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viernes, 15 de junio de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (4 de 4) – Parte 4


TALLER DE TEXTOS

Respondiendo a las propuestas siguientes habrá llegado nuestra oportunidad de ser el personaje principal de un hecho diferente al que protagonizamos cada día, y de hacerlo a través de otro: el narrador.

Propuesta 1 – Cambiar el punto de vista

Escribir un texto desde el punto de vista de algún otro personaje del texto siguiente, extraído de A sangre fría, de Truman Capote (el hijo, el hombre, Dick, etc), y hacer avanzar el relato:

A continuación bajé al hijo. Primero lo puse en la misma habitación con su padre. Le até las manos a la tubería que había en el techo. Pero pensé que no era muy seguro. Podía desatarse y desatar a su padre y viceversa. Por eso corté la cuerda y lo llevé al cuarto de estar donde había un cómodo diván, le até las manos y luego le pasé un nudo corredizo alrededor del cuello de modo que si se movía se ahorcaba él mismo. Mientras trabajaba puse la navaja sobre… bueno, era una cómoda de cedro bien barnizada. Todo el sótano olía a barniz… y el caso es que me pidió que no pusiera la navaja allí. La cómoda era un regalo de boda que él había hecho para no sé quién. Para una hermana, creo que dijo. Cuando me marchaba, tuvo un acceso de tos, así que le puse un cojín debajo de la cabeza. Entonces apagué la luz.
Le dí la navaja a Dick y le dije: “Acaba con él. Te sentirás mejor”. Dick probó o fingió que lo hacía, pero aquel tenía la fuerza de diez hombres, se había soltado y tenía las manos libres. A Dick le entró pánico. Quería largarse de allí. Pero yo no lo dejé. El hombre iba a morir de todos modos, ya lo sé, pero no podía dejarlo así. Le dije a Dick que cogiera la linterna y lo enfocara. Cogí la escopeta y apunté. La habitación explotó. Se puso azul. Se incendió. Jesús, nunca comprenderé cómo no oyeron el ruido en treinta kilómetros a la redonda.


Propuesta 2 – Inventar un protagonista

Continuar el siguiente texto pensando previamente quién lo protagonizará:
Estábamos sentadas en medio del salón vacío cuando Teresa habló.


Propuesta 3 – Confesiones

Escribir las confesiones de un loco a los jugadores de una partida de ajedrez


Propuesta 4 – Recontar

Contar la misma confesión de la propuesta 3, pero desde el punto de vista de una persona que estaba de visita en el lugar y le cuenta a otro lo que escuchó.

lunes, 11 de junio de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (4 de 4) – Parte 3


La tercera persona encubre a la primera

Hay casos en lo que se emplea un narrador en tercera persona, intentando crear una cierta objetividad frente a lo narrado, pero esa tercera persona es, en realidad, una primera encubierta. En general, los resultados obtenidos apuntan a un buen manejo de la emoción, como en El viejo y el mar, de Hemingway, donde con esta técnica desarrolla uno de sus temas preferidos, la soledad. Santiago, viejo y desilusionado, lucha sin darse por vencido:

 “No recordaba cuanto tiempo hacía que había empezado a hablar solo en voz alta cuando no tenía nadie con quien hablar. En los viejos tiempos, cuando estaba solo cantaba; a veces de noche cuando hacía su guardia al timón de las chalupas y los tortugueros. Probablemente había empezado a hablar en voz alta cuando se había ido el muchacho. Pero no recordaba. (…)
Pudiera dejarme ir a la deriva, pensó, y dormir o echar un lazo al dedo gordo por si pican. Pero hoy hace ochenta y cinco días y tengo que aprovechar el tiempo.”



Nota personal: cuando yo leí El viejo y el mar, el viejo me pareció eso, viejo y agotado, y muchas cosas más, pero no desilusionado, desde mi punto de vista alguien desilusionado no lleva a cabo la lucha sin cuartel que sucede en el libro de Hemingway, aunque esta es sólo mi opinión…


Las percepciones de la tercera persona

Se suele afirmar que la utilización del narrador protagonista en primera persona limita la narración y canaliza la escritura. Sin embargo, la tercera persona no necesariamente da total libertad de movimiento al autor.
Veamos tres posibilidades que se presentan con la primera persona:

·        percepción limitada

·        percepción limitada global

·        percepción total


1    Percepción limitada
Es cuando hay una visión unilateral, es decir, de un solo personaje al que no se lo puede descartar y se lo sigue durante todo el relato

2   Percepción limitada global
Es una extensión de la precedente. Se pasa de la visión de un personaje a otro y cada uno presenta los hechos desde un punto de vista, aunque lo cuenta un narrador en tercera persona.

