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domingo, 7 de febrero de 2016

Leer para escribir – Truman Capote – La fuerza de la perturbación





“Suponga que usted se pasa una semana comiendo sólo manzanas. Indiscutiblemente usted agota su apetito por las manzanas y sin duda alguna sabe cuál es su sabor. Cuando yo me pongo a escribir un cuento, tal vez ya no sienta ningún hambre de ese cuento, pero considero que conozco perfectamente su sabor.”

                                                                                                          T. C.




Capote es un maestro del cuento, que trabaja cada detalle; algunos de sus aspectos los aplica también a la novela: la intensidad, la tensión y el desenlace eficaz. Sus personajes, por lo general, son seres que dudan, están marcados por un patético destino y participan de situaciones inquietantes. Para crear las atmósferas apropiadas, Capote recurre a menudo al registro lírico.


1  El dominio del clímax

Capote domina la técnica del cuento. Para comprobar si un cuento es realmente válido, al acabarlo se pregunta si podría imaginárselo en una forma diferente o le resulta absoluto y definitivo.
Buena parte de sus textos narrativos rozan la frontera entre lo perverso y lo posible. En la mayoría de sus cuentos, el momento culminante es el producto de la zozobra generada por este límite tanto en el personaje como en el lector. Para conseguir esta atmósfera, Capote apela a indicios, personajes singulares, acciones mínimas y precisas, que no tienen una motivación clara. Así, nos encontramos con sonidos extraños que se aproximan, situaciones desagradables imposibles de evitar, locos cuerdos, ambientes inhóspitos: la amenaza como constante nudo productor.

Ejemplo:
“Era todo el dinero que le quedaba, pero no le importó tener que caminar sola a casa. Los montones de nieve parecían olas de un mar blanco: avanzaba sobre las olas, impulsada por vientos y mareas lunares. No sé lo que quiero, y tal vez nunca lo sepa, mi único deseo ante cada estrella será ver otra estrella. No estoy asustada, pensó, de verdad que no. Dos muchachos salieron de un bar y se la quedaron mirando. En un parque, hacía mucho tiempo, había visto a dos muchachos que tal vez fueran los mismos. No estoy asustada, de verdad que no, pensó escuchando las pisadas que le seguían con un crujir de nieve.”
Profesor Miseria

2  El final sugerente

Un elemento coincidente en las narraciones de Capote, es la eficacia del final. Más que por ser inesperado, porque provoca el deseo de seguir leyendo. Cuando se trata de novelas, como A sangre fría o Plegarias atendidas, entre otras, no emplea la división en capítulos, sino en fragmentos. Lo mismo hace en algunos cuentos, y el final de cada fragmento es conciso y sugerente.
Veamos dos finales de Cierra la última puerta:
  1. “Dentro de nosotros revolotea algo llamado ‘alma’: ‘morir no es moriri, visir no es vivir’, ¿y encima deseas saber si te amo? No seas tonto, Walter, ni siquiera somos amigos…”.
  2. “Entonces metió la cabeza en la almohada, se tapó los oídos con las manos y pensó: no pienses en nada, piensa en el viento.”

3  La caracterización del personaje

Los personajes de Capote son seres infelices. Los caracteriza a través de determinados procesos internos que los ocupan. Lo consigue apelando frecuentemente a la anormalidad, a la locura, a la ambigüedad y, como mecanismo eficaz , a la duda que los hace más creíbles.

Ejemplo:
“A diferencia de Perry, no tenía la certeza de que un espejo roto significara siete años de mala suerte, ni que contemplar la luna nueva a través de un cristal presagiara desgracias. Pero Perry, con sus agudas e irritantes intuiciones, había dado de lleno en una de las recurrentes dudas de Dick. (…) Después de todo, era ‘doloroso’ imaginar que uno podía ser ‘un anormal’, especialmente si de ser anormal uno no tenía la culpa sino que se era ‘algo con lo que ya se nació’. No había más que fijarse en su propia familia.”



domingo, 5 de abril de 2015

Leer para escribir – Albert Camus – El teatro de la ficción



“Mentir no es sólo decir lo que no es. También y sobre todo significa decir más de lo que es, y, en lo que respecta al corazón humano, decir más de lo que se siente. Esto es algo que hacemos todos para simplificar la vida.”

