domingo, 25 de octubre de 2015

Arte Poética – Diferencias rítmicas - Taller de poesía


Taller de poesía


Propuesta 1 – Inclusión

Incorporar alguna de las siguientes construcciones poéticas en un texto:

Los vientos peleaban
Los pinos cantan
La mirada de esos ojos
La cola del barco


Propuesta 2 – Enumeración

Enumerar una serie de vivencias psíquicas tales como:

Nostalgia
Miedo
Dolor
Pasión
Angustia

1        Producir con cada una de ellas un poema
2      Combinar los poemas resultantes y construir uno más largo


Propuesta 3 – Nota

Escribir un texto a partir de la siguiente nota de un comentarista:

Soñaron juntos. Acerca de los sueños colectivos no hay interpretación exacta, sólo rumores.


Propuesta 4 – Crescendo


Escribir un poema en el que cada palabra corresponda a un verso y tenga una letra más que la anterior. Por lo tanto, obtendremos un poema cuyo dibujo sea una pirámide.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Arte Poética – Diferencias rítmicas

Arte Poética – Diferencias rítmicas


La poesía tiene movimiento, no es algo estático. Cada poeta inventa el movimiento al elegir determinadas palabras y configurar con ellas un dibujo singular. El movimiento así determinado es rítmico. En un poema, el ritmo de debe sentir como se siente el de una melodía. Para ello, hay modos de intensificar la eficacia de lo lírico. Uno de esos modos es seleccionar las palabras; otro es disponerlas en ese ámbito cerrado y particular según una disposición determinada de la materia verbal.
A veces, la arquitectura verbal y el tema son coincidentes. Nos referimos a cómo se dice y a qué se dice. Es lo óptimo en un poema.


Ritmo, ritmo

Veamos dos poemas en los que de acuerdo a la disposición verbal se apreciará un sentido y un ritmo diferentes.
El primer poema es de Jacques Prevert:

Desayuno

Echó café
En la taza
Echó leche
En la taza de café
En el café con leche
Con la cucharilla
Lo revolvió
Bebió el café con leche
Dejó la taza
Si hablarme
Encendió un cigarrillo
Hizo anillos
De humo
Volcó la ceniza
En el cenicero
Sin hablarme
Sin mirarme
Se puso de pié
Se puso
El sombrero
Se puso
El impermeable
Porque llovía
Y se marchó
Bajo la lluvia
Sin decir palabra
Sin mirarme
Y me cubrí
La cara con las manos
Y lloré

El poema se caracteriza especialmente por:

  • Disposición verbal: cada verso indica un corte rítmico. Lo marca la mayúscula inicial de cada verso a pesar de que no hay un punto final en cada línea.
  • Tema: hablar de una ruptura, de un corte.

El segundo poema es de Ariel Rivadeneira:

Tarde

Infinita esta noche
y este rincón
y el tiempo
El juego de dejar caer el verbo
en el café
que antes
me saboreó por dentro
mis adjetivos sueltos
Pronombre personal donde me habito
en primera persona
de un yo muy singular y de poemas
que a veces pluralizo en la que llega
Sustantivo tan propio que al nombrarte
me nombra
en el paisaje
Sujeto de los dos
y el predicado
es una tarde que festeja sueños.

Como se puede observar, el poema precedente se caracteriza especialmente por:

  • Disposición verbal: los versos se reúnen, se enlazan, en conjuntos de tres, de conco, de cuatro, de tres y de tres.
  • El poema habla de un enlace, de un encuentro.


Los recursos del poeta




La palabra pura: Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez, poeta de minorías, dice que la comunicación posible no es hacia el grupo sino hacia el individuo. Para el poeta, la poesía no es “una” labor del hombre, sino una labor “suya” de hombre: su vida.

La belleza

Para Juan Ramón Jiménez la belleza era un objetivo vital:

"No soy un literato, soy un poeta que realizó el sueño de su vida. Para mí no existe más que la belleza."

En su continua búsqueda de la belleza utiliza la técnica de la depuración. Parte importante de esta depuración es la desnudez; a este respecto escribía:

“Poesía pura no es poesía casta, ni doble, ni química, ni aristocrática, ni abstracta. Es poesía auténtica, poesía de calidad… Pero esta poesía pura (y no hay otra) ha de ser siempre poesía responsable. Aquí está la cuestión. El hombre despierto debe responder hasta el hombre dormido. Y el poeta verdadero debe responder siempre, con su mitad consciente, de lo que escribe su mitad subconsciente, oscuro o claro, absurdo o lógico, natural o extravagante. Debe responder siempre de cualquier extremo de poesía pura que hable, escriba o cante. Y también de la que no exprese.