3   La percepción total
Corresponde al narrador omnisciente, o sea a una especie de voz en “off” que cuenta sabiendo todo lo que pasa, tanto lo concerniente al personaje como al resto en todo momento. Este tipo de narrador no es un personaje sino que se mete en la cabeza de cada personaje. En el siglo pasado* no era raro que con ésta técnica el narrador se dirigiera exclusivamente al lector para contarle cosas que los mismo personajes desconocían. Pero, actualmente, si se le advierte al lector lo que va a pasar, o se le explican los hechos dejando el personaje al margen, es muy probable que no se interese en acabar el libro ni en comprar otro del mismo autor.

* Se refiere al siglo XIX.



Una escena, tres percepciones
Percepción limitada
Contaremos una escena desde el punto de vista de un personaje. Tomaremos como punto de partida un fragmento de un relato de Dashiell Hammett:
“Iba por su tercer vaso cuando Karen entró. Bebía demasiado y lo sabía. Pero era una costumbre adquirida desde que ella lo engañaba y porque ella lo engañaba”.
Percepción limitada de Karen:
 “Richard tenía un vaso en la mano cuando ella entró y Karen supuso que no era el primero (…) Ver a un hombre ebrio, particularmente si era su marido, la ponía fuera de sí. Posiblemente por esta razón ella lo engañaba. No lo sabía, pero tal vez era una de las razones”.
Percepción limitada de Richard:
 “Él iba por su tercer vaso cuando Karen entró. Bebía demasiado y lo sabía. Pero era una costumbre adquirida desde que ella lo engañaba y porque ella lo engañaba”.
Ambas percepciones combinadas, la de Karen y la de Richard, que son dos puntos de vista opuestos, dan lugar a la percepción limitada global. En este caso se puede narrar desde la visión de cada uno y será el lector quien tome partido ante la interpretación diferente de los hechos. Esto demuestra que la elección del punto de vista no es neutra, sino que el personaje desde el cual se organizan los hechos funciona como el filtro de una cámara


Las narraciones múltiples

En todas las historias afloran otras historias, pero la pluralidad de enfoques de varios narradores que narren en primera persona es un procedimiento que confiere una visión menos manipuladora que la del narrador omnisciente.
Al respecto citamos las palabras de Germán Gullón refiriéndose a las novelas de Marina Mayoral: “Los mejores ejemplos donde utiliza la pluralidad de voces son Al otro lado y La única libertad. Los diferentes capítulos cuentan versiones de lo sucedido observadas desde varios ángulos, desde puntos de vista distintos. Las versiones nunca encajan una con la otra, al contrario, forman un mosaico de relatos superpuestos”.
En efecto, reuniendo distintas versiones sobre los hechos se relativiza el punto de vista. Por ejemplo en La única libertad los hechos, desde el punto de vista mas negro, los cuenta el carpintero, desde el punto de vista romántico, una criada; por fin hay un narrador que pretende dar una síntesis, pero en realidad ofrece una tercera versión.
Lo importante, si se utiliza la perspectiva múltiple, o sea la historia contada por cada uno de los que participaron en ella, es la necesidad de dar verosimilitud, de hacer creíble cada una de las voces.
Una variante de las narraciones múltiples es la visión estereoscópica. Consiste en que los personajes ven distintos hechos, o ven el mismo hecho y cada uno lo cuenta a su manera.
Cuando se trata del mismo hecho, la narración varía según quién la cuenta, y el lector no sabe en quien confiar. De este modo se consigue un efecto estereoscópico, que también podría llamarse estereofónico o coral al percibirse distintas voces.



Un hecho, diversas visiones

El hecho: Pelea en un barrio. Cada vecino cuenta lo sucedido a su manera

1 Vecino A
   “X agredió a Z”

2 Vecino B
   “X no estaba presente. El agresor fue Y”

3 Vecino C
   “Fue Z quien miró a X de mala manera”



Recordar

Podemos emplear un cuaderno especial en cuyas páginas apuntaremos elementos correspondientes a posibles protagonistas de futuras narraciones.
Es conveniente apuntar uno por página. Titular la página con el nombre o algún dato esencial del personaje y agregarle ideas cada día.

