lunes, 13 de febrero de 2012

Leer para escribir – Jane Austen - La conciencia femenina


Retrato de Jane Austen basado en un dibujo realizado por su hermana





“Es una verdad universalmente conocida que un hombre soltero, en posesión de una gran fortuna, debe desear tener una mujer.”

                                                           J.A.


El núcleo central de las novelas de Jane Austen es la mujer, sus experiencias personales y sus aspiraciones frente a la sociedad. Todas las novelas de Jane Austen siguen un esquema cronológico lineal, sus protagonistas son una serie de mujeres, a las que estudia en relación con los personajes restantes, y todos ellos se mueven como en un juego intelectual. A la hora de señalar el conflicto y ambientar las situaciones, emplea la ironía como procedimiento productivo.


1  La sátira

Austen construye situaciones que captan los factores del ambiente, individuales y sociales; los nudos que teje la sociedad y que resultan ser los que modelan las personalidades que caracterizan a sus personajes. Refleja una sociedad donde el discurso verbal lleva siempre un mensaje oculto, codificado según unas normas de comportamiento rígidas. A menudo, son situaciones amorosas castas que se construyen en la conversación.
Un nudo fundamental es el matrimonio.
Luego, emplea la ironía tanto en las descripciones como en los diálogos, para desmontar dichas convenciones. En consecuencia, en Sentido y sensibilidad, por ejemplo, pretende ridiculizar las novelas de sentimientos.


2  Las negaciones

A nivel formal, Austen se vale de recursos muy simples para conseguir un ritmo vívido. Uno de estos mecanismos consiste en enlazar una serie de negaciones en el mismo párrafo y luego emplear la afirmación.
Ejemplo:
“Lady Bertram no se hundió en meditaciones, sino que, guiada por sir Thomas, (…); no hizo esfuerzo alguno ni pidió a Fanny que le aconsejara o restara importancia a la culpa y a la infamia.”



3  Las heroínas

Por primera vez en la literatura, una mujer describe las relaciones entre mujeres que, hasta entonces, habían aparecido sólo a través del enfoque masculino. Las pone a prueba, además, a través de sus dispositivos mentales.

En este sentido, las heroínas de Austen se dividen en:

1. Personajes de evolución psicológica lineal:

Catherine Morland (La abadía de Northanger)
Elisabeth Bennet (Orgullo y prejuicio)
Emma Woodhouse (Emma)

1. Personajes de evolución psicológica compleja, correspondientes a una trama más tensa y a un final donde prevalece el desengaño:

Anne Elliot (Persuasión)
Elinor Dashwood (Sentido y sensibilidad)
Fanny Price (Mansfield Park)



jueves, 9 de febrero de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 4 de 5 - Taller de Textos


TALLER DE TEXTOS

Se dice que el escritor no narra lo que realmente le sucedió, sino lo que pudiera haber sucedido o lo que hubiera deseado vivir, es un constructor de sueños. Cada escritor corrige el mundo en función de sus demonios. Experimentar con los narradores tal como se puede hacer con las propuestas siguientes es una manera de conseguirlo.


Propuesta 1 – Empleo del narrador

Escribir un texto a partir de los siguientes pasos:

1. Elegir una idea del cuaderno de “apuntes diarios de ideas”;

2. contarla a través de los ojos de una niña;

3. contarla a través de los ojos de un anciano;

4. contarla a través de los ojos de un gato.

Darle a leer los resultados al lector “apto” y comprobar si descubre las diferencias entre los narradores que cuentan la anécdota.


Propuesta 2 – Escribir una carta a un personaje imaginario

Desde un lugar aislado, romántico o melancólico, el narrador recuerda o imagina a un interlocutor a quien escribe una carta.

