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domingo, 15 de noviembre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – TALLER DE TEXTOS


TALLER DE TEXTOS

Iniciar un relato es elegir un comienzo. Con las propuestas siguientes realizaremos una práctica que podremos emplear no sólo como inicio sino como continuación de un texto.


Propuesta 1: Combinar

Combinar los dos principios de novela siguientes y formar un nuevo principio para un futuro relato o novela:

1 “De lo que voy a contar yo fui testigo: de la traición de la enana, del asesinato de Segundo, de la llegada de la Estrella. Sucedió todo en una época remota de mi infancia que ahora ya no se si rememoro o invento: porque por entonces para mí aun no se había despegado el cielo de la tierra y todo era posible.”

Rosa Montero, Bella y oscura

2  “Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez.”

John Kennedy Toole, La conjura de los necios

Propuesta 2:  Robar

De una narración que no se haya leído, tomar prestado el principio y escribir un relato a partir de él.

Propuesta 3:  Comparar

Iniciar de maneras diferentes un mismo relato:

  • Iniciar el relato con una acción.
  • Iniciar el relato con una descripción.
  • Iniciar el relato con un diálogo.

Propuesta 4:  Continuar

Proseguir los comienzos de la propuesta anterior de la siguiente manera:
1.       El que comienza con la acción continuarlo con quietud.
2.      EL que comienza con descripción continuarlo con acción.
3.      El que comienza con diálogo continuarlo con monólogo.



sábado, 14 de noviembre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 3 de 3

Por donde comenzar

Este es el tercer punto básico del capítulo: decidir cuál es, dentro del material ya escrito, el mejor principio para nuestro texto.
La operación a realizar es la siguiente: Probamos cuál de los párrafos que lo componen es verdaderamente el principio. Incluso, en una novela se puede hacer la prueba en cada capítulo.
Nosotros lo practicaremos con un breve cuento, El pozo, de Luis Mateo Díez, para poder comparar las variantes:

“Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. Este es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.”

Probamos las posibles variaciones en el texto de la siguiente manera:

1        El final como principio:
Este es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una (…)

2      Otro principio podría ser:
Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.


La sugerencia:
Si es necesario, en cualquier clase de texto se puede quitar algún párrafo o agregar uno nuevo para que el principio elegido tenga la eficacia deseada.





El orden

Dice Garzo que contar es volver a vivir pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida.
Siguiendo su razonamiento:

Contar es establecer un orden

En este sentido, para que el orden del relato resulte productivo debemos prever todas sus partes, desde el principio hasta el final, tanto en textos de ficción como en los informativos o ensayísticos.

Los pasos a seguir son:

  • Escribir la idea espontáneamente, sin orden alguno

  • Decidir el orden de su redacción.
Tomando como ejemplo la pequeña historia citada por Garzo en El país, enlacemos el concepto de orden con las tres cuestiones básicas tratadas en el presente capítulo:

1  De dónde nace el relato:
     De un hecho real.

2  De qué manera comenzarlo:
     Veamos dos opciones:
·         Con una descripción.

     Ejemplo:
“La niebla y un error inexplicable permitieron que la camioneta de un agricultor invadiera la pista justo en el momento en que aterrizaba un bombardero.”

  • Con una acción.

     Ejemplo:
“Un agricultor y su vaca chocaron clamorosamente con un bombardero, al pasar por el aeropuerto militar. No hubo víctimas humanas, pero la camioneta quedó destrozada y la vaca murió.”

3  Por dónde comenzar:
Una vez escrito lo ocurrido, finalmente decidimos si comenzamos el relato hablando de la vaca, del choque o del agricultor; si dialoga el agricultor con un soldado…


La sugerencia:
Elegir inicios posibles para las anécdotas más intrascendentes que escuchamos a diario y emplearlos como iniciode un relato diferente a esa anécdota desencadenante.



 “Querido amigo:

 ¿Usted no ve cómo todo lo que sucede siempre    es un comienzo?
 ¡Y comenzar, en sí, es siempre tan hermoso!
 Deje que la vida acontezca.
 Créame, la vida tiene razón en todos los casos”

Rainer Maria Rilke





Recapitulando…
  
1 No descartar ninguna motivación para comenzar un relato.

2 Un relato puede surgir de una impresión, de imágenes evocadas, de un deseo, de los cinco sentidos…

3 Relacionar lo vivido con o imaginario.

4 Dedicar tiempo a escribir principios de relatos y elegir el que exprese mejor lo que se quiere decir, el que cause el efecto deseado.

