sábado, 14 de noviembre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 3 de 3

Por donde comenzar

Este es el tercer punto básico del capítulo: decidir cuál es, dentro del material ya escrito, el mejor principio para nuestro texto.
La operación a realizar es la siguiente: Probamos cuál de los párrafos que lo componen es verdaderamente el principio. Incluso, en una novela se puede hacer la prueba en cada capítulo.
Nosotros lo practicaremos con un breve cuento, El pozo, de Luis Mateo Díez, para poder comparar las variantes:

“Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. Este es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.”

Probamos las posibles variaciones en el texto de la siguiente manera:

1        El final como principio:
Este es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una (…)

2      Otro principio podría ser:
Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse.


La sugerencia:
Si es necesario, en cualquier clase de texto se puede quitar algún párrafo o agregar uno nuevo para que el principio elegido tenga la eficacia deseada.





El orden

Dice Garzo que contar es volver a vivir pero poniéndose a salvo del desorden propio de la vida.
Siguiendo su razonamiento:

Contar es establecer un orden

En este sentido, para que el orden del relato resulte productivo debemos prever todas sus partes, desde el principio hasta el final, tanto en textos de ficción como en los informativos o ensayísticos.

Los pasos a seguir son:

  • Escribir la idea espontáneamente, sin orden alguno

  • Decidir el orden de su redacción.
Tomando como ejemplo la pequeña historia citada por Garzo en El país, enlacemos el concepto de orden con las tres cuestiones básicas tratadas en el presente capítulo:

1  De dónde nace el relato:
     De un hecho real.

2  De qué manera comenzarlo:
     Veamos dos opciones:
·         Con una descripción.

     Ejemplo:
“La niebla y un error inexplicable permitieron que la camioneta de un agricultor invadiera la pista justo en el momento en que aterrizaba un bombardero.”

  • Con una acción.

     Ejemplo:
“Un agricultor y su vaca chocaron clamorosamente con un bombardero, al pasar por el aeropuerto militar. No hubo víctimas humanas, pero la camioneta quedó destrozada y la vaca murió.”

3  Por dónde comenzar:
Una vez escrito lo ocurrido, finalmente decidimos si comenzamos el relato hablando de la vaca, del choque o del agricultor; si dialoga el agricultor con un soldado…


La sugerencia:
Elegir inicios posibles para las anécdotas más intrascendentes que escuchamos a diario y emplearlos como iniciode un relato diferente a esa anécdota desencadenante.



 “Querido amigo:

 ¿Usted no ve cómo todo lo que sucede siempre    es un comienzo?
 ¡Y comenzar, en sí, es siempre tan hermoso!
 Deje que la vida acontezca.
 Créame, la vida tiene razón en todos los casos”

Rainer Maria Rilke





Recapitulando…
  
1 No descartar ninguna motivación para comenzar un relato.

2 Un relato puede surgir de una impresión, de imágenes evocadas, de un deseo, de los cinco sentidos…

3 Relacionar lo vivido con o imaginario.

4 Dedicar tiempo a escribir principios de relatos y elegir el que exprese mejor lo que se quiere decir, el que cause el efecto deseado.

5 Comparar diferentes inicios de novelas o cuentos para descubrir la diversidad de efectos que producen

6 Una vez escrito un relato, comprobar si el principio es el más apropiado.



 
 
























sábado, 31 de octubre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 2 de 3


Relacionar lo vivido con lo imaginado

Lo cuenta también a su manera Julio Torri, mostrándonos cómo recurrir a lo conocido para imaginar lo desconocido:

“El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del Sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.
La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; y la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.”



La sugerencia:
Apelar a nuestro mundo conocido –personas, sonidos, sentimientos, recuerdos- y aprovechar lo vivido en él para construir así un mundo imaginario.


Modos de iniciar un texto narrativo

El segundo punto de éste capítulo corresponde a los modos de iniciar un relato una vez que ya estamos motivados para hacerlo.
El primer lugar veamos diferentes tipos de inicios:

1  Inicio testimonial
     Así empieza La aventura de la casa deshabitada de Conan Doyle:

“El asesinato del ilustre míster Ronald Adair, ocurrido en circunstancias por demás extraordinarias e inexplicables, traía en la primavera de 1894 despierto el interés de todo Londres y sumido en el espanto al mundo aristocrático.”


2 Inicio epistolar
     Así empieza El color púrpura de Alice Walker:

“Querido Dios:
Tengo catorce años. He sido siempre buena. Se me ocurre que, a lo mejor, podrías hacerme una señal que me aclare lo que me está pasando.”