Ejemplo:

Rosa/ hermana del personaje
·        Se mira mucho en el espejo
·        Le falta un diente
·        Tiene los ojos grises

Y así sucesivamente



Recapitulando…


1    El narrador protagonista habla de sí mismo como eje de la narración y puede adquirir diversas modalidades:

·  ser el principal y emplear cierta omnisciencia
·  contar la historia de otro
·  contar a medida que ocurren lo hechos

2   Las variantes del protagonista son:

·  principal
·  secundario
·  epistolar
·  de diario íntimo
·  de informe
·  de monólogo interior

3   Se puede desarrollar una narración cuyo argumento esté desplegado por diferentes voces en primera persona, que ven los hechos cada uno a su manera, transformando la narración en una especie de sinfonía.

viernes, 8 de junio de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (4 de 4) – Parte 2


La verosimilitud de la primera persona

El escritor José María Merino dice, refiriéndose a la narración en primera persona, que a él le resultó fascinante, en su época de lector ingenuo, identificarse con protagonistas tales como aquel que dice: “Pues sepa vuestra merced antes todas cosas, que a mi llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomeo González y Antona Pérez,…”; o aquel otro: “Nací en el año 1632, en la ciudad de York, de una buena familia…”; o: “Llamadme Ismael, si queréis. Hace algunos años -¿para qué precisar más?- encontrándome sin blanca en el bolsillo y no teniendo nada que hacer en tierra…”; o el que para él es el más hermoso de todos: “El squire Trelawney, el doctor Livesey y algunos caballeros me han indicado que ponga por escrito todo lo referente a la isla del tesoro,…”


Él decidió que su personaje fuese autor de una crónica, hacia el final de una de las novelas de su trilogía, para llevar a cabo una estilización del lenguaje de la época y el mejor ejemplo que encontró fue el empleado en la mayor parte de las Crónicas de Indias. Por otra parte, le resultó apropiado para expresar con espontaneidad y capacidad de inmediata comunicación los sentimientos del personaje, un muchacho envuelto en temibles y sanguinarios sucesos. Su obsesión por la verosimilitud lo llevó a subtitular estas novelas como Crónicas de las aventuras verdaderas de Miguel Villacé Yótotl.



Las variantes

Los motivos por los que se elige el narrador protagonista son diversos. Sea cual fuere el motivo, el saber del narrador es siempre parcial: sabe únicamente lo que puede ver desde su yo personal; de ahí que se trate de una visión limitada





“Es necesario renunciar a la majestad de la irresponsable cualidad de autor; mostrar a los personajes como viéndose en un juego de espejos”


Henry James



Las posibilidades de su empleo son varias.

1 Protagonista principal
El personaje central narra su propia historia:

“No sé cuánto rato permanecí sentada en la banqueta, respirando el aire enrarecido del desván, sin importarme ya la posibilidad de ser descubierta, pasando de la tristeza a la indignación, del abatimiento a la rabia.”

Cristina Fernández Cubas
El Columpio

2 Protagonista secundario
El narrador cuenta la historia de otro personaje, participa de los acontecimientos, pero la figura a través de la que se desarrolla el relato es otra. Ya lo vimos en el ejemplo anterior de El Gran Gatsby.


3 Protagonista epistolar
Es la transcripción de una narración personal mediante una carta. Se usa el “yo” o el “nosotros”, pero se combina con el “tú”:

“Queridos piojos:
Yo soy amiga de Sara, no niña de mi colegio que os ha escrito antes. Después de la visita que le habéis hecho, yo creo que ella os habrá dado las gracias bien por carta o personalmente. Debéis saber que no soy amiga de Sara, sino que soy su mejor amiga. Además, Sara vive en mi misma casa, yo en el piso trece y ella en el octavo, letra B; mi letra es la C. Para empezar debo deciros que estoy bastante disgustada, aunque la verdad lo que estoy es algo triste. Veo que no os habéis acordado de mí para nada, y que, además, no os vais a acordar si yo no lo digo. Ya no quedan más niños ni más niñas de los que no os hayáis ocupado. Y de mí, nadie.
Se lo he dicho a mi madre y no me hace caso. Se ríe. Ahora no está, aun no ha llegado de su trabajo. No hay nadie. Estoy sola y por eso os escribo finalmente a vosotros, a los piojos; y si tienen un jefe, al jefe.”