5 Comparar diferentes inicios de novelas o cuentos para descubrir la diversidad de efectos que producen

6 Una vez escrito un relato, comprobar si el principio es el más apropiado.



 
 
























sábado, 31 de octubre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 2 de 3


Relacionar lo vivido con lo imaginado

Lo cuenta también a su manera Julio Torri, mostrándonos cómo recurrir a lo conocido para imaginar lo desconocido:

“El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del Sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.
La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; y la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.”



La sugerencia:
Apelar a nuestro mundo conocido –personas, sonidos, sentimientos, recuerdos- y aprovechar lo vivido en él para construir así un mundo imaginario.


Modos de iniciar un texto narrativo

El segundo punto de éste capítulo corresponde a los modos de iniciar un relato una vez que ya estamos motivados para hacerlo.
El primer lugar veamos diferentes tipos de inicios:

1  Inicio testimonial
     Así empieza La aventura de la casa deshabitada de Conan Doyle:

“El asesinato del ilustre míster Ronald Adair, ocurrido en circunstancias por demás extraordinarias e inexplicables, traía en la primavera de 1894 despierto el interés de todo Londres y sumido en el espanto al mundo aristocrático.”


2 Inicio epistolar
     Así empieza El color púrpura de Alice Walker:

“Querido Dios:
Tengo catorce años. He sido siempre buena. Se me ocurre que, a lo mejor, podrías hacerme una señal que me aclare lo que me está pasando.”


3 Inicio dialogado
     Así empieza Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain:

“-¡Tom!
No hubo contestación.
     -¡Tom!
     Tampoco hubo contestación.
     -Quisiera saber qué le ha pasado a ese chico. ¡Oye Tom!”


4 Inicio descriptivo
     Así empieza El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad:

“El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento (…).”


5 Inicio informativo
     Así comienza Tomates verdes fritos de Fannie Flagg:

“El café Whistle Stop abrió la semana pasada, justo al lado de casa, junto a correos, y los propietarios Idgie Threadgoode y Ruth Jamison dicen que les va muy bien. Idgie dice que como la gente sabe que a ella no le importa envenenarse, no cocina.”


6 Inicio autobiográfico
     Así comienza El gran Gatsby de Scott Fitzgerald:

“En mis primeros y más vulnerables años, mi padre me dio un consejo que no ha cesado desde entonces de darme vueltas por la cabeza.”


7  Inicio histórico
     Así empieza La Cartuja de Parma de Stendhal:

“El 15 de mayo de 1796, el general Bonaparte efectuó su entrada en Milán a la cabeza de aquel joven ejército que acababa de pasar el puente de Lodi, y de enterar al mundo de que después de tantos siglos, César y Alejandro tenían sucesor.”



La sugerencia:
Comparar los párrafos iniciales de distintos cuentos y novelas. Registrar el efecto que nos produce cada uno y analizar si nos conviene para iniciar nuestro trexto.




Reflexionar antes de empezar

Son muchas las cuestiones acerca de las cuales podemos reflexionar antes de escribir el inicio de nuestra narración. Es lo que hizo Umberto Eco. Si bien ya sabía cuál era su propósito preliminar, el desencadenante, se planteó la resolución de una serie de aspectos técnicos antes de definir el comienzo de El nombre de la rosa.
Lo cuenta en las Apostillas. A partir de ese deseo desarrolló la idea según los siguientes pasos:
1        Encontró en un cuaderno una lista de monjes que vivían en un convento.
2       Investigó sobre venenos.
3       Investigó el Medioevo y situó el convento en esa época.
4       Eligió como primer narrador a un cronista de la época.
5       Se documentó e imaginó la mayor cantidad de detalles posible para construir el mundo en el que transcurre la historia.
Siempre conservó su problema inicial ¿quién es el asesino?- como motor de la novela.



domingo, 25 de octubre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 1 de 3

Cómo se inicia una narración

Iniciar una narración implica diferentes cuestiones: de dónde nace; cómo comenzarla y por dónde comenzar.
¿De dónde nace un relato? De todo lo que atañe al ser humano y que vivencia más o menos conscientemente.
De las maneras de comenzarlo dependerá el interés o el desinterés que el relato despierte en el lector.
Por dónde comenzar, a su vez, se refiere a cuál es el punto más conveniente de nuestro relato para convertirse en el párrafo inicial.
Los tres aspectos señalados funcionan simultáneamente en la práctica, pero desarrollarlos por separado nos permitirá reflexionar acerca de ellos y encontrar nuevos recursos.


