lunes, 2 de julio de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Explorar el territorio de la imaginación – Parte 2


Practicar la visión doble

La visión simple es lo que la vista física nos permite ver. Una nube es una nube, una flor es una flor, una mancha de tinta es una mancha de tinta, etc.
La visión doble es descubrir otras formas en las formas reales. Una nube podría ser un rebaño de ovejas; una flor, una escalera; un árbol seco, un hombre; un hombre, un árbol; una mancha de tinta, una bailarina, etc.
Hay un personaje de la literatura universal conocido por todos, don Quijote, que Cervantes construye en gran medida utilizando para él lo que aquí llamamos visión doble, evidente en episodios tales como la aventura de los molinos de viento:


            “-¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
-Aquellos que allí ves –respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuesa merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas de viento, hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece –respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.”


Lo que hace don Quijote convencido nos conviene como dispositivo para imaginar.


La sugerencia:
Comenzar buscando formas en las manchas de tinta. Al echar unas gotas sobre un papel y doblarlo, la tinta se expande en extrañas figuras. Convertirlas en mapas, en ciudades o en lo que se “vea” y escribirlo.



La visión fuera de foco

Trastocar las maneras de ver. Volver conocido lo extraño y extraño lo conocido son muy buenas metas para imaginar.

En el mundo de lo cotidiano, volver extraño lo conocido es mirarlo como si fuéramos seres de otro planeta. De este modo veremos las cosas como no las habíamos mirado antes. Conseguiremos asombrarnos ante una cucharita o ante un autobús.
Sin noticias de Gurb, la novela de Eduardo Mendoza, cumple a la perfección con esta idea y logra mostrarnos las cosas como si las viéramos por primera vez.
En los Escenarios fantásticos, de Joan Manuel Gisbert, hay un elemento extraño incluido en un lugar de la narración sin explicarlo y dándole una función:

“Mi nombre es Demetrius Lapotec. Tienen ante ustedes al único especialista mundial capaz de resolver el extraño caso de la fábrica aparecida. ¡Soy un domador de espejismos!”


La visión fuera de foco implica, como decíamos, trastocar las maneras de ver. Se le puede practicar a partir de cualquier figura geométrica. Desenfocarlas puede ser otro modo de alimentar nuestro mundo creativo:

            ¿qué se ve si se mira fijamente un triágulo?

            ¿y un círculo?

            ¿y un cuadrado?

            ¿y si desenfocamos una pirámide?



La sugerencia:
Recorrer la zona donde vivimos “redescubriendo las cosas” y apuntando cada observación imaginaria.



Mirar palabras

Como hechos materiales y concretos, las palabras son también en este apartado un campo fértil para explorar.
Cada una está constituida por fragmentos de otras. Si las miramos desde este ángulo encontraremos palabras inesperadas e ideas como por arte de magia.
Podemos trabajar con la pizarra o con una cartulina lo más grande posible. Apuntamos unas pocas palabras, algunas de ellas alejadas entre sí y otras en parejas o tríos, de la siguiente manera:

redescubriendo el mundo (trío)                paraguas
autónomo                  les                   tesitura
revolver                    tres diarios (pareja)            opino


   
Encontramos palabras o ideas inesperadas:


redescrubriendo el mundo produce:
redes crubriendo el mundo

autónomo    les    tesitura, producen combinadas:
auto/ no molestes

tres diarios produce:
tres días
días en el río
tres ríos

paraguas es
para el agua

Etc……


Se podría continuar combinando todas las palabras del cuadro

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