Ejemplo:

EXILIO
Mi antiguo amor:

“Ahora soy sólo una bolsa vacía. Tengo dos agujeros a los costados y el pelo cae irremediablemente hacia la Navidad. La Navidad era hermosa, con esos bailes a la luz de la nieve y el adornado pino que se estremecía por las luces de colores.
Y tú que me estremecías con tus brillos, como el pino, como un pino bajo la suavidad de los ojos de cientos de niños que miran, estremeciéndote.
Ahora me estoy volviendo extraño en un lugar de conocidos.
Y te siento cada vez que la campana juega a sonar en algún lado de esta ciudad. La ciudad era fantástica. Era mi ciudad, con esas calles que subían y bajaban entre edificios blancos y árboles naranjas. Con las abuelas que conocían todos los secretos juegos de mi infancia. Ahora no entiendo los nombres.
Me resulta familiar el rechazo.
Y estoy queriendo encontrarte en cualquier garabato de una hoja de papel con un nombre.
Te nombraba y aunque estuviera bajo el peso de muchos meses de invierno salía un sol en mi locura cotidiana y aparecías alimentando flores de jardines púrpuras, cuyas sonrisas marcaban el comienzo del cielo azulado.
Como extraño todas estas cosas.
Ahora deambulo en laberintos de pasillos claros.
Buscando un papel, seguir buscando. Como una bolsa vacía que el viento arrastra calle abajo.”

                                                                                                    (Jorge Gómez)


Propuesta 3 – Texto a partir de la propuesta 2

Elegir en el texto anterior (Exilio), todas las palabras que no incluyan la letra “a” y escribir con ellas una historia agregando las palabras que se deseen, pero que tampoco contengan la letra “a”.


Propuesta 4 – La ironía es un modo de decir más de lo que se dice

Hablar de un objeto sin nombrarlo empleando un tono de voz irónico


Propuesta 5 – El narrador es el protagonista

Elegir un texto cuyo narrador pertenezca a la fotografía del texto siguiente:

Éramos unos cuarenta en su clase. En una fotografía que tengo ante los ojos, mi primera fotografía de grupo, primera fotografía colegial, orla intrauterina, cuento treinta y seis. A algunos de ellos los veo todavía, con alguno conservo alguna amistad. Los más, claro, han ido desapareciendo poco a poco.
Pero lo que interesa ahora es el aspecto que teníamos en esta fotografía, alumnos de dos razas: hijos de clase media, de burgueses, de profesionales y de funcionarios, que éramos la mayoría, y unos pocos becarios de procedencia humilde.
Los colegios privados estaban obligados reglamentariamente a educar…

(C. Barral, Años de Penitencia)

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 3 de 5



Cómo elegir el narrador

Quienes escribimos tenemos que saber que el narrador se elige de acuerdo a lo que les pasa a los restantes personajes. Los personajes tienen determinadas sensaciones, sentimientos, visiones, pensamientos, diálogos, y se relacionan con otros personajes. Frente a cada uno de ellos variará la actitud tanto interna como externa del narrador. Nuestra elección dependerá, en gran medida, de esta cuestión.


El narrador puede:
Ø     Exponer los hechos;
Ø     describir a los otros personajes y su situación;
Ø     opinar sobre lo que ocurre;
Ø     no opinar, sino observar;
Ø     anunciar el diálogo;
Ø     hablar de sí mismo;
Ø     mantenerse totalmente al margen de la historia.


Mostrar y expresar

En toda narración se pueden presentar los hechos de dos formas generales: expresar y mostrar. Es muy raro que se den ambas variantes por separado. La alternancia entre ambos modos es una de las características del género narrativo.
           
                        Muestra
Narrador                            =   Cuenta
                        Expresa



a) Mostrar

El narrador es un observador y relata a través de la presentación externa de personajes y decorados. Es decir, describe los rasgos característicos de los personajes y decorados, es decir, describe los rasgos característicos de los personajes, los paisajes, los ambientes, los objetos, etc.
A esta variante podríamos llamarla pictórica o panorámica. En la variante panorámica, desde cualquier punto de vista, más lejano o más cercano, desde fuera o desde dentro, el narrador expresa lo que ha visto o lo que ve.

Ejemplo:
“La primera puerta daría a un dormitorio, con el suelo cubierto por una moqueta clara. Una gran cama inglesa ocuparía todo el fondo. A la derecha, a cada lado de la ventana, dos estanterías estrechas y altas contendrían algunos libros incansablemente manejados, álbumes, barajas, botes, collares, baratijas.”

Georges Perec, de Las Cosas

A la hora de escribir debemos elegir las observaciones de acuerdo a lo que queremos decir. En el ejemplo anterior, con el tipo de objetos banales y la clase de muebles elegidos el autor ironiza acerca de la sociedad de consumo.


b) Expresar

El narrador es un relator que dice lo que ocurre. Informa acerca de las acciones, explica los acontecimientos, así participe o no de ellos.