De dónde nacen los relatos

Chandler decía que una de sus peculiaridades y dificultades como escritor era que no descartaba nada. A la vez, su razón para empezar a escribir era un sentimiento ineludible, decía que se hubiera hundido si no se hubiera puesto a escribir cada vez que ese sentimiento lo atacaba. Tanto hacerlo compulsivamente como no descartar nada son motivaciones para comenzar.
No descartar nada significa:

1 Escribir comienzos de relatos en el momento que se nos ocurren y sin prejuzgare su valor.

2 Escribir tanto lo que se vive como lo que se imagina: aunque imaginar es, en realidad, una manera de vivir.



Estar dispuesto a escribir

Estar en disposición de escribir no es para todos lo mismo ni es para cada uno igual en distintos momentos. El punto de partida para comenzar a escribir un texto puede ser de diversos tipos. Lo importante es no dejar pasar por alto ninguno de ellos.
Veamos algunos posibles puntos de partida u orígenes de textos y ejemplos de algunos escritores:

Una impresión

Hay impresiones perdurables que más pronto o más tarde pueden ser motivadoras del comienzo de un relato.
Así nos cuenta José Luis Sampedro en el principio de su novela El río que nos lleva:

“Tenía yo trece años y acababa de llegar a Aranjuez cuando me hice amigo de otros muchachos de mi edad con quienes, al llegar el verano, acudía a bañarme en el Tajo cada día. Hasta que cierta mañana de agosto nos fue imposible zambullirnos porque el río estaba como entarimado; es decir, completamente cubierto de troncos flotantes que unos hombres, saltando sobre ellos o desde la orilla y empujándolos o atrayéndolos con un gancho al extremo de una vara, conducían hacia el resbaladero de una presa, desde donde continuaban flotando río abajo hasta la playa (…). Aquellos hombres, rudos y elementales, pastores de tronco sobre el río, me impresionaron tanto (…) que nunca pude olvidarlos.”

Imágenes evocadas

Las imágenes suelen ser evocaciones imborrables. Dice Juan Marsé:

“Mis novelas parten de imágenes. Existe una serie de imágenes básicas que te obsesionan, que arrastro del pasado, experiencias personales o cosas que te han contado, no distingo entre ambas. La suma de varias combinadas me proporciona no una idea sino la posibilidad de comenzar o continuar una historia.”

Un deseo

Es conocido el hecho de que a muchos escritores los persiguen sus obsesiones y logran liberarse de ellas transformándolas, convirtiéndolas en materia prima para un relato o en el relato mismo.
Así Umberto Eco dice que escribió El nombre de la rosa porque tenía ganas de envenenar a un monje.
Un buen modo de superar esa obsesión fue construir un mundo y una situación que le permitieran “hacerla realidad”.


Los cinco sentidos


La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato son nuestros cables con el mundo, Se trata de percibir y aprovechar las imágenes generadas por nuestros sentidos:

La vista
Uno participa involuntariamente de situaciones inesperadas que hay que registrar porque pueden darnos pie a un comienzo de narración. O buscar otras voluntariamente.
Por ejemplo, el encuentro con dos ancianas cogidas del brazo caminando por la calle nos puede proporcionar un comienzo que tenga relación con la nostalgia.

El oído
Lo mismo que con la vista ocurre con el oído. Oímos sin escuchar, pero escuchar es el objetivo para rescatar imágenes.
Por ejemplo, el ladrido permanente de un perro en el pequeño balcón enfrentado a nuestra casa nos puede proporcionar un comienzo que insinúe abandono.

El tacto
Tocar no es un acto similar a ver ni a oír. Es un acto más voluntario.
Por ejemplo, el contraste entre una superficie lisa como un cristal y una rugosa como el de una piedra erosionada, nos puede proporcionar un comienzo que tenga reminiscencias de un espacio sin vida presente.

El gusto
Un sabor tiene que ver, generalmente, con las raíces de uno. Saborear la comida de la infancia nos puede llevar al campo de la evocación ma, o menos, placentera.

El olfato
Muchos son los escritores que emplean un aroma como evocación. De hecho, los lugares tienen olores característicos: el del mar, el de los países tropicales, etc.

La sugerencia:
Dedicar una hora cada dos o tres días a buscar principios de relatos de modo consciente, distinguiendo entre los diferentes puntos de partida posibles.



domingo, 22 de febrero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – Taller de textos


TALLER DE TEXTOS

Escribir es un oficio y se puede hacer bien o mal, pero debemos practicarlo utilizando todos los medios posibles, como por ejemplo los ofrecidos en las siguientes propuestas.