                                                                                                          A. C.



El hombre rebelde, La peste y El extranjero son los mejores libros del francés Albert Camus, que vivió la cargada atmósfera entre las dos guerras mundiales. EL pesimismo que caracterizó ese momento histórico domina la obra de Camus, que escribió un ensayo sobre la “sensibilidad absurda”. Así denominó a la sinrazón reinante en el mundo y como una metáfora del tema fue considerada su novela El extranjero, cuyos procedimientos de escritura lo han convertido en un clásico y que aquí analizamos desde este punto de vista.


1  Una prosa sin ornamentos

La prosa de El extranjero es precisa, exacta y clara. Se ha dicho que más que escrita parece oída. Carece de elementos ornamentales; por ejemplo, casi no usa adjetivos, lo cual hace más creíble la historia de un personaje inverosímil y tan directo como la prosa. Ello se puede observar desde el párrafo inicial:
“Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo.”
Y algo más adelante dice:
“Cuando mamá estaba en casa, pasaba el tiempo en silencio, siguiéndome con la mirada. Durante los primeros días que estuvo en el asilo lloraba a menudo. Pero era por la fuerza de la costumbre. Al cabo de unos meses habría llorado si se la hubiera sacado del asilo. Siempre por la fuerza de la costumbre. Un poco por eso, en el último año casi no fui a verla ya. Y también porque me quitaba el domingo, sin contar el esfuerzo de ir hasta el autobús, tomar los billetes y hacer dos horas de camino.”


2  El recurso de la contradicción

En El extranjero, Camus hace un uso magistral de este recurso en el personaje principal: bajo una apariencia de simpleza y falta de imaginación aparece una personalidad capaz de mostrar también todo lo contrario.
Al respecto, han opinado diversos escritores.
  1. Sartre dijo que a través del relato jadeante de Meursault se discernía una prosa poética más amplia que lo potenciaba.

  1. Nathalie Sarraute señaló: 
“Ese Meursault que se muestra, en ciertos puntos, tan insensible, tan tosco, y como un poco atontado, revela por otra parte un refinamiento de gusto, una delicadeza exquisita. El estilo mismo en que se expresa hace de él, más que el émulo del héroe mugiente de Steinbeck, el heredero de la princesa de Clèves y Adolfo. ”

3  Un personaje inolvidable

El protagonista de El extranjero, Meursault, es uno de los personajes inolvidables de la literatura. Tampoco se olvidan fácilmente el árabe, el capellán de la prisión y el juez de instrucción, porque en El extranjero los personajes se dan a conocer unos a otros.

Veamos algunas de las características de Meursault:
1    Es condenado porque rechaza mentir, sin embargo, no es un rebelde.
2   Dice Camus:
      “Meursault, contrariamente a las apariencias, no quiere simplificar la vida. EL dice lo que es, rehúsa enmascarar sus sentimientos y al instante la sociedad se siente amenazada.”
3   Es indiferente ante las situaciones que alteran a los demás, como la muerte de la madre, el sufrimiento ajeno, el amor, la religión, la libertad, y su indiferencia les provoca miedo, rechazo, y lo condenan.



domingo, 27 de abril de 2014

Leer para escribir – Italo Calvino – La experimentación creadora


 
“La empresa de tratar de escribir novelas ‘apócrifas’, es decir, que imagino escritas por un autor que no soy yo y que no existe, la he llevado hasta el final en Si una noche de invierno, un viajero. Es una novela sobre el placer de leer novelas: el protagonista es el lector, quien comienza a leer diez veces un libro que, por circunstancias ajenas a su voluntad, no logra terminar.”

                                                                                                          I. C.



Siempre atento a lo que ocurría a su alrededor tanto social como políticamente, y gracias a su pasión por experimentar, Calvino encaró una nueva aventura con cada libro, tanto temática como estilísticamente. Gran parte de su narrativa tiene el tono y la estructura propios del cuento popular. La mayoría de los libros que componen su obra son edificios fantásticos –a veces por el tono, a veces por las situaciones-, y suelen seguir el esquema de las rondallas. Pasa del empleo de los símbolos a una concepción de la literatura como proceso combinatorio de historias. Es un gran experimentador. Sin embargo, a través del juego y de la invención de novedosos procedimientos, el escritor no deja de aludir a los problemas que asolan al hombre contemporáneo.

