posibilidades considerando que, cuando se refieren a acciones, se consiguen mejores resultados si la descripción depende de la acción y no al revés, es decir, la acción de la descripción:

a) Descripción física
El retrato es lo principal de la frase, en este caso, el núcleo principal de lo narrado. Ejemplo:

"Su cabeza estaba poblada de rizos rubios"

b) La acción de la cual depende la descripción. El retrato, en este caso, se deduce de lo que hace el personaje. Se incorpora la descripción a la acción. Ejemplo:

"Ladeó la cabeza poblada de rizos rubios"

Qué conseguimos con el retrato:
Evidentemente, de acuerdo a lo que acabamos de ver, presentar a un personaje a través de un retrato no es una técnica mecánica y de una sola dirección.
Al contrario, hay buenos ejemplos de retrato empleado como recurso para mostrar un ambiente, desplegar una atmósfera y estimular la curiosidad del lector. Así lo hace Raymond Carver, por ejemplo en La calma, un cuento en que la descripción va totalmente enlazada a la acción.

"Me estaban cortando el pelo. Yo estaba sentado en el sillón de barbería, y en los asientos de la pared de enfrente se sentaban tres hombres. A dos de los que esperaban no los había visto nunca. Pero reconocí al otro, aunque no conseguía situarlo exactamente. Seguí mirándolo mientras el peluquero me cortaba el pelo. El hombre rechoncho, de cabello ondulado y corto, jugueteaba con un palillo de dientes que tenía entre los labios. Y entonces lo vi con gorra y uniforme y pequeños ojos vigilantes en el vestíbulo de un banco.
De los otros dos, uno era mucho mayor que el otro, y tenía cabello abundante, rizado y gris. Estaba fumando. El tercero, aunque aún joven, estaba casi calvo en la parte superior de la cabeza, pero el pelo de los lados le caía sobre las orejas. Llevaba botas de obrero forestal y pantalones con brillo de aceite de maquinaria."



Recapitulando…


1    El retrato nos presenta al personaje.

2   Seleccionar lo más relevante es determinar la marcha del retrato.

3   Retratar es describir el aspecto físico o el carácter de una persona.

4   Retratar es utilizar un punto de vista cuyo enfoque varía de acuerdo a las necesidades de la narración.

5   Se puede elegir el tipo de retrato siguiendo las pautas de los expertos en fotografía.

6   A través del retrato se pueden mostrar aspectos de un ambiente, de una atmósfera o atraer la curiosidad del lector.

7    Se puede hacer un retrato estático describiendo las características externas del personaje.


8  Se puede hacer un retrato dinámico describiendo también, o exclusivamente, sus acciones.

domingo, 16 de marzo de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 3

Tipos de retratos

Nos referiremos a los diferentes tipos de retratos utilizados en fotografía, según se explica en la Miniguía Kodak y cuya técnica se puede aprovechar para aplicarla en nuestros relatos.





Hay tres procedimientos o estilos básicos:

1    El retrato formal, en el que tendrá Ud. que organizar la pose, el entorno, la iluminación, los elementos auxiliares y la expresión característica del modelo.

2   El retrato informal, en el que utiliza Ud. la pose, el entorno, y las ropas paraobtener una imagen natural, que no tenga aire estudiado.

3   La espontánea, en la que el fotógrafo actúa como observador independiente (y preferiblemente desapercibido) y cuya finalidad es captar al modelo en actitud descuidada o entregado a una actividad cotidiana.

Las variantes prácticas

1    Se puede hacer un retrato de:
·        cuerpo entero;
·        medio cuerpo;
·        destacar los detalles generales;
·        destacar un detalle significativo.

2   Se puede desarrollar un retrato:
·        estático / en movimiento;
·        de lejos / de cerca;
·        desde la presencia / desde la memoria;
·        en blanco y negro;
·        en sepia;
·        en colores.

3   Hay que tener en cuenta:
·        la importancia del grado de relación entre el retratista y el retratado;
·        no mostrar del retrato lo que luego la narración desdice.


Modos de enfocar

Se retrata a un personaje desde distintos puntos de vista y de acuerdo a lo que se quiere lograr en el relato.
Se puede hacer desde distintos ángulos, algunos de los cuales hemos visto en los puntos precedentes y aquí retomamos incluidos en otra clasificación:

·        la descripción externa
·        la descripción interna
·        la descripción mixta

Ejemplos:

·        De descripción externa:

"En el rostro de Miguel brillaban claros los ojos y claros, clarísimos, los dientes. Rompían entre el ocre de su tez, barro cocido, amasado y abrasado y capaz de contener, y rebosar, el agua más fresca. Porque esta era la verdad. Los pómulos abultados, el pellizco de la nariz, la anchura de su cara, afinada en su base, asociaban este rostro a una vasija de barro popular, gastada y suavizada por el tiento de su uso, pero enteriza siempre."