Daniel Sueiro
Cuentos


4 Protagonista de diario íntimo
Es la transcripción de una narración personal hecha en forma de diario. Se usa principalmente el “yo” aunque también puede combinarse con el “tú”:

“2 de noviembre, domingo de Ánimas.
Por la mañana fui al camposanto a llevar al padre unas flores. He oído que en el cementerio hay una plaga de conejos. Me alegra por el padre. Así podrá entretenerse viéndolos corretear por entre las tumbas las noches de luna. Digo yo que así no se sentirá tan solo. Hace ya quince años que se marchó. ¡Cómo pasa el tiempo!
A la salida del camposanto tropecé con don Florián, el cura párroco del Carmen. Me interesé por su reuma y me dijo que en los otoños secos mejora. Volvimos por el paseo de cipreses hablando del padre.”

Miguel Delibes
Diario de un cazador


5 Protagonista de informe
Es la transcripción de una narración por un protagonista, referida a sí mismo:

“Documento de prueba anexo nº 2
(Se adjunta traducción inglesa del intérprete jurado Guzman Hernández de Ferwinck).
Yo, Alejandro Vázquez Ríos, presto juramento y digo:
Que nací en Antequera (Málaga) el día 1 de febrero de 1872, que ingresé en el cuerpo de policía en abril de 1891 y, como tal, desempeñé mis funciones en Valladolid, siendo ascendido en 1910 y trasladado a Barcelona, donde resido actualmente. Que abandoné el ya citado Cuerpo en 1920 pasando a ocupar un puesto en el departamento comercial de una empresa del ramo de la alimentación. Que durante el ejercicio de mi cargo de policía tuve ocasión de seguir de cerca los hechos que hoy se conocen como ‘el caso Savolta’.”

Eduardo Mendoza
La verdad sobre el caso Savolta


6 Protagonista de monólogo interior
Es la narración cuyo énfasis está puesto sobre intimidad, los pensamientos del protagonista. Dicha actividad puede estar vertida a través de un discurso lógico o uno prelógico.
Ejemplos:

Discurso lógico.
Una de las modalidades puede ser el soliloquio (personaje que habla consigo mismo):

“(…aunque haya tratado de encubrirlo, de callarlo, lo tengo presente, siempre presente; tras de meses de un olvido que no fue olvido cuando volvía a encontrarme dentro de la tarde aquella, sacudía la cabeza con violencia, para barajar las imágenes, como el niño que ve enredarse varias ideas al cuerpo de sus padres; tas de muchos días transcurridos es todavía el olor del agua podrida bajo los nardos olvidados en sus vasos de coralina, las lucetas…)”

Alejo Carpentier
El acoso

Discurso prelógico.
Emplea la libre asociación mental. Su modalidad puede ser el fluir de la conciencia:

“Si porque él no había hecho nunca tal cosa como pedir el desayuno en la cama con un par de huevos desde el Hotel City Arms cuando solía hacer que estaba malo en voz de enfermo como un rey para hacerse el interesante con esa vieja bruja de la señora Riordán que él se imaginaba que la tenía en el bote y no nos dejó ni un ochavo todo en misas para ella sola y su alma grandísima tacaña como no se ha visto otra con miedo a sacar cuatro peniques para su alcohol metílico contándome todos sus achaques tenía demasiado que desembuchar sobre política y terremotos y el fin del mundo vamos a divertirnos primero un poco Dios salve al mundo si todas las mujeres fueran así…”

James Joice
Ulises



Nota personal: para mí el ejemplo de narrador protagonista que utiliza Delibes en Diario de un cazador es quizás el mejor elegido y empleado. En mi opinión, no se puede ser más conmovedor, directo, gráfico e invitar a imaginarse al padre y a la manera en la que han vivido y viven el cazador y su familia con tan pocas palabras…

Nota personal: creo que un buen ejemplo de soliloquio (discurso lógico) también sería ‘la metamorfosis’, de Kafka, aunque sin duda tiene más componentes; y otro de discurso prelógico lo podemos encontrar en ‘idilio’, de Bennedetti

martes, 5 de junio de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (4 de 4) – Parte 1


El Narrador (4 de 4)

Ser el centro de las historias que nunca podríamos vivir es lo que nos permite ser narrador protagonista. Es el que habla de sí mismo como eje de la narración. O sea: el enunciador es un personaje de la historia narrada. Explicada desde el punto de vista de este personaje. “Hay un señor que cuenta y dice yo”, escribió Proust al respecto. Usa preferentemente la primera persona –Yo-, más subjetiva que la tercera.
Es una voz específica y “directa” en lugar de alguien anónimo que nos dice lo que hay que saber, de ahí que resulte más creíble para el lector.