Las etapas
Italo Cavino pasó por diferentes etapas literarias, determinadas tanto por sus preocupaciones sociales como por su necesidad de cambio, hecho que intentó en el medio que mejor conocía: el campo del lenguaje y de la narración.
Planteamos la siguiente división en etapas desde un punto de vista técnico. En realidad, tanto el testimonio como el juego y la reflexión son preocupaciones constantes y conectadas entre sí en casi toda su obra. El objetivo es describirlas con el fin de generar ideas.

1  Etapa testimonial

La corriente neorrealista dominaba el panorama italiano cuando Calvino se inició como escritor. Se concebía la literatura como un medio para el testimonio personal. Sin embargo, si bien él enfoca su primera novela, El sendero de los nidos de araña, inmerso en esa euforia confesional y cuenta su participación en la lucha partisana, lo hace de un modo distinto: desde la visión de un niño y en una atmósfera fantástica.

2  Etapa lúdica

Calvino incorporó las máximas posibilidades del juego en muchas de sus variantes como hilo conductor de sus textos. Es decir que experimentó con el azar, empleando juegos cuyo resultado no depende de la habilidad sino de la suerte, pero lo hizo de un modo consciente, probando entre los vericuetos del lenguaje cuyas reglas recreó. Así, escribió El castillo de los destinos cruzados, donde las cartas del tarot son las organizadoras de la historia.
Un ejemplo ineludible para encarar la escritura creativa es la novela Si una noche de invierno, un viajero, que citamos al comienzo. En ella, y tal como lo especifica él mismo, tuvo que escribir el inicio de diez novelas distintas: una, todo sospechas y sensaciones confusas; una, en que todo son sensaciones corporales y sanguíneas; una, introspectiva y simbólica; una, revolucionaria existencial; una, cínica brutal; una novela de manías obsesivas; una, lógica y geométrica; una, erótica perversa; una, telúrica primigenia; una, apocalíptico-alegórica.

3  Etapa reflexiva

Desarrolló a lo largo de su vida una detallada y variada reflexión sobre el hecho de escribir sumamente aprovechable en la práctica de todo escritor.
En su libro póstumo Seis propuestas para el próximo milenio, se publican algunas de sus reflexiones acerca de las condiciones para que la escritura creativa sea más rica.
Dichas condiciones son:

1    Levedad:
      Levedad se asocia con precisión y determinación, no con vaguedades.

2   Rapidez:
      Implica economía del relato. Si se trata de peripecias, aconseja narrar lo más esencial.

3   Exactitud:
      Se refiere al diseño o la organización de la obra, que debe ser bien definido y calculado. Para ello, reducir los acontecimientos contingentes.

4   Visibilidad:
      Partir de la palabra para ir a la búsqueda de la imagen visual, y no al revés, es lo que Calvino aconseja.

5   Multiplicidad:
      Enfocar la novela moderna como si fuera una enciclopedia.


sábado, 9 de marzo de 2013

Leer para escribir – Ray Bradbury – Aceptar la cercanía del diablo




“¿Qué es lo que más quiere usted en el mundo? ¿Qué ama, o qué detesta?
Busque un personaje como usted que quiera algo o no quiera algo con toda su alma. Dele instrucciones de carrera. Suelte el disparo. Luego sígalo tan rápido como pueda. Llevado por su gran amor o por su odio, el personaje lo precipitará hasta el final de la historia.”