Su depuración lírica indica cuatro actitudes:

1        Soñar
Según él, el poeta sueña, su vida es sueño. Todo lo que vive, el amor, los paisajes, son visiones irreales, soñadas más que reales.
2      Admirar
Contemplar y gozar de esa contemplación, escuchar la vida. El poeta admira las cosas que le atraen de una manera sensual: la luz, el color, la presencia femenina.
3      Discrepar
Cuando Juan Ramón discrepa lo hace generalmente refiriéndose a ambientes sociales personificados. El se cree diferente y al margen del mundo.
4      Inventar
El poeta aspira a una obra perfecta, completa, y para conseguirlo hay que inventar la poesía. Una idea juanramoniana es:

La poesía es el encuentro después del hallazgo

domingo, 5 de abril de 2015

Leer para escribir – Albert Camus – El teatro de la ficción



“Mentir no es sólo decir lo que no es. También y sobre todo significa decir más de lo que es, y, en lo que respecta al corazón humano, decir más de lo que se siente. Esto es algo que hacemos todos para simplificar la vida.”

                                                                                                          A. C.



El hombre rebelde, La peste y El extranjero son los mejores libros del francés Albert Camus, que vivió la cargada atmósfera entre las dos guerras mundiales. EL pesimismo que caracterizó ese momento histórico domina la obra de Camus, que escribió un ensayo sobre la “sensibilidad absurda”. Así denominó a la sinrazón reinante en el mundo y como una metáfora del tema fue considerada su novela El extranjero, cuyos procedimientos de escritura lo han convertido en un clásico y que aquí analizamos desde este punto de vista.


1  Una prosa sin ornamentos

La prosa de El extranjero es precisa, exacta y clara. Se ha dicho que más que escrita parece oída. Carece de elementos ornamentales; por ejemplo, casi no usa adjetivos, lo cual hace más creíble la historia de un personaje inverosímil y tan directo como la prosa. Ello se puede observar desde el párrafo inicial:
“Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo.”
Y algo más adelante dice:
“Cuando mamá estaba en casa, pasaba el tiempo en silencio, siguiéndome con la mirada. Durante los primeros días que estuvo en el asilo lloraba a menudo. Pero era por la fuerza de la costumbre. Al cabo de unos meses habría llorado si se la hubiera sacado del asilo. Siempre por la fuerza de la costumbre. Un poco por eso, en el último año casi no fui a verla ya. Y también porque me quitaba el domingo, sin contar el esfuerzo de ir hasta el autobús, tomar los billetes y hacer dos horas de camino.”


2  El recurso de la contradicción

En El extranjero, Camus hace un uso magistral de este recurso en el personaje principal: bajo una apariencia de simpleza y falta de imaginación aparece una personalidad capaz de mostrar también todo lo contrario.
Al respecto, han opinado diversos escritores.
  1. Sartre dijo que a través del relato jadeante de Meursault se discernía una prosa poética más amplia que lo potenciaba.

  1. Nathalie Sarraute señaló: 
“Ese Meursault que se muestra, en ciertos puntos, tan insensible, tan tosco, y como un poco atontado, revela por otra parte un refinamiento de gusto, una delicadeza exquisita. El estilo mismo en que se expresa hace de él, más que el émulo del héroe mugiente de Steinbeck, el heredero de la princesa de Clèves y Adolfo. ”

3  Un personaje inolvidable

El protagonista de El extranjero, Meursault, es uno de los personajes inolvidables de la literatura. Tampoco se olvidan fácilmente el árabe, el capellán de la prisión y el juez de instrucción, porque en El extranjero los personajes se dan a conocer unos a otros.

Veamos algunas de las características de Meursault:
1    Es condenado porque rechaza mentir, sin embargo, no es un rebelde.
2   Dice Camus:
      “Meursault, contrariamente a las apariencias, no quiere simplificar la vida. EL dice lo que es, rehúsa enmascarar sus sentimientos y al instante la sociedad se siente amenazada.”
3   Es indiferente ante las situaciones que alteran a los demás, como la muerte de la madre, el sufrimiento ajeno, el amor, la religión, la libertad, y su indiferencia les provoca miedo, rechazo, y lo condenan.



domingo, 22 de febrero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – Taller de textos


TALLER DE TEXTOS

Escribir es un oficio y se puede hacer bien o mal, pero debemos practicarlo utilizando todos los medios posibles, como por ejemplo los ofrecidos en las siguientes propuestas.