Ejemplo:
“Miró el reloj. Debían de estar por delante unos veinte coches. No era ninguna exageración. Pero pensó que lo mejor sería ir primero a la oficina y dejar las vueltas para la tarde, ya lleno el depósito, sin preocupaciones. Bajó el cristal para llamar a un vendedor de periódicos que pasaba”.

José Saramago, de Casi un objeto

Al igual que en la variante anterior, de la elección y la sucesión de acciones, pensamientos y sensaciones dependerá lo que se quiera decir. La acción de mirar el reloj, en el fragmento precedente, indica ansiedad.

De la alternancia entre mostrar y expresar, resulta la acción de contar.

Ejemplo:

1. Mostrar

“Aquella primera tarde, cuando hube recorrido el paseo de gravilla que circundaba el campo de hockey, verde y embarrado, crucé un macizo de flores y me asomé a una de las aulas oscuras y desiertas. Era un día grisáceo, amarillento.”

2. Expresar

“Desesperación, una desesperación amarillenta y gris como su cielo. Y permanecí junto a la ventana, en la fría intemperie, pensando: ¿Qué va a ser de mí? ¿Por qué estoy aquí si es que puede saberse?”

Jean Rhys, de Debutantes a escena, por favor


Recapitulando…


1 El narrador es el que cuenta la historia. Elegir el narrador a la hora de contar es conveniente.

2 El narrador se manifiesta situándose desde un punto de vista determinado y hablando con un tono de voz.

3 El punto de vista puede ser desde fuera y desde dentro

     4 Sin escritor no hay relato, pero cada escritor puede elegir entre innumerables narradores posibles.

5 El narrador ve y dice: ve desde un ángulo determinado y dice con un tono de voz.

         6 El narrador dosifica la información que recibe el lector


En la próxima entrada, el taller de textos...

martes, 7 de febrero de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 2 de 5


Cómo se manifiesta el narrador

La adopción de un determinado narrador responde a una intención. Implica un modo de ver y un modo de contar. Entonces:

Ve: desde un punto de vista
En el relato, los acontecimientos son presentados desde una cierta concepción. Se elige una forma de ver las cosas; un determinado ángulo de enfoque, tanto para los hechos históricos reales como para los inventados. Un niño, por ejemplo, ve las cosas de forma distinta que un adulto, aunque sólo sea en lo que se refiere a las medidas.

Dice: habla con un tono de voz
En este sentido el relato no es sólo lo que nos dicen que está ocurriendo, que ha ocurrido o va a ocurrir, sino el tono de voz con el que nos lo dicen. Cuando sabemos qué queremos contar, decidir con qué voz lo hacemos es como elegir una buena linterna que nos iluminará en el camino de la oscuridad.

Recordar:
La pregunta que conviene hacerse es: ¿Desde dónde ver para después hablar?


O sea, el punto de mira determina la voz, son dos los ángulos de enfoque fundamentales:

1  El narrador está fuera de los acontecimientos narrados y no hace ninguna alusión a sí mismo

2  El narrador participa en los acontecimientos narrados como protagonista, como secundario o como testigo. En general, se identifica con el personaje.

El narrador le transmite al lector:

- Si vivió lo que cuenta
- Si se lo contaron
- Si lo vio o lo inventó

Además, lo transmite con diferentes intenciones:

- Fabuladora
- Testimonial

Recordar:
De acuerdo con la intención, se elige la forma

El autor-narrador

En el siglo XVIII era frecuente que el autor adoptara el papel de narrador. Esta tendencia perduró durante el siglo XIX, pero más adelante muchos autores se rebelaron contra esa tendencia. Por lo general, la novela moderna prefiere un autor objetivo que no juzgue ni participe

“He aquí sin duda su último cartucho,
(Habla el personaje)
dice sonriendo el croupier después de un momento de silencio
(Habla el narrador)
Existe un no se qué de grande y de espantoso en el suicidio.”
(Juzga el autor)

Recordar:
A pesar de que actualmente no se utiliza tanto, la técnica del transcriptor es un recurso del que podemos sacar mucho provecho todavía


Funciones del narrador

La función del narrador es informar. Su figura es inasible; sin embargo, organiza el relato, es una función diferente a la del personaje, aunque a veces coincide con él.