3 Inicio dialogado
     Así empieza Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain:

“-¡Tom!
No hubo contestación.
     -¡Tom!
     Tampoco hubo contestación.
     -Quisiera saber qué le ha pasado a ese chico. ¡Oye Tom!”


4 Inicio descriptivo
     Así empieza El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad:

“El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento (…).”


5 Inicio informativo
     Así comienza Tomates verdes fritos de Fannie Flagg:

“El café Whistle Stop abrió la semana pasada, justo al lado de casa, junto a correos, y los propietarios Idgie Threadgoode y Ruth Jamison dicen que les va muy bien. Idgie dice que como la gente sabe que a ella no le importa envenenarse, no cocina.”


6 Inicio autobiográfico
     Así comienza El gran Gatsby de Scott Fitzgerald:

“En mis primeros y más vulnerables años, mi padre me dio un consejo que no ha cesado desde entonces de darme vueltas por la cabeza.”


7  Inicio histórico
     Así empieza La Cartuja de Parma de Stendhal:

“El 15 de mayo de 1796, el general Bonaparte efectuó su entrada en Milán a la cabeza de aquel joven ejército que acababa de pasar el puente de Lodi, y de enterar al mundo de que después de tantos siglos, César y Alejandro tenían sucesor.”



La sugerencia:
Comparar los párrafos iniciales de distintos cuentos y novelas. Registrar el efecto que nos produce cada uno y analizar si nos conviene para iniciar nuestro trexto.




Reflexionar antes de empezar

Son muchas las cuestiones acerca de las cuales podemos reflexionar antes de escribir el inicio de nuestra narración. Es lo que hizo Umberto Eco. Si bien ya sabía cuál era su propósito preliminar, el desencadenante, se planteó la resolución de una serie de aspectos técnicos antes de definir el comienzo de El nombre de la rosa.
Lo cuenta en las Apostillas. A partir de ese deseo desarrolló la idea según los siguientes pasos:
1        Encontró en un cuaderno una lista de monjes que vivían en un convento.
2       Investigó sobre venenos.
3       Investigó el Medioevo y situó el convento en esa época.
4       Eligió como primer narrador a un cronista de la época.
5       Se documentó e imaginó la mayor cantidad de detalles posible para construir el mundo en el que transcurre la historia.
Siempre conservó su problema inicial ¿quién es el asesino?- como motor de la novela.



domingo, 25 de octubre de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Cómo se inicia una narración – 1 de 3

Cómo se inicia una narración

Iniciar una narración implica diferentes cuestiones: de dónde nace; cómo comenzarla y por dónde comenzar.
¿De dónde nace un relato? De todo lo que atañe al ser humano y que vivencia más o menos conscientemente.
De las maneras de comenzarlo dependerá el interés o el desinterés que el relato despierte en el lector.
Por dónde comenzar, a su vez, se refiere a cuál es el punto más conveniente de nuestro relato para convertirse en el párrafo inicial.
Los tres aspectos señalados funcionan simultáneamente en la práctica, pero desarrollarlos por separado nos permitirá reflexionar acerca de ellos y encontrar nuevos recursos.


De dónde nacen los relatos

Chandler decía que una de sus peculiaridades y dificultades como escritor era que no descartaba nada. A la vez, su razón para empezar a escribir era un sentimiento ineludible, decía que se hubiera hundido si no se hubiera puesto a escribir cada vez que ese sentimiento lo atacaba. Tanto hacerlo compulsivamente como no descartar nada son motivaciones para comenzar.
No descartar nada significa:

1 Escribir comienzos de relatos en el momento que se nos ocurren y sin prejuzgare su valor.

2 Escribir tanto lo que se vive como lo que se imagina: aunque imaginar es, en realidad, una manera de vivir.



Estar dispuesto a escribir

Estar en disposición de escribir no es para todos lo mismo ni es para cada uno igual en distintos momentos. El punto de partida para comenzar a escribir un texto puede ser de diversos tipos. Lo importante es no dejar pasar por alto ninguno de ellos.
Veamos algunos posibles puntos de partida u orígenes de textos y ejemplos de algunos escritores:

Una impresión

Hay impresiones perdurables que más pronto o más tarde pueden ser motivadoras del comienzo de un relato.
Así nos cuenta José Luis Sampedro en el principio de su novela El río que nos lleva:

“Tenía yo trece años y acababa de llegar a Aranjuez cuando me hice amigo de otros muchachos de mi edad con quienes, al llegar el verano, acudía a bañarme en el Tajo cada día. Hasta que cierta mañana de agosto nos fue imposible zambullirnos porque el río estaba como entarimado; es decir, completamente cubierto de troncos flotantes que unos hombres, saltando sobre ellos o desde la orilla y empujándolos o atrayéndolos con un gancho al extremo de una vara, conducían hacia el resbaladero de una presa, desde donde continuaban flotando río abajo hasta la playa (…). Aquellos hombres, rudos y elementales, pastores de tronco sobre el río, me impresionaron tanto (…) que nunca pude olvidarlos.”