Propuesta 1: Recordar

Durante unos minutos, tratar de recordar algo agradable y algo desagradable de nuestra vida. Anotarlo y, después de las notas obtenidas recoger aquello que resulte significativo y realizar un texto.

Propuesta 2: Desechos

Con el material sobrante de la propuesta anterior, rehacer el recuerdo como si fuera pura anécdota, nada importante.

Propuesta 3: Construir

Construir una historia con los siguientes elementos:

  • Un hombre que odia a su mujer
  • Una mujer que odia a su amante y odia a su marido
  • Una madre que odia a su hija y ama a su yerno


Propuesta 4: Principio-final

Dados el principio y el final de un cuento de Cortázar, completar el medio.

Principio:
“Había empezado a leer la novela unos días antes.  La abandonó por negocios urgentes, volvió abrirla cuando regresaba en tren a la finca: se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes.”

Final:
“En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.”


Propuesta 5: A partir de

Escribir a partir del siguiente texto:

Cautivo
“Perdido en un rincón de pensamiento, en un presente indiferente, sin ayer ni mañana, observa el pez anaranjado que, ajeno, nada en el estanque del jardín. Como quien no tiene nada que esperar, sin decantarse al juego de una juiciosa balanza, ni al deseo por tomar el rumbo que un día perdió. Sin invadir paisajes ni caminos desiertos. . Sin tomar lo que es propio del pensamiento ajeno. Sin esperar el otoño ni el nacimiento de la primavera.
Antes, un recuerdo vago caminaba por el espacio de su mente, cuando sus manos eran más pequeñas y más tiernas. Un rostro blanco enmarcaba entonces aquella penetrante mirada que gravitaba en su interior: la de esos dos ojos negros que lo acompañaban siempre, invisibles, anónimos, para sonreir de vez en cuando.
Perdido sigue el pez, con sus manos grandes y morenas, intentando que no lo atrapen, en un juego inocente. Arriba, en la ventana, la enfermera observa.”

Ana Melenchón


sábado, 31 de enero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – parte 4 de 4


Las motivaciones

Como hemos visto, no todos comienzan de la misma manera. Para Pinter los motores productivos fueron la excitación y la frustración. Además, parte de un tema y se deja llevar por la escritura misma, sin plan pre-determinado, salvo una tenue idea.
Mailer habla de algo mínimo que crece y que perdura mucho tiempo en su mente; lo refuerza con la lectura de distintos libros.
Jack Kerouac, por su parte, insinúa que lo que comúnmente llamamos inspiración es para algunos, como para su amigo, el escritor Burroughs, la capacidad de estar alerta:

“Burroughs y yo estábamos sentados en un bar una noche y oímos decir a un presentador de radio.. ‘Así que los egipcios atacaron, bla, bla, bla, bla... y entretanto hubo un gran incendio en el zoológico de Londres y el fuego se extendió por los campos y los hipopótamos murieron cocidos en los estanques. ¡Buenas noches a todos…!’. Ese el Bill, advirtió Burroughs. Y es que siempre se da cuenta de las cosas.”

Erskine Caldwell se hace preguntas mientras viaja en un autobús:

“Ves en la calle un autobús escolar y te preguntas adónde irá. Después te imaginas una escuela, y una maestra. Bien, ¿y quién es esta maestra? ¿Qué aspecto tiene? (…) Entonces te acuerdas de algunas de las maestras que tuviste cuando eras pequeña. Y así todo el rato.”


La sugerencia:
Averiguar a partir de qué escriben los escritores y probar sus mecanismos hasta dar con el nuestro.


La lectura

La llamada inspiración puede surgir mientras leemos. Se suele aconsejar a quienes escriben que lean lo contrario o lo diferente al género que practican como vía motivadora. Así, si escribimos poesía, es estimulante la novela o el ensayo; al revés, si escribimos novela conviene leer un poema o una disquisición para abonar nuestro campo creativo.
Al realizar dichas lecturas no es necesario entender lo que se lee. Basta con recibir un discurso diferente al que vamos a utilizar. Porque lo verdaderamente impulsor son las constelaciones de palabras que recibimos durante esos momentos.
Leer será un camino hacia la aparición de esos soplos aparentemente mágicos y un modo de materializar nuestras ideas que, como comprobaremos, no surgen de la nada.