Modalidades del narrador testigo

Si bien todas las narraciones en primera persona el lector siente que frente a él hay un ser similar a él mismo que le cuenta algo, no todos los narradores testigos cuentan de la misma manera. En este juego caben las siguientes modalidades:


1 El narrador refiere desde su presente una historia pasada. En este caso exhibe cierta omnisciencia, es decir, juzga hechos y comportamientos. Así lo vemos en Nada de Carmen Laforet:

1 (…) llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie.

2 Era la primera noche que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche (…).



Primer párrafo: Nos informa acerca de un recuerdo.
Segundo párrafo: Detalla en recuerdo.



Plantearse
Poder crear un personaje suficientemente verosímil como para que el lector se identifique con él o lo rechace.


2 El narrador es un personaje secundario que cuenta la historia del protagonista en El Gran Gatsby de F.S. Fitzgerald, cuyo capítulo tercero comienza así:

“En las noches de verano se oía música en la casa de mi vecino. En sus azules jardines, hombres y mujeres iban y venían, semejantes a polillas (…).
En los fines de semana, se Rolls Royce se convirtió en (…)”

Es decir, el que mueve la historia es un héroe secreto, un protagonista secundario que vive pendiente de su vecino, que es el millonario Gatsby.


Plantearse
Quién es el héroe secreto de nuestra historia, el que pone en marcha la narración.


3 El narrador en primera persona enumera la información a medida que ocurren los hechos, como en Beltenebros de Antonio Muñoz Molina:

“Vine a Madrid para matar a un hombre al que no había visto nunca. Me dijeron su nombre, el auténtico, y también algunos de sus nombres falsos (…)”


El narrador sabe qué pasó después que llegó a Madrid, pero intenta seguir los pasos para que el lector los descubra con él, al revés del omnisciente.


Plantearse
Si de acuerdo a lo que queremos contar, y si elegimos la primera persona, será más efectivo meterse en la cabeza del narrador o ser un mero observador. En cualquiera de los casos citados tanto al narrar como al leer desde el yo se produce una experiencia de comunicación directa entre narrador y lector a menudo fascinante por ser, a su manera, una confesión.

  

Ventajas y peligros del narrador testigo
Ventajas
Peligros
·        Al emplear la primera persona, experimentamos ser verdaderos creadores, creamos los bancos de nuestra cafetería, mi tío ya muerto, los turistas reinventados por mí, etcétera
·        La narración en primera persona no debe constituirse como desahogo del autor. Debemos justificar su elección dentro del cuento o la novela.
·        La primera persona es técnicamente sencilla, pues se escribe como se habla.
·        Ha que adecuar el estilo al vehículo elegido, ya se trate de una carta, un informe, un testamento, un diario, una crónica o una narración directa
·        Resulta más creíble para el lector


viernes, 11 de mayo de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (2 de 4) – Parte 4


TALLER DE TEXTOS

La práctica con el narrador testigo, que desarrollamos a continuación, podremos aplicarla con eficacia cuando deseamos sugerir y no juzgar en el relato.

Propuesta 1 – Variar los enfoques

1. Diferenciar los enfoques del narrador en el texto siguiente.

2. Continuar brevemente el relato desde otro narrador testigo.

“En cuanto a tiempo, en cuanto a distancia, lo que se dice el hecho material de transportarse de un lugar a otro en el espacio, era muy fácil para P. (como lo llamaba el Director de la escuela cuando, fuertes nudillos, bigote tembloroso, lo reprendía) llegar hasta su casa. Y sin embargo, ¡tan difícil! Y no, no es que fuera débil o enfermo, aparte de una imperceptible y poco molesta deformación craneana era un niño como todos los demás.
Era el ambiente de su casa lo que le disgustaba; el aspecto no diré sombrío pero tampoco agradable de las dos habitaciones; su oscuridad y el fino polvo que lo invadía todo, hasta su nariz, haciéndole consciente la respiración; y algún mal olor indefinible, constante, que flotaba por todos los rincones; todo eso acompañando a la monótona insistencia de su madre: ‘Debes estudiar las lecciones, debes estudiar, debes’, eran motivos suficientes para convertir en difícil y odiosa la simple tarea del regreso.”