¿Qué hace?

Dosifica la información que recibe el lector, según las siguientes posibilidades:

1  Anunciar que algo sucederá después (en un párrafo, una página o varios capítulos posteriores).

            Ejemplo:
“Todavía no conocía a la joven cuya voz escuchaba desde el piso vecino.” (El futuro encuentro con la joven es lo que anuncia)

2  Proporcionar determinados datos de la historia y ocultar otros.

Decía Hemingway: “Yo trato de escribir de acuerdo con el principio del témpano de hielo, que conserva siete octavas partes de su masa debajo del agua, por cada parte que se ve. Cada uno debe tener su propio témpano, puede eliminar algo que conozca, esta es la parte que no se deja ver. Pero si un escritor omite algo porque no lo conoce, entonces hay un hueco en el relato.”

3  Silenciar temporalmente una información necesaria. De cómo se dosifique la información en un relato depende el suspense.

            Ejemplo:
“El contenido del maletín negro le proporcionó la primera pista.” (Se silencia durante un tiempo la información respecto al contenido)


Nota personal: un buen ejemplo de este tercer punto son los relatos de suspense e investigación de Agatha Christie, que era una maestra jugando con la ocultación de la información durante el tiempo necesario para mantener el suspense. Con esto hay que tener cuidado, ya que, si la información se mantiene oculta demasiado tiempo, el lector se puede aburrir e incluso enfadar por el juego al que le hemos sometido


El narrador puede

1  Dar mayor información al lector que al personaje.
Dar al lector una información que el personaje no tiene. Por lo tanto el suspense se produce en torno a saber si el personaje la descubrirá y si lo hará a tiempo.

            Ejemplo:
Hay un individuo que se ha escondido en la casa del personaje y lo acecha mientras éste llega silbando (¿percibirá el personaje la presencia amenazante?)

2  Dar mayor información a los personajes que al lector.
Son los personajes quienes van proporcionándole datos al lector, poco a poco.

            Ejemplo:
Se va revelando un secreto a medida que avanza el relato


¿Cómo lo hace?

El narrador tiene una función principal: contar. Para contar debe saber y para ello debe elegir una perspectiva.
Focaliza cada episodio desde un ángulo visual determinado.
Se sitúa en un punto, imaginario o no, y desde allí enfoca. Su visión determina el modo del relato.

Puede hacerlo:

desde lejos                 desde cerca                desde arriba

desde abajo                desde atrás                desde delante

A su vez, cada una de estas perspectivas remite a las perspectivas que la engloban y que cobran en la narración dos modos fundamentales:

Desde fuera: indica la condición externa del focalizador

Desde dentro: indica la condición interna del focalizador


El autor puede

1  Conocer muy bien al personaje. Saber cómo es, cómo reaccionaría ante cada situación, ante cada uno de los personajes y ante sí mismo

Elegir el punto de vista y la voz narrativa es consecuencia de dicho conocimiento. Suele afirmarse que los personajes más ricos, los perdurables, son aquellos cuya presencia resulta casi tangible para los lectores.
¿Cómo se consigue? En buena medida, mediante la precisa elección de la voz narrativa: se hace hablar al personaje o se habla de él desde diferentes puntos de vista.
La elección del narrador no es arbitraria. Su eficacia depende de que resulte creíble para el lector.

2  Desconocer los personajes, pero saber muy bien qué se quiere decir.

Entonces, determinar desde dónde se va a contar la historia, o a partir de qué punto de vista se va a enfocar, facilita el desarrollo coherente del tema y contribuye a constituir los personajes e ir conociéndolos a medida que se los constituye.


Plantearse:
El narrador es siempre el primer personaje de un autor, así sea un narrador en primera persona, un narrador invisible, o varios narradores que se cruzan y se alternan en un relato.