                                                                                                          R. B.



1  La credibilidad

Bradbury trabaja, a través de la ciencia ficción, un mundo futuro; por lo tanto, ficticio. Sin embargo, consigue que el lector le crea. Los relatos fechados con anticipación conmueven y convencen al lector. Lo consigue gracias a los siguientes aspectos:
  • La equilibrada combinación de elementos cotidianos con otros extraños.
En el siguiente fragmento de El picnic de un millón de años, el primer párrafo trata de lo cotidiano y el segundo, de o desconocido. Ambos tienen casi la misma extensión:
“Por alguna razón, mamá sugirió la idea de que quizá toda la familia disfrutaría si iban de pesca. Pero las palabras no eran de mamá, Timothy lo sabía. Las palabras eran de papá y, por alguna razón, las había dicho mamá.
Papá restregó los pies en un montón de guijarros marcianos y se mostró de acuerdo. De modo que inmediatamente comenzaron el tumulto y los gritos y muy pronto el campamento quedó embalado en cápsulas y cajones.”          
  • La frase inicial aseverativa, generalmente directa, precisa. Veamos dos ejemplos de Crónicas marcianas:
“Trajeron cinco mil metros cúbicos de madera de pino de Oregón (…)”
“Un minuto antes era invierno en Ohio.”


2  El traspaso temático

Un procedimiento productivo de los cuentos de Bradbury es la perfecta y sutil concatenación de temas en un mismo relato. Podemos ver un ejemplo en La fruta en el fondo del tazón, donde consigue el traspaso del asesinato a la locura como vía de eliminación de la culpa. Lo hace de la siguiente manera:

1    Sustituye palabras de un campo semántico para aplicarlas a otro. En el fragmento siguiente emplea:
·        escultor por asesino
·        apretando, retorciendo, remodelando, no cambian el sentido, pero sí de objetivo: no son actos de un escultor, sino de un criminal.
“Nunca había pensado en ser escultor, y sin embargo, en este momento, mirando entre sus manos el cuerpo tendido en el pulido piso de madera, advirtió que apretando, retorciendo, remodelando de algún modo la arcilla humana, había trasformado a este hombre llamado Donald Huxley, le había cambiado la cara, y hasta la forma del cuerpo.”

2   Trabaja siguiendo un hilo conductor, que mantiene la atención del lector, y que corresponde a los dos temas: las manos. La mano y los dedos son, además, el elemento que le permite unir el presente del relato con la reconstrucción del pasado. Veámoslo:
·        El presente del relato:
“Las manos se le movieron ante los ojos, flotando, volviéndose.”
“Las torció y retorció (…).”
“Eran manos comunes (…).”
“Pero no le interesaban las manos como manos (…) sólo le interesaban las puntas de los dedos.”
·        La reconstrucción del momento anterior al crimen:
“Un dedo en el timbre de Huxley. La puerta de Huxley se abre.”
·        La preocupación por las numerosas huellas delatoras y el consecuente camino hacia la locura:
“Había cometido el error inicial de no llevar guantes.”
“Con los guantes puestos, Acton volvió a la sala y se arrodilló en el piso, y se puso laboriosamente a la tarea de limpiar cada maldito centímetro infectado.”
“(…) como desconocidos, sus dedos enguantados se movían ya sobre la pared.”
“Lo encontraron en el altillo frotando los viejos baúles (…).”


3   Alterna el narrador en primera y en segunda persona, en un soliloquio, como disociación del yo narrador:
“¿Apostarías?”/ “Apostaría”


Fotograma de “Fahrenheit 451”, película basada en la novela homónima de Ray Bradbury

lunes, 15 de octubre de 2012

Leer para escribir – Jorge Luis Borges – El infinito literario




“Sabemos que el lenguaje, como la luna, tiene siempre un hemisferio de sombra.”

                                                                                                          J. L. B.


La escritura borgiana es un incomparable estímulo para la invención narrativa. Su obra es una enciclopedia de la imaginación y una antología de la inteligencia. Borges identifica el libro y el mundo. ¿De qué modo? Concibe el mundo como un caos, donde el hombre está perdido como en un laberinto. Por lo tanto, la figura triunfadora es la del lector como descifrador del texto, o sea, del mundo. Al mismo tiempo, ha expresado su nostalgia de una novela ideal, libro infinito, fundada en el caos, en la contradicción en la que todos los desenlaces puedan producirse y cada uno de ellos sería el punto departida de nuevas bifurcaciones. Es un maestro del escribir breve. Usa la palabra más exacta, la que mejor dice lo que nombra, y la hace refulgir en el contexto. Condensa. Sugiere. Es preciso y conciso. Dice mucho con muy poco: para captar la precisión del lenguaje debemos detenernos en su producción.