Augusto Monterroso, “Diógenes también”, en Cuentos

Propuesta 2 – Visiones

Escribir un texto cuyo argumento gire en torno a un accidente, narrado desde dos testigos diferentes: el conductor de la ambulancia y una vecina..


Propuesta 3 – Investigar

Escribir un relato desde un narrador investigador que encuentra como pista en siguiente diagrama:

-om--sue--o---rir--n ca--- co-- --te, -- di---il--eco---ner lo- --ta--es.--os- éd--os --cue--an--o- sí---ma- --íni---, po---e--ad-- --e --ya vi--- -o----ecto- -- u---gen--ac--vo---e -ive--- en--- ser--uma----ue-- ol---arlo---pe-- lo- e ec-tos -- amo---na---sta---ce- de--par--e--- la--ers--a-q--ha--de--jo--El aso -e -arles ---net---rg- an-e---est--vis--con--- fr-- ---metr-- de--- he--o -ín-co--ete--o--e -elá-mpa--s de te--r tan--umi--sos-y---rtu--ado--s que- etro---demo- par---ean--, -om--si--stu-ié--mos –ent- a – sol e-tr-- y- esc-lor-do.


Propuesta 4 – Cámara de cine

Escribir un texto con la sensación de que se aleja y se acerca una cámara de cine imaginaria para una situación determinada


Propuesta 5 – Presenciar el diálogo

Completar las siguientes líneas en blanco combinando el diálogo con las acotaciones de un narrador testigo.

  •  
  • No quiero
  •  
  • Te dije que lo hicieras tu
  •  
  •  
  •  
  • ¿Atravesó los cristales?
  •  
  • Su vecina no lo había visto antes
  •  
  •  


Propuesta 6 – Observar

Escribir un texto a partir de la observación minuciosa de la siguiente fotografía:

 


martes, 8 de mayo de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (3 de 4) – Parte 3 de 5


Narrador testigo de los diálogos

Es el que presenta el acontecer a través de las voces de los personajes.
Para algunos escritores, como Luis Mateo Díez, el diálogo es una técnica a través de la cual se consigue conocer mejor a los personajes y hacer avanzar la acción. Lo expresa diciendo:

“Entre lo significativo y lo utilitario encuentra el diálogo su punto más adecuado como técnica expresiva, el equilibrio idóneo para ese servicio a la historia, al desarrollo de la acción. Ese es el término de perfección al que más me gusta aspirar en la novelas que escribo: un diálogo que nunca es inocuo, innecesario, que siempre aporta algo al conocimiento de las voces que lo sostienen y que nunca es ajeno a la acción que se produce”.




Ejemplo:
“-¿Dijo su amo o sus amos? – quiso saber la posadera.
El niño se rascó la cabeza pensativo.
-No sé. No me fijé
- Eres tonto. No se te puede mandar a ningún lado.
- Da igual –interrumpió una vecina-. Si los hicieron pasar porque los estaban esperando y dices que lo que traían en las mulas era ropa de mujer…
-Yo no vi nada -dijo la posadera-. Eso fue lo que me dijeron ellos. Pero los cofres venían cerrados. No sé si mentirían.
-No, no era mentira –saltó el niño.”

Carmen Martín Gaite, Dos relatos fantásticos



Narrador testigo evocador de los hechos presenciados

Es el que relata el acontecer en tiempo pasado. Es un simple amanuense de lo que recuerda que ha pasado delante de él. Como todo narrador testigo, se prohíbe cualquier juicio o intrusión en la conciencia de sus personajes. La novela policiaca ha sido el género que más ha utilizado este recurso, pues le permite desarrollar la psicología de la conducta mediante la señalización de los gestos, actitudes y palabras de los personajes.

Ejemplo:
“Las primeras rachas fuertes vinieron al acabarse octubre. Siguió una lluvia gorda, incansable. Ennegrecían las piedras y se ensuciaba la cal de las paredes. Poco a poco enfrió el aire. Sobre la mancha oscura de los pinares amarilleaban castaños solitarios. Por San Martín había llegado el invierno.
El padre Eugenio dejó de hacer el viaje a pie, desde el monasterio, cada mañana. Cabalgaba la mula y le cobijaba el paraguas. La mula quedaba amarrada a una argolla en el corral de un tabernero que la cuidaba y le daba pienso por cuenta de Carlos Deza. El padre Eugenio subía apresurado la calle, bregando contra el viento. Se envolvía en la capa parda y daba grandes zancadas. Las tenderas le veían pasar y se santiguaban.
Decía alguna:
-Tiene el demonio dentro. Dicen que le sale a los ojos.”