Propuesta 1: Recordar

Durante unos minutos, tratar de recordar algo agradable y algo desagradable de nuestra vida. Anotarlo y, después de las notas obtenidas recoger aquello que resulte significativo y realizar un texto.

Propuesta 2: Desechos

Con el material sobrante de la propuesta anterior, rehacer el recuerdo como si fuera pura anécdota, nada importante.

Propuesta 3: Construir

Construir una historia con los siguientes elementos:

  • Un hombre que odia a su mujer
  • Una mujer que odia a su amante y odia a su marido
  • Una madre que odia a su hija y ama a su yerno


Propuesta 4: Principio-final

Dados el principio y el final de un cuento de Cortázar, completar el medio.

Principio:
“Había empezado a leer la novela unos días antes.  La abandonó por negocios urgentes, volvió abrirla cuando regresaba en tren a la finca: se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes.”

Final:
“En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.”


Propuesta 5: A partir de

Escribir a partir del siguiente texto:

Cautivo
“Perdido en un rincón de pensamiento, en un presente indiferente, sin ayer ni mañana, observa el pez anaranjado que, ajeno, nada en el estanque del jardín. Como quien no tiene nada que esperar, sin decantarse al juego de una juiciosa balanza, ni al deseo por tomar el rumbo que un día perdió. Sin invadir paisajes ni caminos desiertos. . Sin tomar lo que es propio del pensamiento ajeno. Sin esperar el otoño ni el nacimiento de la primavera.
Antes, un recuerdo vago caminaba por el espacio de su mente, cuando sus manos eran más pequeñas y más tiernas. Un rostro blanco enmarcaba entonces aquella penetrante mirada que gravitaba en su interior: la de esos dos ojos negros que lo acompañaban siempre, invisibles, anónimos, para sonreir de vez en cuando.
Perdido sigue el pez, con sus manos grandes y morenas, intentando que no lo atrapen, en un juego inocente. Arriba, en la ventana, la enfermera observa.”

Ana Melenchón


sábado, 31 de enero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – parte 4 de 4


Las motivaciones

Como hemos visto, no todos comienzan de la misma manera. Para Pinter los motores productivos fueron la excitación y la frustración. Además, parte de un tema y se deja llevar por la escritura misma, sin plan pre-determinado, salvo una tenue idea.
Mailer habla de algo mínimo que crece y que perdura mucho tiempo en su mente; lo refuerza con la lectura de distintos libros.
Jack Kerouac, por su parte, insinúa que lo que comúnmente llamamos inspiración es para algunos, como para su amigo, el escritor Burroughs, la capacidad de estar alerta:

“Burroughs y yo estábamos sentados en un bar una noche y oímos decir a un presentador de radio.. ‘Así que los egipcios atacaron, bla, bla, bla, bla... y entretanto hubo un gran incendio en el zoológico de Londres y el fuego se extendió por los campos y los hipopótamos murieron cocidos en los estanques. ¡Buenas noches a todos…!’. Ese el Bill, advirtió Burroughs. Y es que siempre se da cuenta de las cosas.”

Erskine Caldwell se hace preguntas mientras viaja en un autobús:

“Ves en la calle un autobús escolar y te preguntas adónde irá. Después te imaginas una escuela, y una maestra. Bien, ¿y quién es esta maestra? ¿Qué aspecto tiene? (…) Entonces te acuerdas de algunas de las maestras que tuviste cuando eras pequeña. Y así todo el rato.”


La sugerencia:
Averiguar a partir de qué escriben los escritores y probar sus mecanismos hasta dar con el nuestro.


La lectura

La llamada inspiración puede surgir mientras leemos. Se suele aconsejar a quienes escriben que lean lo contrario o lo diferente al género que practican como vía motivadora. Así, si escribimos poesía, es estimulante la novela o el ensayo; al revés, si escribimos novela conviene leer un poema o una disquisición para abonar nuestro campo creativo.
Al realizar dichas lecturas no es necesario entender lo que se lee. Basta con recibir un discurso diferente al que vamos a utilizar. Porque lo verdaderamente impulsor son las constelaciones de palabras que recibimos durante esos momentos.
Leer será un camino hacia la aparición de esos soplos aparentemente mágicos y un modo de materializar nuestras ideas que, como comprobaremos, no surgen de la nada.