1  Qué es escribir

Borges empezó a escribir narrativa fingiendo que el libro que quería escribir ya lo había escrito otro y él debía reseñarlo.
Para Borges el texto literario consiste exclusivamente en la sucesión de palabras que lo componen. De ahí su preocupación por elegir la más significativa. Al mismo tiempo, dice que un volumen de versos, por ejemplo, no es otra cosa que una sucesión de ejercicios mágicos. El modesto hechicero hace lo que puede con sus modestos medios. Una connotación desdichada, un acento erróneo, un matiz, pueden quebrar el conjuro. Entiende la magia como un arduo trabajo para aprehender el conjuro de las palabras, para otorgar forma y estructura a sus vivencias.


2  Los temas centrales

Cuatro temas centrales: el caos, el infinito, la personalidad y el tiempo, constituyen el orbe borgiano. Los expresa fundamentalmente a través de párrafos sintéticos, variedad de ritmos y movimientos sintácticos, y adjetivos inesperados.

1    El caos y el cosmos
Frente al caos de la realidad opone el orden en la ficción para buscarle un sentido. Varios de sus cuentos se centran en e absurdo universo donde nos toca vivir: por ejemplo, la lotería que rige los destinos de los babilonios en un mundo dependiente del azar (en La lotería de Babilonia); la monstruosa biblioteca de Babel; el extraño palacio donde medita el solitario Asterión; o la ciudad de Los inmortales.

2   El infinito:
Toda realidad se disuelve en el infinito; todas las metas en el mundo son inalcanzables, por eso él habla de malvado infinito. Borges lo convoca, lo alude o lo desarrolla como argumento para conjurarlo.

3   La personalidad:
Para liberarnos de este mundo, Borges se propone anular el individualismo y, en este sentido, emplea las enumeraciones y las superposiciones. “Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres”.

4   El tiempo:
La idea que nos trasmite Borges es que el tiempo es el constituyente del hombre: el ser humano está integrado por las horas. Sin embargo, tiene también una función desintegradora. Intenta sintetizar lo que somos en el presente más lo que hemos sido a través de la Historia.


3  El enfoque narrativo

Las vertientes narrativas de la ficción borgiana son, principalmente, la policiaca y la fantástica:

1    La policiaca:
El verdadero enigma está constituido por el trabajo mental del detective en torno a sí mismo. En realidad, como en Emma Zunz, suele violar el género policial: en lugar de plantear de entrada un enigma, el relato avanza hacia el enigma que al final no se desvela al haber dos posibles desenlaces.

2   La fantástica:
¿A partir de qué procedimientos constituye Borges el territorio de lo fantástico?: mezcla autores verdaderos y apócrifos, seres históricos y ficticios; utiliza citas falsas; introduce la pesadilla; se vale de los espejos y de los sueños, de las conjeturas, de la duda, de los paréntesis para desarrollar los finales abiertos, típicos de la literatura fantástica de nuestro siglo.



viernes, 10 de agosto de 2012

Leer para escribir – Adolfo Bioy Casares – Un soñador experto




“Un texto –mientras uno escribe- es el compendio de toda la literatura. Si en un cuento o en una novela, el lector recupera su incredulidad –es decir, percibe la ficción como irrealidad- es porque el relato ha fracasado.”

                                                                                                          A. B. C.




Adolfo Bioy Casares en 1968
Fuente: Wikipedia

1  La réplica

“Una mujer es inacabable, está hecha de infinitas mujeres, a la manera de las muñecas rusas. ¿Cómo encontrar una mujer original, única, que no sea réplica de otras que ya hemos conocido?”
La réplica, el modelo, el simulacro, el original y la copia, preocupaciones originadas en la visión de las tres fases del espejo veneciano del cuarto de vestir de su madre, se imponen en muchas de las narraciones fantásticas de Bioy Casares.