Nota personal: como dice el texto, el autor puede conocer muy bien al personaje o bien saber qué se quiere decir, a lo mejor habéis pensado ¿Y si no fuese así? ¿Y si le dejásemos libre y sus reacciones nos sorprendiesen a nosotros mismos? – es una idea tentadora, pero ante una obra que pretendamos sea “acabada”, independientemente de la extensión de ésta, esta posibilidad es muy peligrosa, ya que lo que seguramente consigamos sea una obra inconexa e inconsistente. Mi opinión es que se puede explorar a modo de ejercicio, para conocer en profundidad al personaje, o bien para reafirmarnos en lo que queremos contar, pero eso no será lo publicable, esas serán, citando a Hemingway, las siete octavas partes de la obra que no se ven pero que hacen que tenga sentido y sea robusta.

lunes, 6 de febrero de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (1 de 4) – Parte 1 de 5

Hoy comenzamos una nueva sección, la tercera de cuatro en total que son las que van a formar este taller de escritura, como recordatorio, las cuatro secciones de las que va a constar el taller son: Secretos y recursos de la creatividad; Técnicas y temas del oficio; Leer para escribir y Arte Poética

La sección en general se llama "Técnicas y temas del oficio",  y creo que el título es suficientemente explicativo. En primer lugar y durante las próximas publicaciones hablaremos de la figura y herramienta que, elegida y utilizada con acierto, puede hacer que un texto nuestro llegue hasta el alma de nuestros lectores: el narrador.



El Narrador (1 de 4)

Todos tenemos historias que contar. La manera de hacerlo las hace más o menos interesantes. En el origen de toda narración escrita hay un escritor de carne y hueso. Pero ese escritor no es el que habla en el relato, en el cuento, en la novela. Tiene a su disposición varios disfraces: son los distintos narradores que puede elegir a la hora de contar. No es el autor, sino un narrador, quien cuenta la historia. En el territorio de la ficción todo es posible. Admite nuestras ideas más extravagantes, los miedos, los amores. Con las herramientas apropiadas se puede construir un mundo a la medida de nuestro deseo. Conciso o extenso. Para conseguirlo, es fundamental elegir el tipo de narrador que contará los hechos. El autor da la palabra al narrador.


El escritor elige el narrador más conveniente

En nuestra mente habita una serie de apuntadores que nos dictan las cosas. Esas vocecitas podrían corresponder a algunos de los narradores a los que apelamos.
A la hora de escribir debemos preguntarnos

¿Quién llevará la voz cantante?

El escrito es uno, los narradores a los que el escritor puede apelar son numerosos.

¿Quién dice esto?, se preguntan los lectores frente a un relato. Cuanto más creíble les resulta la historia, más pronto surge esa curiosidad. Los niños suelen preguntarle a la abuela cuentista: “¿cómo lo sabes?, ¿ocurrió de verdad?”.

¿Quién dice esto, quién lo cuenta? Esta cuestión atrae, hoy en día, tanto a los críticos y a los escritores como a los lectores.

¿Quién habla en un relato? Es el narrador quien tiene la palabra en un relato. Sobre sus discurso se apoyan los monólogos y los diálogos de los personajes.


Un autor, numerosos narradores

Pero ese apuntador interno que  dice “yo” y se refiere a mí, no es necesariamente el escritor. El “yo” del cuento puede adoptar las características de personales muy diversos.
El “yo” del escritor no es el mismo “yo” del relato.

Un ejemplo. En Memorias de una vaca, de Bernardo Atxaga, leemos:

“Por lo visto tenía que nacer, y acabé naciendo en un bosque del País Vasco a poco de terminar la guerra de 1936.”

No es el escritor quien  cuenta su nacimiento, por supuesto. El narrador de la novela no es Atxaga, sino un personaje inventado por él, en este caso una vaca. Los narradores son agentes a través de los cuales se expresa el autor.
El narrador es quien enuncia y no coincide con el autor del texto; si hay coincidencia se trata de una autobiografía y no de un relato novelado. Un ejemplo claro es el emblemático comienzo de El Quijote:

“En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme,”

“No quiero acordarme”: lo dice el narrador ficticio y no Miguel de Cervantes, el autor. Gracias al narrador, podemos contar algo transformándonos en quien queramos: cambiar de sexo o de edad; de carácter o de clase social; de sentimientos o de época vivida.