Imágenes evocadas

Las imágenes suelen ser evocaciones imborrables. Dice Juan Marsé:

“Mis novelas parten de imágenes. Existe una serie de imágenes básicas que te obsesionan, que arrastro del pasado, experiencias personales o cosas que te han contado, no distingo entre ambas. La suma de varias combinadas me proporciona no una idea sino la posibilidad de comenzar o continuar una historia.”

Un deseo

Es conocido el hecho de que a muchos escritores los persiguen sus obsesiones y logran liberarse de ellas transformándolas, convirtiéndolas en materia prima para un relato o en el relato mismo.
Así Umberto Eco dice que escribió El nombre de la rosa porque tenía ganas de envenenar a un monje.
Un buen modo de superar esa obsesión fue construir un mundo y una situación que le permitieran “hacerla realidad”.


Los cinco sentidos


La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato son nuestros cables con el mundo, Se trata de percibir y aprovechar las imágenes generadas por nuestros sentidos:

La vista
Uno participa involuntariamente de situaciones inesperadas que hay que registrar porque pueden darnos pie a un comienzo de narración. O buscar otras voluntariamente.
Por ejemplo, el encuentro con dos ancianas cogidas del brazo caminando por la calle nos puede proporcionar un comienzo que tenga relación con la nostalgia.

El oído
Lo mismo que con la vista ocurre con el oído. Oímos sin escuchar, pero escuchar es el objetivo para rescatar imágenes.
Por ejemplo, el ladrido permanente de un perro en el pequeño balcón enfrentado a nuestra casa nos puede proporcionar un comienzo que insinúe abandono.

El tacto
Tocar no es un acto similar a ver ni a oír. Es un acto más voluntario.
Por ejemplo, el contraste entre una superficie lisa como un cristal y una rugosa como el de una piedra erosionada, nos puede proporcionar un comienzo que tenga reminiscencias de un espacio sin vida presente.

El gusto
Un sabor tiene que ver, generalmente, con las raíces de uno. Saborear la comida de la infancia nos puede llevar al campo de la evocación ma, o menos, placentera.

El olfato
Muchos son los escritores que emplean un aroma como evocación. De hecho, los lugares tienen olores característicos: el del mar, el de los países tropicales, etc.

La sugerencia:
Dedicar una hora cada dos o tres días a buscar principios de relatos de modo consciente, distinguiendo entre los diferentes puntos de partida posibles.



Arte Poética – Diferencias rítmicas - Taller de poesía


Taller de poesía


Propuesta 1 – Inclusión

Incorporar alguna de las siguientes construcciones poéticas en un texto:

Los vientos peleaban
Los pinos cantan
La mirada de esos ojos
La cola del barco


Propuesta 2 – Enumeración

Enumerar una serie de vivencias psíquicas tales como:

Nostalgia
Miedo
Dolor
Pasión
Angustia

1        Producir con cada una de ellas un poema
2      Combinar los poemas resultantes y construir uno más largo


Propuesta 3 – Nota

Escribir un texto a partir de la siguiente nota de un comentarista:

Soñaron juntos. Acerca de los sueños colectivos no hay interpretación exacta, sólo rumores.


Propuesta 4 – Crescendo


Escribir un poema en el que cada palabra corresponda a un verso y tenga una letra más que la anterior. Por lo tanto, obtendremos un poema cuyo dibujo sea una pirámide.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Arte Poética – Diferencias rítmicas

Arte Poética – Diferencias rítmicas


La poesía tiene movimiento, no es algo estático. Cada poeta inventa el movimiento al elegir determinadas palabras y configurar con ellas un dibujo singular. El movimiento así determinado es rítmico. En un poema, el ritmo de debe sentir como se siente el de una melodía. Para ello, hay modos de intensificar la eficacia de lo lírico. Uno de esos modos es seleccionar las palabras; otro es disponerlas en ese ámbito cerrado y particular según una disposición determinada de la materia verbal.
A veces, la arquitectura verbal y el tema son coincidentes. Nos referimos a cómo se dice y a qué se dice. Es lo óptimo en un poema.