Vicente Aleixandre

·        De descripción interna, empleada para retratar afectivamente a un personaje:

"A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con un agua ('mi corazón es un poco de agua pura', decía él en una carta), con una roca; en sus más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo cambiante, variable como la misma naturaleza. Por la mañana se reía tan alegre, tan clara, tan multiplicadamente como el agua del campo, de la que parecía siempre que venía de lavarse la cara."

Vicente Aleixandre

·        De descripción interna, apropiado para enfocar el carácter ambicioso del personaje:

"No renunciaba a subir, a llegar cuanto más arriba pudiese, pero cada día pensaba menos en estas vaguedades de la ambición a largo plazo, propias de la juventud. Había llegado a los treinta y cinco años, y la codicia del poder era más fuerte y menos idealista; se contentaba con menos pero o quería con más fuerza, lo necesitaba más cerca; era el hombre que no espera, la sed en el desierto que abrasa y se satisface en el charco impuro sin aguardar a descubrir la fuente que está lejos en lugar desconocido. Sin confesárselo, sentía a veces desmayos de la voluntad y de la fe en sí mismo que le daban escalofríos."

Leopoldo Alas 'Clarín', de La Regenta

   
·        De descripción mixta, tanto los rasgos externo como los internos le proporcionan al autor material para evocar al personaje:

"Eusebio García Luengo (...) tenía los ojos muy negros, agudos bajo aquellas cejas tremendas, de un nietzscheanismo  irónico y frustrado. Tenía los pómulos muy salientes -erizados de pelo de barba-, y la boca hundida, con dientes sospecho que poco sanos. Llevaba siempre unos trajes que parecían lamentables, pero que si uno se fijaba un poco eran incluso nuevos y correctos. Lo que pasaba es que Eusebio García Luengo envejecía los trajes de dentro afuera, les comunicaba su cansancio interior, su desgalichamiento de alma, su escepticismo. Muy delgado, algo hundido, lento y pacífico, siempre si prisa, teorizante de esquina y filósofo al azar, Eusebio García Luengo era un conversador fascinante, original, inesperado y de largo aliento. Todo le nacía de un fondo sistemáticamente paradójico e irónico, y el único que no advertía su burla era el sometido en aquel momento a ella."

Francisco Umbral


sábado, 8 de febrero de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 2


Adiestrar el ojo

En el retrato, la técnica de la fotografía abarca aspectos que pueden aportarnos recursos en el territorio de la escritura. Para ello, debemos considerar esta técnica como un disparador o una brújula. Disparador porque amplía nuestro modo de captar lo que nos rodea; como una brújula, porque se convierte para nosotros en un instrumento de orientación.
Pero debemos practicar el encuadre. Un buen ejercicio al respecto es el típico de los fotógrafos: mirar a través del visor de la cámara, aunque no se tenga intención de disparar. Hay que concentrarse en lo que se ve y puede ser muy práctico utilizar el truco de formar un visor con los dedos índices y los pulgares.
Como decía el fotógrafo francés Henri Cartier Bresson:

   “Fotografiar es, en un mismo instante y en una fracción de segundo, reconocer un hecho y la organización rigurosa de las forma percibidas visualmente que expresan este hecho. Es poner en el mismo punto de mira la cabeza el ojo y el corazón.”

En este sentido, el escritor Christopher Isherwood se mimetiza con esta técnica y lo enuncia de la siguiente manera:

   “Yo soy como una cámara  con el obturador abierto, pasiva, minuciosa incapaz de pensar. Capto la imagen del hombre que se afeita en la ventana de enfrente y de la mujer en quimono, lavándose la cabeza. Habrá que revelarlas algún día, fijarlas cuidadosamente en el papel.”

Lo necesario

Adiestrar el ojo a ver  es entrenarnos para recortar o necesario y no lo prescindible.
Lo necesario es aquello que nos permite decir más de lo que la descripción misma expresa.
De lo contrario, sería una crónica periodística y no una novela o un cuento.
Prescindibles son los datos correspondientes a todo el mundo en general y no al personaje de nuestro relato en particular.

Por ejemplo:

·        Cuando la descripción es necesaria:
Nunca se quita el delantal descolorido, tiene las uñas mordidas y unos ojos tan descoloridos como el delantal de tanto mirar los culebrones de la tele mientras sus agujas tricotan sin parar.

Este retrato nos dice, además de lo que dice, lo siguiente:

o       Abandono, poco poder económico (detalle: el delantal)
o       Ansiedad (detalle: las uñas)
o       Fantasía (detalle: los culebrones)
o       Trabajo (detalle: agujas)

·        Cuando la descripción es prescindible:
Es moreno, tiene el pelo renegrido. Es alta, de un metro setenta aproximadamente. Sus ojos son tan negros como su pelo.