La sugerencia:
Leer pequeños trozos, levantar la cabeza de la página y apuntar la primera ocurrencia que venga a la mente.





Jack Kerouac (1922-1969) novelista de la “Beat Generation”.


Recapitulando…


1 No hay creación de la nada.

2   La inspiración es el trabajo realizado por uno mismo, no por la musa.

3 La inspiración puede ser curiosidad creativa.

4   Las actividades básicas de la escritura son:
      ver
      atender
      evocar
      sentir afectos

5 No confundir percibir con inspirar. Percibir es reconocer, identificar.

6  Recordar abre un extenso abanico de posibilidades creativas.

7 Tanto el amor como el odio pueden ser motores creativos.

sábado, 10 de enero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – parte 3 de 4


Evocar

Vivimos condicionados por los recuerdos. Incluso hay quienes sienten un placer mayor al recordar lo vivido que al vivirlo. Suelen repetir: “cuando se lo cuente a Fulano no se lo va a creer”. En esto también reside el placer de contar. Y suele convertirse en “inspiración”, en maquinaria productora de la escritura.
Decía Walter Benjamin:

“quien empieza a abrir el abanico de los recuerdos encuentra siempre nuevas piezas, nuevas varillas, y ahora el recuerdo va de lo pequeño a lo microscópico.”

La evocación está en la esencia misma del contar. De hecho, son los ancianos quienes mayor acopio de historias tienen y cuando se los escucha contarlas siempre hay alguien que dice que deberían escribir un libro. Escribir es revivir los recuerdos en muchos sentidos de la palabra revivir: se vuelve a vivir, pero de otra manera, al incluirlo en otro contexto y transformarlo estéticamente.

La sugerencia:
Realizar lo que explicita Benjamin: recordar de lo pequeño a lo más pequeño, y de lo más pequeño a lo microscópico.

Sentir afectos

Tanto el amor como el odio son sentimientos productores. Escribir es un modo de catarsis. Pero la catarsis es una vía negativa para la creatividad. Catarsis tiene que ver con desahogo, con vaciarse. En cambio, al crear se da un movimiento de ida y vuelta: cada vaciado estimula la plenitud, tiene que ver con transfiguración.
La afectividad genera una corriente de imágenes y una aceleración de los deseos. Para Bergson, “creación significa, ante todo, emoción”.
Entonces, los sentimientos, cada uno en especial y a su manera, generan ocurrencias. Tanto en amor como el odio producen estados de fabulación en los que se proyecta mentalmente lo vivido y lo posible. Pero, además, todo sentimiento es motor –la tristeza, la ira, los celos, de las más pasionales creaciones.

La sugerencia:
No desaprovechar el momento de “carga” afectiva para apuntar ideas o escribir un texto.




Sobre la inspiración

En las citas siguientes, Harold Pinter y Norman Mailer nos cuentan cómo consiguen inspirarse.

Harold Pinter dice:

“No recuerdo con exactitud cómo se desarrolló una obra determinada en mi mente. Creo que lo que ocurre es que escribo en un estado de excitación y frustración muy grande. Sigo lo que veo en el papel que tengo delante… una frase tas otra. Eso no quiere decir que no tenga una posible y tenue idea general… La idea que primero surge, no genera necesariamente lo que ocurre a continuación, engendra la posibilidad de un acontecer general, que es el que me lleva adelante. Tengo una idea de lo que podría ocurrir… en ocasiones estoy absolutamente seguro, pero muchas veces se ha demostrado que andaba equivocado por lo que en realidad ocurre. A veces voy avanzando y me encuentro escribiendo ‘entra C.’, cuando ni siquiera sabía que tenía que entrar; tenía que entrar en ese momento, eso es todo”


Norman Mailer lo cuenta casi como un proceso vivo:

“Quizás una imagen apropiada para mí sea que comienzo construyendo una cabaña en un árbol y acabo construyendo un rascacielos de madera. Lo que quise hacer con Los desnudos y los muertos era escribir una novela corta sobre la patrulla larga. A lo largo de toda la guerra seguí pensando en esta patrulla. Tuve la idea incluso antes de marcharme al extranjero. Probablemente la estimularan unos cuantos libros que había leído: En el Valle, de John Hersey, Paseo por el Sol, de Harry Brown, y un par de libros más que no recuerdo. De estos libros surgió la idea de escribir una novela sobre la patrulla larga. Y empecé a crear os personajes. Todo el tiempo que estuve en el extranjero una parte de mí estaba trabajando en esta patrulla larga. Incluso acabé metido en un destacamento de reconocimiento en el que había pedido que me incluyeran. Después de todo, un destacamento de reconocimiento suele hacer largas patrullas. El arte seguía traduciendo la vida. En cualquier caso, cuando empecé a escribir Los desnudos y los muertos pensé que sería una buena idea hacer uno o dos capítulos preliminares en los que dar al lector la oportunidad de conocer a los personajes antes de que se fueran de patrulla. Pero los seis meses siguientes y las primeras quinientas páginas se me fueron en el empeño, y recuerdo que los primeros días estaba molesto por lo que estaba tardando en empezar a trabajar con la patrulla.”



martes, 6 de enero de 2015

Secretos y recursos de la creatividad – Teoría de la inspiración – parte 2 de 4

El entusiasmo productor

Lo que muchos denominan inspiración suele corresponder a un momento de excitación en el que confluyen una serie de fuerzas entrecruzadas y que, fundamentalmente, dependen del grado de libertad interno. A veces también coinciden con el descubrimiento del amor o la vivencia de una desgracia. Mientras tanto, afirmamos con la escritora María del Carmen Rodríguez:

“¿Quién escribe? Seguramente no las musas. No hay creación de la nada, no hay ‘inspiración divina’, no hay ningún médium especialmente dotado para desvelar la voz sagrada a los hombres. El mito romántico cae, no por su propio peso, sino por su extrema fragilidad”

Ese momento de entusiasmo productivo del que hablábamos suele corresponderse con alguna de las actividades básicas de la inteligencia, que ponen en marcha los escritores, a menudo de modo consciente.

Dichas operaciones principales son:
·     ver
·     atender
·     evocar
·     sentir afectos

¿Cuál es la vinculación de la inspiración a estas actividades?
Es una vinculación directa. Todas confluyen en su lecho. A veces, funcionan combinadas; otras, cada una hace su aporte, pero nunca fallan a la hora de la pre-escritura o durante la  escritura misma. Son las encargadas de indicarnos lo que hay alrededor del texto.
Así como cada una de estas operaciones estimulan o nutren la inspiración, también interactúan reforzando el circuito.




Ver

Toda la historia de la humanidad podría resumirse en una necesidad de ver más allá, de percibir lo nunca visto. Más simplemente, el ser humano aprende a partir de los sentidos. Uno fundamental es el de la vista.
El deseo guía la curiosidad y de allí nace el deseo de percibir, más fuerte en unos que en otros. Se dice que sigue conservando la libertad del niño quien no pierde su capacidad de asombro.

Percibir es, de alguna manera,
reconocer e identificar

Percibimos, por ejemplo, acciones, que son los nudos de un relato. Entonces, si bien reconocemos que una persona corre, se detiene, se gira, extiende una mano, se inclina, se golpea, podemos registrar todo para luego elegir y componer nuestro propio esquema organizativo del relato: agregar o eliminar elementos de los percibidos. Si a la hora de percibir, aparece un motivo novedoso que estimula nuestra imaginación, podemos creer que se trata de un momento de inspiración, pero es conveniente comprender cómo llegó ese instante para intentar repetirlo.

La sugerencia:
Salir a “percibir” como salimos de compras o a estirar las piernas.


Atender

El atender tiene un punto de enlace con el ver. Se considera que hay un tipo de atención errante y otra concentrada. Ambas son vías de creatividad.
El errante es el que se deja llevar sin barrera de la voluntad. Se trata de abandonarse a lo que nos rodea, flotar. Así Goethe decía que

“La fuerza productiva tiene que resucitar espontáneamente, sin intención ni voluntad, aquellas imágenes conservadas en los órganos, en la memoria, en la imaginación”

Mientras que, por el contrario, Chesterfield observó que

“La facultad de aplicar la atención fijamente a un solo objeto, sin dispersarla, es la marca infalible de un genio superior”

La sugerencia:
Fluctuar, de acuerdo a las necesidades del momento y personales, de un estado a otro: pasar de la atención dirigida a la errante.




“No soy yo el que piensa: son mis ideas las que piensan por mí.”
Lamartine