Ritmo, ritmo

Veamos dos poemas en los que de acuerdo a la disposición verbal se apreciará un sentido y un ritmo diferentes.
El primer poema es de Jacques Prevert:

Desayuno

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Si hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volcó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pié
Se puso
El sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré

El poema se caracteriza especialmente por:

  • Disposición verbal: cada verso indica un corte rítmico. Lo marca la mayúscula inicial de cada verso a pesar de que no hay un punto final en cada línea.
  • Tema: hablar de una ruptura, de un corte.

El segundo poema es de Ariel Rivadeneira:

Tarde

Infinita esta noche
y este rincón
y el tiempo
El juego de dejar caer el verbo
en el café
que antes
me saboreó por dentro
mis adjetivos sueltos
Pronombre personal donde me habito
en primera persona
de un yo muy singular y de poemas
que a veces pluralizo en la que llega
Sustantivo tan propio que al nombrarte
me nombra
en el paisaje
Sujeto de los dos
y el predicado
es una tarde que festeja sueños.

Como se puede observar, el poema precedente se caracteriza especialmente por:

  • Disposición verbal: los versos se reúnen, se enlazan, en conjuntos de tres, de conco, de cuatro, de tres y de tres.
  • El poema habla de un enlace, de un encuentro.


Los recursos del poeta




La palabra pura: Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez, poeta de minorías, dice que la comunicación posible no es hacia el grupo sino hacia el individuo. Para el poeta, la poesía no es “una” labor del hombre, sino una labor “suya” de hombre: su vida.

La belleza

Para Juan Ramón Jiménez la belleza era un objetivo vital:

"No soy un literato, soy un poeta que realizó el sueño de su vida. Para mí no existe más que la belleza."

En su continua búsqueda de la belleza utiliza la técnica de la depuración. Parte importante de esta depuración es la desnudez; a este respecto escribía:

“Poesía pura no es poesía casta, ni doble, ni química, ni aristocrática, ni abstracta. Es poesía auténtica, poesía de calidad… Pero esta poesía pura (y no hay otra) ha de ser siempre poesía responsable. Aquí está la cuestión. El hombre despierto debe responder hasta el hombre dormido. Y el poeta verdadero debe responder siempre, con su mitad consciente, de lo que escribe su mitad subconsciente, oscuro o claro, absurdo o lógico, natural o extravagante. Debe responder siempre de cualquier extremo de poesía pura que hable, escriba o cante. Y también de la que no exprese.

Su depuración lírica indica cuatro actitudes:

1        Soñar
Según él, el poeta sueña, su vida es sueño. Todo lo que vive, el amor, los paisajes, son visiones irreales, soñadas más que reales.
2      Admirar
Contemplar y gozar de esa contemplación, escuchar la vida. El poeta admira las cosas que le atraen de una manera sensual: la luz, el color, la presencia femenina.
3      Discrepar
Cuando Juan Ramón discrepa lo hace generalmente refiriéndose a ambientes sociales personificados. El se cree diferente y al margen del mundo.
4      Inventar
El poeta aspira a una obra perfecta, completa, y para conseguirlo hay que inventar la poesía. Una idea juanramoniana es:

La poesía es el encuentro después del hallazgo

domingo, 5 de abril de 2015

Leer para escribir – Albert Camus – El teatro de la ficción



“Mentir no es sólo decir lo que no es. También y sobre todo significa decir más de lo que es, y, en lo que respecta al corazón humano, decir más de lo que se siente. Esto es algo que hacemos todos para simplificar la vida.”

                                                                                                          A. C.



El hombre rebelde, La peste y El extranjero son los mejores libros del francés Albert Camus, que vivió la cargada atmósfera entre las dos guerras mundiales. EL pesimismo que caracterizó ese momento histórico domina la obra de Camus, que escribió un ensayo sobre la “sensibilidad absurda”. Así denominó a la sinrazón reinante en el mundo y como una metáfora del tema fue considerada su novela El extranjero, cuyos procedimientos de escritura lo han convertido en un clásico y que aquí analizamos desde este punto de vista.