Recordar:
Autor y narrador son cosas distintas. Hay infinidad de narradores entre los que escoger un tipo de voz narrativa. Cada uno aportará unas características distintas al texto.
Por eso, según lo que queremos contar, nos convendrá más utilizar uno u otro narrador

Como dice el refrán popular: “Todo es según el color del cristal con que se mira”


LAS VOCES DE JULIO CORTÁZAR

Si observamos el párrafo inicial de algunos de los cuentos de Cortázar, veremos que están enunciados por diferentes narradores, de acuerdo a las necesidades de cada historia y a la información que se desea transmitir al lector.

1  Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben
a la más ventajosa liquidación de sus materiales), guardaba los recuerdos de nuestros  bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia
(de Casa Tomada)

¿Quiénes cuentan la historia?:
NOSOTROS corresponde a los hermanos, y el que cuenta es uno de ellos

2  Diario de Alina Reyes, 12 de enero
Anoche fue otra vez, yo tan cansada de pulseras y farándulas, de Pink champagne y la cara de      Renato Viñes, oh esa cara de foca balbuceante, de retrato de Dorian Gray a lo último
(de Lejana)

ALINA REYES cuenta en primera persona en su diario íntimo


3  Así será algún día su estatua, piensa irónicamente el procónsul mientras alza el brazo, lo fija en
el gesto del saludo, se deja petrificar por la ovación de un público que dos horas de circo y de calor no ha fatigado.
(de Todos os fuegos del fuego)

ALGUIEN cuenta lo que piensa el procónsul

3  - Me da lo mismo que me escuches o que no – dijo Somoza -.
Es así, y me parece justo que lo sepas.
(de El ídolo de las Cícladas)

Habla directamente SOMOZA




jueves, 2 de febrero de 2012

MI TALLER DE TEXTOS - EL VIEJO MAESTRO



Este es el resultado que una de las propuestas del Taller de Textos han provocado en mí y que quiero compartir con vosotros – no transcribo todas las respuestas porque este es un espacio para que todos aprendamos, no para divulgar mis textos - espero que os guste… cualquier sugerencia o vuestros propios ejercicios los podéis compartir más abajo, en el apartado “comentarios”.



Propuesta elegida

Propuesta 3 – A la caza de ideas

Escribir un texto a partir de la siguiente frase:
Hay ventanas para mirar hacia fuera y las hay para mirar hacia adentro


EL VIEJO MAESTRO 

"Hay ventanas para mirar hacia afuera y las hay para mirar hacia adentro". Así comenzó a hablar el viejo maestro, admirable persona y gran pedagogo que mi torpe juventud no supo apreciar en su justa medida, de lo que ahora me arrepiento ¡podía haber aprendido tanto! "Las primeras las vemos siempre - continuó -... ahora mismo, a nuestro lado: por ellas vemos las vidas que vivimos, lo que deseamos y aborrecemos en la vida terrena, pero las segundas... esas no se ven, esas sólo las sentimos en ciertos momentos, íntimos y profundos, y a través de ellas podemos observar, aunque difusas, las cosas realmente importantes: lo que somos, lo que creemos, lo que de verdad nos mueve o paraliza (...) son momentos de lucidez extrema, quizás por eso mismo nos deslumbran y difuminan los contornos de lo que nos importa tanto. Todo se traza, como en arena de playa azotada por el viento, que se borra según se va escribiendo...".

Recuerdo que yo le miraba sorprendido, como el resto de la clase. Cuando empezó su discurso de despedida, una parte de mí pensó que chocheaba, aunque por suerte la otra me dijo que era muy lúcido, ahora pienso que más lúcido de lo que yo seré jamás

"... La verdad es que, después de todo - estaba terminando su despedida -, todo lo que os he enseñado, a los que me habéis hecho caso, claro - se rió con ganas al decir esto, recuperó la seriedad, aunque quedó en sus labios una leve sonrisa, no sé si de sarcasmo, tristeza o ambas cosas - y todo lo que aprenderéis de ahora en adelante, de poco valdrá si no os ayuda a ser felices... ¡Pero cuidado! esto dependerá, en gran medida, de vosotros mismos, sólo tenéis que meteros en esas duras cabezotas que cada uno tiene su camino hacia la felicidad, y que quizás la felicidad es, precisamente, el transitar por ese camino que se ha elegido, y no el lugar hacia donde pensamos que se encaminan nuestros pasos... Resumiendo, hijos míos, haced que vuestra vida sea sobre todo eso, ¡vuestra!"