Ejemplo:
La máquina que inventa Morel registra una semana de vida en la isla: él, Faustine y sus amigos vivirán, para siempre, esa semana como réplica de un original y metáfora del cine.
“Todo lo que he escrito sobre mi destino –con esperanzas o con temor, en broma o en serio- me mortifica.
Lo que siento es desagradable. Me parece que desde hace mucho sabía el alcance funesto de mis actos, y que he insistido con frivolidad y con obstinación… Habría podido tener esa conducta en un sueño, en la locura… En la siesta de hoy, como un comentario simbólico y anticipado, vino este sueño: mientras jugaba un partido de croquet, supe que la acción de mi juego estaba matando a un hombre.
Ahora la pesadilla continúa… Mi fracaso es definitivo, y me pongo a contar sueños. Quiero despertar y encuentro esa resistencia que impide salir de los sueños más atroces.”

La invención de Morel


2  El detalle revelador

Narrar describiendo es lo que hace Bioy en buena parte de sus relatos. Los detalles significativos abren la expectativa del lector.

Ejemplo:
 “Lo tomaron en Tupungato y Almafuerte. Morales pensó que serían médicos del Hospital Penna; o tal vez un médico y un practicante. Se dijo: ‘Penna. Qué nombre para un hospital’. Explicaría después: ‘Pavadas que a uno se le ocurren y que, llegado el momento, ayudan a recordar, porque el taximetrero no se acuerda de todos sus viajes’. Uno de los pasajeros ordenó:
-A Callao y Corrientes, por favor.
Notó el ‘por favor’. ‘La gente educada a veces da buen trato’, reflexionó, y los miró por e espejito. El viejo, que era de baja estatura, tenía la cabeza redonda como una bocha. Una bocha de pelo muy blanco, rapado, o poco menos. Llevaba lentes de un modelo que nunca había visto: sin patillas, ni borde, prendidos de la nariz por una pinza metálica.”

Un campeón desparejo

3  Lo extraño creíble

Dice Bioy: “El autor de literatura fantástica tiene que volver creíble cosas muy extrañas. Para eso, debe de poner orden en la exposición y tener una sabiduría capaz de orientar al lector, después desorientarlo y por fin llevarlo a la revelación final. Es la misma inverosimilitud de la literatura fantástica lo que exige ser muy racionales y astutos para usar los argumentos que van a hacer pasar los sofismas por verdades.”


Ilustración de la cubierta de “Un campeón desparejo”, obra de David Stimpson

miércoles, 20 de junio de 2012

Leer para escribir – John Berger - La imagen transparente

John Berger en Estrasburgo, 2009
Fuente: Wikipedia



“A veces, a fin de rebatir una sola frase es necesario contar toda una vida.
Si se pudiera dar nombre a todo lo que sucede, sobrarían las historias.”

                                                           J.B.



La exactitud de la expresión. La pureza de la narración, caracterizan los cuentos y las novelas de John Berger, que no prescinde de personajes ni siquiera en los nombres de ámbitos que destaca y revaloriza como los rurales, y que busca formas trascendentes de hacerlo.


1  Los personajes significativos

Construye personajes muy definidos, pero caracterizados poéticamente, como los de la novela Lila y Flug o los protagonistas de los cuentos, seres complejos e inocentes, por ejemplo:

“Todos los días, antes de venir a Oxford Circus, prepara el biberón para la paloma pelada y todos los días, después de alimentar al resto de la bandada, le da la leche a la paloma pelada.
Del tropel de transeúntes de Oxford Street, muchos se detienen a observar a la mujer del chapka.
- No pueden ver a través de las paredes, ¿no? – dialoga la mujer sin techo con el pájaro -. ¡Si quieren mirar al jardín, que miren!”

Una mujer sin casa


Nota personal: el título “Una mujer sin casa” y lo que se explica a lo largo de este texto, denota para mí una gran sensibilidad y un gran cuidado de Berger hacia la exactitud de sus expresiones. Desde luego no es lo mismo no tener casa que no tener hogar…

2  El juego espacial

Trabaja el espacio como indicador de las voces. En algunos de sus relatos, el diálogo se distingue por la estructura formal. Por ejemplo:

 “La pareja encontró una casa. Y un martes por la mañana, justo antes de Pascua, Boris subió hasta allí en el Land Rover y llamó a la puerta. Abrió la rubia, que todavía estaba en bata.
- Tengo un regalo para ustedes.
- Cuanto lo siento, pero mi marido acaba de irse a trabajar.
- Ya lo sé. Lo he visto marchar. ¡Espere!
Abrió la puerta trasera del Land Rover y volvió con un cordero en las manos.
- Este es el regalo.
- ¿Está dormido?
-No. Está muerto.
La rubia echó la cabeza hacia atrás y se rió
- Pero, ¿qué vamos a hacer con un cordero muerto? –musitó, pasándose la manga por la boca.
- ¡Pues asarlo!
- Todavía tiene la lana. No sabemos cómo se hacen estas cosas, y Gérard no soporta ver sangre.
- Yo lo prepararé
- Fue usted quien nos pagó el café, ¿no?”

Una vez en Europa

3  La expresión exacta

Con frases escuetas, Berger pinta situaciones complejas. Por ejemplo:

“La casa de la madre de Zsuzsa en el Cerro de las Ratas era de color azul. Tío Dima, que a veces trabajaba en el puerto, la había pintado con una pintura robada que era especial para piscinas. Un intenso color turquesa.
-¡Ahora sólo nos falta el trampolín! –dijo Zsuzsa cuando él acabó de pintar. (…)
Dos años después de que el padre de Zsuzsa desapareciera sin dejar rastro, su madre volvió a casa un domingo por la mañana con tío Dima.
-Os presento a mi nueva media naranja –anunció a su hijo, Naisi, y a sus dos hijas.”

Lila y Flag








miércoles, 16 de mayo de 2012

Leer para escribir – Samuel Beckett - La quietud inquietante




“El lenguaje creador es igualmente destructor: nada es más real que la nada. Si amar significa aprender a hablar el discurso del otro, es precisamente un equívoco de ese discurso el que suscita el relato.”

                                                                                                                       S.B.





No hay soluciones ni respuestas finales en los textos de Beckett. Tampoco hay metas. En la mayoría, lo que discurre es la repetición cíclica de los hechos, entre la tragedia y el humor feroz. Una consecuencia es la desintegración del personaje, de los protagonistas, de las diferencias entre ellos y de las palabras.


1  La inutilidad como tema

La espera de alguien que no llegará nunca o la busca inútil de alguien son motivos temáticos centrales en la obra de Beckett, tal como podemos ver, por ejemplo, en la trilogía novelesca formada por Molloy, Malone muere y El innombrable:

·        Molloy es un vagabundo, emprende una búsqueda inútil, es perseguido por otro y lo interrogan: “(…) que no tenía papeles en el sentido en que esta palabra tenía un sentido para él, ni ocupación, ni domicilio, que mi apellido se me escapaba de momento y que volvía a casa de mi padre a cuyas expensas agonizaba”.
·        Malone vive en una habitación. Su cuerpo es absorbido por las sábanas y se consume escribiendo: “Todo está listo. Menos yo. Nazco a la muerte, si me atrevo a decirlo. Tal es mi impresión. Curiosa gestación”.
·        El innombrable es una voz que habla y se descompone: “Sin nombre propio no hay salvación”.


2  La realidad última es la palabra

Los personajes marginales, grotescos, perdidos, se repiten y repiten las mismas palabras para escucharse y ocupar el recinto monstruoso, el espacio vacío que los horroriza. Hablan para no decir nada. Se burlan del lenguaje. Y así establecen una intensa compenetración con el lector o el espectador, cuando se trata como una obra teatral como Final de partida o Esperando a Godot, donde la contradicción está entre la palabra y la acción, por ejemplo:
“Vladimir (angustiado): ¡Dí cualquier cosa!
Estragon: ¿Qué hacemos ahora?
Vladimir: Esperamos a Godot.
Estragon: Es cierto.
(Silencio)
Vladimir: ¡Qué difícil!
Estragon: ¿Y si cantaras?
Vladimir: No, no (Piensa) Lo único que podemos hacer es empezar de nuevo.
Estragon: Lo cierto es que no me parece difícil.
Vladimir: Lo difícil es empezar.
Estragon: Podemos empezar con cualquier cosa.
Vladimir: Sí, pero hay que decidirse.
Estragon: Es cierto
(Silencio)
Vladimir: ¡Ayúdame!
Estragon: Pienso.
(Silencio)
Vladimir: Cuando uno piensa, oye.
Estragon: Cierto.
Vladimir: Y eso impide reflezionar
(…)
Estragon: ¿Qué hacemos ahora?
Vladimir: Mientras esperamos.
Estragon: Mientras esperamos.”