Gonzalo Torrente Ballester, Los gozos y las sombras


Narrador testigo transcriptor

El narrador presenta la historia como si fuese un simple transcriptor de un documento, real o ficticio, pero presentado como auténtico, y del que anuncia ser editor, compilador, traductor o redactor.
Acumula pruebas e indicios de la realidad con el afán de imparcialidad y credibilidad de lo narrado.

Ejemplo:
“En un ejemplar del primer volumen de Las mil y una Noches (Londres, 1839) de Lane, que me consiguió mi querido amigo Paulino Keins, descubrimos el manuscrito que ahora traduciré al castellano (…)
Traduciré fielmente el informe, compuesto en un inglés incoloro, sin permitirme otras omisiones que las de algún versículo de la Biblia y la de un curioso pasaje de las prácticas sexuales de los Yahoos que el buen presbiteriano confió pudorosamente al latín. Falta la primera página.”

Jorge Luis Borges, El informe de Brodie


Otro ejemplo:
“Esta es la historia de un hombre que contaba su amistad ideal e intelectual con otro hombre. El hombre –un novelista- que había narrado su amistad con ese otro, se llamaba pongamos Virgilio Valdés y el otro se llamaba pongamos Gabriel Andarán. Yo vengo pues, a ser meramente el ‘tercer hombre’; o sea el hombre que ordena y da al público esta crónica novelesca y ficticia de conversaciones y de ideas entre otros dos…”

Eduardo Mallea, Gabriel Andarán


Recordar:
Podemos enfocar el mundo que deseamos relatar (real o imaginario) y señalar únicamente lo que abarca la mirada, sin acotaciones, sin trasmitir las asociaciones de todo tipo que ocupan nuestro pensamiento mientras miramos. Entonces, estaremos trabajando desde un narrador testigo.


El narrador actúa como una cámara

Alain Robbe-Grillet realiza un paralelismo entre la manera de enfocar de un narrador testigo y la de una cámara:

“El cine…, tenga o no un personaje al que atribuir el punto de vista, se ve absolutamente obligado a precisarlo siempre; la fotografía debe tomarse desde algún lugar determinado, así como la cámara debe hallarse en algún sitio. Si los cambios de plano se operan en el decurso de una descripción, no pasarán inadvertidos; deberán, pues, justificarse de alguna manera. Para describir mi habitación abarrotada de libros, el objetivo escogerá un ángulo de visión que pueda dar una idea de conjunto de tal visión; o bien recorrerá las paredes para acabar fijando su mirada en un punto particularmente cargado; o incluso hará que se sucedan una serie de vistas fijas características…, etc. Si la cámara quiere mostrar que también hay libros en los armarios o en las cómodas, convendrá que estos muebles estén abiertos. En cuanto a los libros que hayan sido metidos bajo la cama, no podrán aparecer delante del espectador si no hay alguien o algo que los saque a la luz.”



Nota personal: quizás penséis ‘¡cuánto tipo de narrador testigo!, ¡cuánto tipo de narrador en general!’ y es cierto, existen infinidad de ellos, y mi consejo es que no tratéis de aprendéroslos todos, aunque sí que tengáis un pequeño resumen por si alguna vez tenéis dudas de qué tipo emplear, no desde luego en las primeras fases de nacimiento de vuestro relato o novela, ya que pienso que ese proceso creativo debe ser totalmente libre. Luego, vosotros mismos os daréis cuenta de que con un tipo de narrador lo que tratáis de relatar gana en fuerza y belleza, pero eso será después, cuando estéis depurando vuestra obra, y os toque reescribir más de una vez párrafos e incluso capítulos enteros para llegar a lo que queréis llegar…


Recapitulando…


1 El narrador testigo observa la escena con muy pocas alusiones a sí mismo.

2 Está determinado por la fotografía y el cine.

3 Cuenta a dúo con el lector.

4 Ve sólo lo que abarca su visión.

5 Le da libertad al lector para que complete la historia.

         6 Narra alejándose de los hechos o como testigo habitual.

7 Sus variantes son: testigo presencial, testigo de los diálogos o transcriptor.

domingo, 6 de mayo de 2012

Técnicas y temas del oficio – El narrador (3 de 4) – Parte 2 de 5




Modos de mirar del testigo
  Observar
Notar
  Espiar
Descubrir
  Ojear
Revisar
  Advertir
Acechar
  Vigilar
Atender
  Divisar
Curiosear
  Otear
Avistar
  Contemplar
Husmear
  Distinguir
Cotillear
  Percibir
Examinar


Conclusión:
El narrador testigo puede ser un confidente, un espía, un observador, un informador, un delator, un agente, un camarógrafo, un curioso, un mirón, un espectador.