Una semana después de terminar las clases, me crucé con él por la calle. Caminaba por la acera de enfrente, despacio, ensimismado, con la mirada clavada en el suelo. Yo le miraba fijamente y, de repente, levantó la cabeza, me miró, primero sin reconocerme, para luego dar un leve respingo, antes de dibujar una gran sonrisa y levantar la mano para saludarme. Esa fue la última vez que lo vi. Alguna noche de aquel verano, pasaba caminando al lado de su casa, veía luz, me acercaba. Una vez tuve la mano a menos de cinco centímetros de su timbre... me lo imaginaba en bata y zapatillas, en su sofá favorito leyendo un enorme libro, sólo, jubilado ya, quizás haciendo el gesto de levantarse para ir a preparar la clase del día siguiente, para enseguida negar con la cabeza y decirse a si mismo, riendo "¿dónde vas viejo tonto? si primero, es verano y, aun más importante, estás ya jubilado... qué poderosa es la costumbre"

Abrí la carta de mi madre. Habían pasado bastantes años desde la última vez que vi al viejo maestro. Llevaba cuatro meses en la facultad, en la gran ciudad, orgulloso de mi juventud, de mi condición de universitario, de mi coche... Al final de la carta, entre otras cosas que carecían de importancia, mi madre dijo que el viejo maestro había muerto sólo en su casa, sin nadie a su lado, mientras dormía, y que había ido un montón de gente al entierro, que habían ido incluso de la ciudad. 

Como un mazazo, la conciencia me hizo ver que apenas me había acordado de él más de dos o tres veces en todos esos años, y desde luego ni había preguntado por él... Lloré amargamente, mirando al suelo de mi habitación. Esa fue la primera vez que la gran ciudad me pareció triste y gris, y también fue cuando me prometí seguir sus enseñanzas. 


Ahora puedo decir, querido maestro, que siento el orgullo de poder decir que mi vida es sobre todo eso, mía. 

Fernando Ruiz

miércoles, 1 de febrero de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Recomendaciones para iniciarse en la escritura – Parte 4 de 4



TALLER DE TEXTOS

¡Por fin entramos en materia!

Como ya mencioné en una de las entradas anteriores, cerraré cada uno de los temas, en este caso “Recomendaciones para iniciarse en la escritura”, con una serie de propuestas para trabajar lo aprendido hasta ahora y empezar a “lanzarse a la piscina”. Más adelante, en el post que llamaré “Secretos y recursos de la creatividad – Recomendaciones para iniciarse en la escritura – Anexo”, compartiré Mi Taller de Textos, que no será otra cosa que el resultado que una de las propuestas de ejercicios del Taller de Textos ha provocado en mí… os invito a comentar dudas y sugerencias y a compartir vuestras experiencias más abajo, en el apartado “comentarios”:

Las propuestas de este apartado son una serie de ejercicios concretos para iniciarse en la escritura, un pretexto como tantos otros para escribir. Tienen algo de trampolín y algo de valla.

Propuesta 1 – Los comienzos producen comienzos

Responde al siguiente cuestionario y con las respuestas tendrás material para iniciar una historia:

¿Qué es lo primero que recuerdas?
¿Cómo era la primera casa en que viviste?
¿Adónde fuiste la primera vez que te alejaste de tu casa?
¿Qué es lo primero que dibujaste?
¿Cuál fue la primea narración que te contaron?
¿Cuál fue la primera película que viste?
¿Quién fue tu primer amigo?
¿A quién le escribiste tu primera carta?


Propuesta 2 – Sin respetar la lógica

  1. Hacer una lista de las acciones que observes en las personas que te rodeen, durante media hora en un espacio determinado. Apuntarlas.

  1. Numerar las acciones en un orden que no se corresponda con la lógica que podría conectarlas.

  1. Imaginar el tema del posible relato como consecuencia de la serie de acciones anteriores


Propuesta 3 – A la caza de ideas

Escribir un texto a partir de la siguiente frase:
Hay ventanas para mirar hacia fuera y las hay para mirar hacia adentro


Propuesta 4 – Aprovechar material de otros escritores

Contaminar o mezclar elementos de tres fragmentos de autores distintos y escribir un texto, resultante de dicha combinación. Se pueden combinar sílabas, frases, ideas, etc, en el orden que se quiera