3  Enfrentar el silencio

La meta principal en las narraciones beckettianas es conjurar el vacío y hacer frente al silencio. Sin embargo, la desaparición, el anonimato, la ceguera, las sombras, la quietud, son, entre otras, piezas de un rompecabezas que monta Beckett en gran parte de su obra como variantes del silencio productor de sus relatos. Entre estas piezas, una fundamental es la parálisis, la inacción que contrasta con las palabras. Veamos un ejemplo del final de Esperando a Godot:
“Vladimir: ¿Qué? ¿Nos vamos?
Estragon: Vamos.
(No se mueven)”

  

miércoles, 28 de marzo de 2012

Leer para escribir – Paul Auster - La subversión de lo autobiográfico




“Todos mis libros son difíciles de escribir. Escribo de manera lenta y dolorosa. De hecho, no parto de una estructura; es el libro el que me encuentra a mí. Es más, si entendiera exactamente lo que escribo, no escribiría. Y cuando termino uno de mis libros me siento triste, lamento haber perdido a mis personajes.”

                                                                                                                      P.A.



La investigación constante es el elemento productor de la escritura de Auster. En ella se repiten temas como la búsqueda del padre, la soledad, la deriva existencial y la reflexión sobre la creación literaria. En varias de sus novelas, Auster utiliza elementos de novela negra, pero sólo como punto de partida.


1  La ruptura de lo convencional

Como dice uno de sus críticos, Mark Ford: “La originalidad de Auster es resultado de una magistral utilización de las técnicas de la literatura de vanguardia europea aplicadas a la mitología americana. Auster es, rara avis, un escritor experimental que provoca una lectura compulsiva”.
Ya en sus primeras obras, la Trilogía de Nueva York, podemos detectar transgresiones. Son tres novelas que tienen como escenario a Nueva York y que, como género, son novelas de misterio. Sin embargo, ni una cosa ni la otra responden a las convenciones. Nueva York es miserable y marginal, y la novela de misterio es una historia de intriga en la que detective y escritor son coincidentes.
El planteamiento de La ciudad de cristal, la primera novela de la trilogía, incluye a un personaje típico de Auster, el vagabundo, que dice lo siguiente:

“Vine a Nueva York porque es el sitio más deplorable que pueda existir, el más abyecto. El desastre está en todas partes, el desorden es absoluto. No tiene más que abrir los ojos para verlo. Gente destrozada, casas destrozadas, ideas destrozadas. La ciudad entera es un montón de basura”.

De lo que acaba hablando el escritor-detective es de El Quijote, cuyo autor, Cervantes, también transgredió un género, el de la novela de caballerías.


2  Un universo propio

Todos los libros de Auster están presididos por el afán de conocimiento, por la búsqueda espiritual. En este sentido, todos forman parte de un mismo universo; hasta tal punto, que Auster retoma personajes en varias novelas: protagonistas en una, meros accesorios en otra. Por ejemplo, Anna Blume, personaje principal de El país de las últimas cosas, aparece en El palacio de la luna como la novia ausente de Zimmer.
También determinadas obsesiones y temas reaparecen con frecuencia, conformando un mismo paisaje existencial que se va enriqueciendo libro a libro.


3  No calificar sino destacar

La narración de Auster avanza en espiral; cada tanto, se retoman los datos principales y se agregan unos pocos detalles, espesando la trama y empleando escasos adjetivos calificativos.
A menudo, las frases escuetas aparentan decir lo imprescindible, pero los datos son tan esenciales que sugieren mucho más.

Ejemplo
“Éstas son las últimas cosas –escribía ella-. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más.”

El país de las últimas cosas

Ejemplo
“Nadie puede cruzar la frontera que le separa de otro, por la sencilla razón que nadie puede lograr acceso a sí mismo.”

La habitación cerrada