1  Una prosa sin ornamentos

La prosa de El extranjero es precisa, exacta y clara. Se ha dicho que más que escrita parece oída. Carece de elementos ornamentales; por ejemplo, casi no usa adjetivos, lo cual hace más creíble la historia de un personaje inverosímil y tan directo como la prosa. Ello se puede observar desde el párrafo inicial:
“Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo.”
Y algo más adelante dice:
“Cuando mamá estaba en casa, pasaba el tiempo en silencio, siguiéndome con la mirada. Durante los primeros días que estuvo en el asilo lloraba a menudo. Pero era por la fuerza de la costumbre. Al cabo de unos meses habría llorado si se la hubiera sacado del asilo. Siempre por la fuerza de la costumbre. Un poco por eso, en el último año casi no fui a verla ya. Y también porque me quitaba el domingo, sin contar el esfuerzo de ir hasta el autobús, tomar los billetes y hacer dos horas de camino.”


2  El recurso de la contradicción

En El extranjero, Camus hace un uso magistral de este recurso en el personaje principal: bajo una apariencia de simpleza y falta de imaginación aparece una personalidad capaz de mostrar también todo lo contrario.
Al respecto, han opinado diversos escritores.
  1. Sartre dijo que a través del relato jadeante de Meursault se discernía una prosa poética más amplia que lo potenciaba.

  1. Nathalie Sarraute señaló: 
“Ese Meursault que se muestra, en ciertos puntos, tan insensible, tan tosco, y como un poco atontado, revela por otra parte un refinamiento de gusto, una delicadeza exquisita. El estilo mismo en que se expresa hace de él, más que el émulo del héroe mugiente de Steinbeck, el heredero de la princesa de Clèves y Adolfo. ”

3  Un personaje inolvidable

El protagonista de El extranjero, Meursault, es uno de los personajes inolvidables de la literatura. Tampoco se olvidan fácilmente el árabe, el capellán de la prisión y el juez de instrucción, porque en El extranjero los personajes se dan a conocer unos a otros.

Veamos algunas de las características de Meursault:
1    Es condenado porque rechaza mentir, sin embargo, no es un rebelde.
2   Dice Camus:
      “Meursault, contrariamente a las apariencias, no quiere simplificar la vida. EL dice lo que es, rehúsa enmascarar sus sentimientos y al instante la sociedad se siente amenazada.”
3   Es indiferente ante las situaciones que alteran a los demás, como la muerte de la madre, el sufrimiento ajeno, el amor, la religión, la libertad, y su indiferencia les provoca miedo, rechazo, y lo condenan.



domingo, 22 de febrero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – Taller de textos


TALLER DE TEXTOS

Escribir es un oficio y se puede hacer bien o mal, pero debemos practicarlo utilizando todos los medios posibles, como por ejemplo los ofrecidos en las siguientes propuestas.

Propuesta 1: Recordar

Durante unos minutos, tratar de recordar algo agradable y algo desagradable de nuestra vida. Anotarlo y, después de las notas obtenidas recoger aquello que resulte significativo y realizar un texto.

Propuesta 2: Desechos

Con el material sobrante de la propuesta anterior, rehacer el recuerdo como si fuera pura anécdota, nada importante.

Propuesta 3: Construir

Construir una historia con los siguientes elementos:

  • Un hombre que odia a su mujer
  • Una mujer que odia a su amante y odia a su marido
  • Una madre que odia a su hija y ama a su yerno


Propuesta 4: Principio-final

Dados el principio y el final de un cuento de Cortázar, completar el medio.

Principio:
“Había empezado a leer la novela unos días antes.  La abandonó por negocios urgentes, volvió abrirla cuando regresaba en tren a la finca: se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes.”

Final:
“En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.”


Propuesta 5: A partir de

Escribir a partir del siguiente texto:

Cautivo
“Perdido en un rincón de pensamiento, en un presente indiferente, sin ayer ni mañana, observa el pez anaranjado que, ajeno, nada en el estanque del jardín. Como quien no tiene nada que esperar, sin decantarse al juego de una juiciosa balanza, ni al deseo por tomar el rumbo que un día perdió. Sin invadir paisajes ni caminos desiertos. . Sin tomar lo que es propio del pensamiento ajeno. Sin esperar el otoño ni el nacimiento de la primavera.
Antes, un recuerdo vago caminaba por el espacio de su mente, cuando sus manos eran más pequeñas y más tiernas. Un rostro blanco enmarcaba entonces aquella penetrante mirada que gravitaba en su interior: la de esos dos ojos negros que lo acompañaban siempre, invisibles, anónimos, para sonreir de vez en cuando.
Perdido sigue el pez, con sus manos grandes y morenas, intentando que no lo atrapen, en un juego inocente. Arriba, en la ventana, la enfermera observa.”

Ana Melenchón