Este retrato incluye datos que tal vez sean significativos para el autor, porque conoce a una persona con esas características, pero estas son demasiado generales y no nos amplían el campo informativo, ni nos aportan nada al relato: una persona morena es morena y nada más; con los demás datos ocurre lo mismo.


El encuadre

El encuadre es el marco que se le da a determinado aspecto en determinado momento para atraer la atención del lector.
En fotografía, los encuadres iluminan la escena central. Por ejemplo, en los paisajes se puede conseguir el realce del tema principal enmarcando al foto a través de un arco, de una puerta o de las rejas de un portal, e interesaremos más al lector que si se hace directamente.
Al encuadrar, se seleccionan determinados rasgos, lo cual depende en gran medida del enfoque. El enfoque selectivo es un medio de realzar zonas concretas del encuadre. Jugando con el enfoque se puede centrar el tema para expresar un punto de vista en particular.

Dichos enfoques pueden ser:

·        Plano general
Este nos aporta una visión de conjunto del personaje.
Ejemplo: Una persona en medio de un valle.

·        Primer plano
Incluye menos elementos de referencia pero precisamente por ser exclusivos se destacan.
Ejemplo: Un vientre pronunciado/ Unos ojos miopes


domingo, 2 de febrero de 2014

IDEAS PARA ESCRIBIR - TALLER DE TEXTOS


Las ideas habitan en los lugares más insospechados, encontrarlas y atraparlas para transformarlas en texto literario es la tarea a realizar si respondemos a las siguientes propuestas.

Propuesta 1: Respuestas

Responder a las siguientes preguntas de forma rápida, sin darse tiempo para pensar. Registrar la primera respuesta que nos venga a la mente:

    • ¿Quiénes no lloran ante la fuerza del sol?

o       ¿Hacia dónde van los trenes?

o       ¿Cuáles son las coincidencias elementales entre un matrimonio y una partida de cartas?

o       ¿Cuál de las antiguas profecías anhelas ver cumplidas?

o       ¿Cómo está estructurado el Paraíso?

o       ¿Qué le dice el ratón al gato?

o        ¿Por qué lleva esa insignia?


Propuesta 2: Seleccionar

Agrupar las respuestas de la propuesta precedente, extraer de ellas lo más significativo y construir un texto.

Propuesta 3: Recoger sensaciones

Elaborar una lista de sensaciones a partir de la siguiente noticia:


> 46 DíAS A LA DERIVA EN PLENO OCÉANO
Un pescador japonés de 67 años ha sido rescatado en perfecto estado de salud después de permanecer durante 46 días a la deriva en pleno océano Pacífico. Anzo Miyazato, a quien ya se daba por muerto, ha sobrevivido bebiendo agua de lluvia y comiendo los peces que atrapaba una vez que se le terminaron los víveres que llevaba a bordo. EL pescador fue avistado por otro barco de pesca a casi 2000 kilómetros de su puerto de partida, en Okinawa. Anzo dejó el puerto el pasado  16 de junio, y ese mismo día el motor de su embarcación se averió, con lo que quedó a merced de las corrientes marinas. Un portavoz de los guardacostas japoneses aseguró que el pescador a perdido la mitad de su peso (pesaba 70 kilos) pero que, por lo demás, "tiene realmente buen aspecto". Eso sí, ha quedado un poco harto del menú marino: "Odio el pescado", ha afirmado Miyazato a un periódico nipón. - AGENCIAS, Tokio.



Propuesta 4: Aplicar sensaciones

Con las sensaciones recogidas de la propuesta anterior, inventar características para  un personaje, construir una anécdota, crear un misterio, etc.

Propuesta 5: Titular

Poner título al siguiente texto del escritor Alberto Szpunberg:


Todo el poder nace de un sueño y de la punta de una flecha
y entre página y página cabe toda la espesura del mundo:
los caballos cruzan los ríos y los montes como si fueran capítulos de un libro
y en medio del combate se abre camino un suave prado donde el otoño, más allá de los hombres caídos, más allá de los aceros mellados, empalidece delicadamente el pasto y ruboriza de amor las mejillas:
todas las ramas del bosque se unen para albergar esta pasión,
todos los arroyos espejan la luz para que llegue hasta el fondo:
entre los árboles aun está el niño que expropia y se enamora y se desangra y una lluvia de flechas asegura la victoria, implacable como el tiempo, más terca que la bota que ahora pasea el estante.


Propuesta 6: Imaginar

Imaginar el personaje del texto siguiente y explicar qué es lo que le pasa, por qué está afligido, qué hay escrito en el papel, hacia dónde va, por qué llora, donde se para el tren, etcétera:

"Un hombre está sentado en el vagón de un tren, llora, saca un trozo de papel del bolsillo, lo mira, llora con más fuerza. El tren se para."