Plantearse:
Si elegimos cualquiera de los narradores anteriores, ¿cómo lo caracterizamos? Como interesado, desinteresado, perverso, crítico, miope, solemne, burlón, atrevido, etc. Entonces tendríamos: un delator miope, un espía burlón, un agente atrevido, y todas las demás combinaciones posibles..

En el segundo caso, el testigo habitual puede serlo desde fuera o estar metido en la situación. En Caballeros de fortuna, de Luis Landero, no sólo el narrador está allí, sino que forma parte de un grupo, “nosotros”, de observadores como él:

“Desde que se recuerde, nunca ha faltado aquí un grupo de observadores imparciales. En otros tiempos llegaron a ser más de treinta, pero ahora apenas somos media docena, y aquí nos pasamos las jornadas, alineados en un banco corrido de piedra y con los pies mecidos en el aire.
El forastero o el curioso no necesita observar si quiera las novedades que se producen a su alrededor; con vigilar los pies es suficiente. Si se mueven, es que algo está ocurriendo, y según el vaivén, así el tamaño del suceso; si enseguida vuelven a pararse, es que ha sido una falsa alarma.
La historia de este pueblo, como la de tantos, la han ido escribiendo las generaciones al ritmo de los pies. De tanto golpear, el banco tiene abajo una franja erosionada y sucia, y allí a su modo está esculpida, como en un bajorrelieve, la crónica ilegible y exacta de nuestro pasado cotidiano.”

Las dos opciones del narrador testigo

1Testigo impersonal

(describe lo que ve en un espacio determinado: el tren)








2Testigo nosotros


(cuenta desde una mirada que concentra todo un pueblo)







Las variantes

Son muchos y diferenciados los modos de ser testigo: se puede observar con un mayor o menor grado de compromiso, con más detenimiento o sin demasiado interés. Las diversas variantes que aquí presentamos nos aportan tanto un modo de mirar como un modo de pensar la realidad.

Narrador testigo presencial

Su visión es objetiva. Narra mientras focaliza la situación. A menudo lo hace en tiempo presente.

1. Como a través de una cámara fotográfica. Enumera lo que entra en el encuadre.

“La alcoba de los panaderos es de recia carpintería de saludable nogal macizo, vigoroso y honesto como los amos. En la pared lucen en sus tres marcos dorados iguales una reproducción en alpaca de la sagrada cena, una litografía representando a una Purísima de Murillo, y un retrato de boda con la Paulina de velo blanco, sonrisa y traje negro, y el señor Ramón de sombrero flexible, enhiesto mostacho y leontina de oro.”

Camilo José Cela, La Colmena

2. Como a través de una cámara cinematográfica.

- desde lejos
- desde cerca
- desde muy cerca
- enfocando un detalle
- abarcando un gran plano

Combinar más de una de las posibilidades anteriores es lo que generalmente se hace en el género narrativo cuando se emplea este tipo de narrador. La idea es acercar o alejar la cámara, de un modo imaginario, y así captar la realidad y transformarla en el texto. Cuando se emplea esta técnica, se producen relatos caracterizados por el movimiento.

Ejemplo:
“Tres niños caminan a lo largo de una playa. Avanzan, uno al lado del otro, llevándose de la mano. Tienen sensiblemente la misma estatura, y sin duda también la misma edad: una docena de años. El de en medio, sin embargo, es un poco más pequeño que los otros dos.
Aparte de estos tres niños, toda la larga playa está desierta. Es una banda de arena, bastante ancha, uniforme, desprovista de rocas aisladas como agujeros en el agua, inclinada apenas entre el acantilado abrupto, que parece sin salida, y el mar.
Ante ellos, una bandada de pájaros del mar zanquean en la orilla, justo en el límite de las olas. Progresan paralelamente a la marcha de los niños, en el mismo sentido que ellos, a un centenar de metros aproximadamente. Pero como los pájaros van mucho menos rápido, los niños se aproximan a ellos.”

Alain Robbe-Grillet, La Playa