La sugerencia:
Leer pequeños trozos, levantar la cabeza de la página y apuntar la primera ocurrencia que venga a la mente.





Jack Kerouac (1922-1969) novelista de la “Beat Generation”.


Recapitulando…


1 No hay creación de la nada.

2   La inspiración es el trabajo realizado por uno mismo, no por la musa.

3 La inspiración puede ser curiosidad creativa.

4   Las actividades básicas de la escritura son:
      ver
      atender
      evocar
      sentir afectos

5 No confundir percibir con inspirar. Percibir es reconocer, identificar.

6  Recordar abre un extenso abanico de posibilidades creativas.

7 Tanto el amor como el odio pueden ser motores creativos.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – parte 1 de 4


Teoría de la inspiración

Hay una relación cercana entre inspiración e inconsciente. Lo que se ha dado en llamar inspiración o “estímulo interior que impulsa al poeta” no es algo dirigido conscientemente.
Las “inspiraciones” –como veremos- dependen de nuestra memoria, de nuestra atención, de la experimentación, de la lenta germinación de palabras que al final salen al exterior.
Inspiración o trabajo no es una disyuntiva; a partir de aquí podemos considerarlos como dos etapas complementarias y llamar inspiración a ese tiempo previo a la elaboración consciente, generalmente la de la reescritura. Desde este punto de vista, se la puede nutrir, se puede provocar. Podríamos llamarla también curiosidad creativa.


Dos actitudes

A través de los tiempos, hay dos actitudes totalmente opuestas frente a la cuestión de la inspiración: los que la defienden y los que a niegan.

·      Los defensores

Uno de los primeros en defenderla fue Platón, en el Ion:

“No es por arte, sino por inspiración y sugestión divina por lo que todos los grandes poetas épicos componen todas estas hermosas poesías; y lo mismo los grandes poetas líricos.”

Consideraba que el origen de la escritura se debía al instante en que se perdía el uso de la razón.
Por su parte, Rilke escribió:

“Yo también tengo una misión de Dios, soy ejecutor dócil y humilde de las órdenes que me dictan, de allá arriba.”

Tanto Platón como Rilke apelan a los dioses. Sin embargo, hay algo que es evidente, si hubiera que esperar a que los dioses o Dios nos cantaran a los oídos, nos dictaran, sólo muy pocos escribirían, serían los elegidos. He aquí un punto cuestionable.



·      Los atacantes

Un concepto opuesto al que acabamos de ver fue desarrollado por Rodin, para quien lo único importante era el trabajo. Para él, la inspiración se construía. Sustituía la voz de los dioses por la voz de la observación; durante cierto tiempo influyó en Rilke, que revisó sus parámetros y así escribió los “poemas cosa”.
Por su parte, Poe decía que componer poemas era una tarea deductiva, y se burlaba de los inspirados diciendo:

“Los escritores prefieren dar a entender que componen mediante una especie de bello frenesí –un éxtasis intuitivo- y literalmente, pero si se echara una ojeada tras las bambalinas, nos encontraríamos con los innumerables vislumbres de ideas que no llegaron a la madurez de la visión plena, a las cautelosas selecciones y rechazos, a los dolorosos borrones e interpelaciones.”

La sugerencia:
Practiquemos a partir de lo que escriben los autores, no a partir de lo que dicen.


El Pensador, Auguste Rodin (1840-1917)



Mentiras piadosas

Tanto afirmando que escribían al vuelo de la pluma como confesando su esfuerzo matemático, los escritores mintieron:

Sin esfuerzo
Coleridge, el poeta, contaba que una vez se quedó profundamente dormido durante unas tres horas. En ese lapso, se le aparecieron en la mente cerca de trescientos versos. En cuanto se despertó, intentó transcribir (no escribir) el largo poema “recibido”, pero una visita inesperada no se lo permitió. Tiempo después recuperó una parte y así surgió Kubla Khan. Sin embargo, muchísimos años más tarde, se demostró que el poema era producto de cantidad de imágenes y palabras extraídas de sus lecturas y que él conservaba cuidadosamente guardadas.

Con esfuerzo
La visión opuesta, pero con los mismos resultados, es la que nos da Poe.
El contaba que compuso su poema El cuervo paso a paso, siguiendo el mismo desarrollo que los que se llevan a cabo en una demostración matemática. Sin embargo, también se pudo comprobar  que el texto fue corregido, transformado y vuelto a elaborar a partir de pruebas y más pruebas.



Y tu ¿Qué piensas?