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miércoles, 18 de julio de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Explorar el territorio de la imaginación – Parte 4


TALLER DE TEXTOS

Practicar los ejercicios que proponemos a continuación nos permitirá entender que la imaginación tiene un potencial inagotable.

Propuesta 1 – Sorprenderse

Descubrir lo extraño en lo cotidiano a través de la observación, sacar de contexto o encontrar otra utilidad a los objetos, personas, gestos.
Mirar como si fuese la primera vez las siguientes sugerencias e intentar descubrir en ellas algo insólito y construir un texto.


     
            1 Objetos
            Una radio, una lámpara, un dedal, una servilleta, una pipa.

     
            2 Personas
            Una embarazada, tu madre, una abuela, un bebé, un quiosquero.

     
            3 Gestos
            Un estornudo, un guiño, toser, rascarse, cojear.


Propuesta 2 – Visionar

Imaginar las visiones internas de un fotógrafo mientras enfoca a la modelo.


Propuesta 3 – Ideogramas

Escribir a partir de, por lo menos, tres de los siguientes ideogramas:




Propuesta 4 – Camino

     
            1 Inventar un camino que una los siguientes puntos y narrar dicho recorrido


     
2 Agregar otro camino que se cruce con el anterior y que esté narrado siguiendo el siguiente recorrido



Propuesta 5 – Conjeturar

Conjeturar acerca del siguiente texto:

Hoy llegan ustedes, después de tanto exilio.

Estoy en el aeropuerto.

Más fuerte que los motores ruge mi emoción.

Los espero.

Una lágrima borronea mi mejor recuerdo. No sé si mis brazos han de alcanzar para un abrazo semejante. Mi corazón sonríe solo y mi presente levanta el vuelo.

lunes, 16 de julio de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Explorar el territorio de la imaginación – Parte 3




Las visiones

Imaginación tenemos todos naturalmente. Pero provocarla o practicarla es aprender diferentes mecanismos de conversión.
Nuestra arma fundamental es la visión. De hecho a quienes escapan de la realidad diciendo que hay lo que no hay, se les suele alertar:

“Tu ves visiones”

La podemos dividir, para nuestros fines, en interna o externa.

Cuando hablamos de visión interna, nos referimos a las visualizaciones.

Cuando hablamos de visión externa, nos referimos a los modos de observar.


     
   1  Las visualizaciones

            Visualizar es, en cierto modo, sinónimo de imaginar.

No son pocos los que dedican unos minutos o más a la meditación y dejan pasar por su mente lo que luego llevarán y continuarán en el papel.

Hay visualizaciones dirigidas que podemos practicar a partir de historias mínimas. Se trata de cerrar los ojos y ver esa situación para luego dejarse llevar por lo que aparezca de modo inesperado.

Por ejemplo:

Visualización dirigida a partir de:

Estoy a la orilla de un lago. Junto a un árbol veo un manojo de llaves y un trozo de espejo. El lago está sereno. A lo lejos, de una chimenea sale un humo negro. Son las cuatro de la tarde. Hay sol.


     
   2  Modos de observar

Al observar algo real, la idea es detenerse hasta que podamos convertirlo en algo imaginario.

            Para ello se puede:

                        Compararlo

                        Tergiversarlo

                        Trastornarlo

                        Etc.



“Dar como un todo suficiente un complejo de relaciones fantásticas en as que consiste la propia percepción de la realidad”

Cesare Pavese





Atravesar lo real



Valorar una novela o una película porque “refleja la realidad” es una equivocación. La realidad no está organizada con un sentido estético, la película o la novela sí. Y ese sentido hace que se trate de dos materias no opuestas, pero sí muy diversas.
Teniendo en cuenta esta aclaración, hablamos de atravesar lo real en lugar de imitarlo. Así lo hizo Picasso, cuyo Guernika es más “real” que cualquier fotografía de la matanza porque destaca a través de la fragmentación del estilo cubista el horror mediante la composición de los detalles.



Debido a que el hecho estético crea una nueva realidad, cada elemento del cuadro está relacionado con la totalidad y nos dice más que lo que muestra.

Así lo explica Octavio Paz:
“Le debo a la fotografía una de mis primeras experiencias artísticas. Fue en mi adolescencia y la experiencia está asociada a mi descubrimiento de la poesía moderna. No era difícil reconocer en una de aquellas imágenes (se refiere a tres fotos de Álvarez Bravo) a las hojas de una planta del patio de mi casa, ni en las otras dos al tronco del fresno y a la cortina del estudio de uno de mis profesores. Al mismo tiempo, aquellas fotos eran enigmas en blanco y negro, callados pero elocuentes: sin decirlo, aludían a otras realidades y, sin mostrarla, evocaban a otras imágenes. Cada imagen convocaba, e incluso producía, otra imagen. Así, las fotos de Álvarez Bravo fueron una suerte de ilustración o confirmación visual de la experiencia verbal a la que me enfrentaban diariamente mis lecturas de los poetas modernos: la imagen poética es siempre doble o triple. Cada frase, al decir lo que dice, dice otra cosa. La fotografía es un arte poético porque, al mostrarnos esto, alude o presenta a aquello.”





 Método para escribir un cuento

Cada escritor tiene su método para escribir un cuento. El vasco Bernardo Atxaga tiene múltiples ideas y métodos como el que transcribimos a continuación, y que él ha llamado
Método para escribir un cuento a vuelapluma.
Va dirigido humorísticamente a los escritores que buscan la velocidad y son poco amigos de tachaduras y notas al margen:

“Una vez relajados, con los folios numerados y la pluma estilográfica en la mano, observamos con atención.
¿Qué se ve desde la ventana? (…) ¿Algún parque? ¿Se ve algún parque? ¿Se ve quizá una ría que, viniendo del mar, acaba adentrándose en la parte baja de una ciudad?
Imaginemos que eso es lo que vemos (…) De todas formas vamos a mantenernos en posición contemplativa durante un buen ato (…) En ese momento hay que aprovechar la concentración, identificarse con la pluma y ponerse a volar con ella (…)
Hay cosas que se mueven o parecen moverse, Y el que más se mueve de todos es un anciano que brinca una y otra vez y parece bailar una jota. Reflexionemos un poco, concentrémonos un poco más: ¿qué hace en realidad ese anciano? ¿Intenta entretener al nieto que, posiblemente, se ha puesto a llorar en su cochecito?
De acuerdo, no es fácil (…) Dos o tres fracasos no nos deben preocupar, la gloria de la literatura a vuelapluma corresponde a los fuertes, a los incansables, a los voluntariosos (…) Hay gente que lo ha conseguido en el decimoséptimo intento.”





Recapitulando…


1  La imaginación es la mejor arma del escritor.

2  Practicar, transformarse en otro sujeto u objeto, y sentir cómo sentiría ese sujeto particular o ese objeto elegido.

3  Después de imaginar, conjeturamos para desfogar la imaginación.

4  Conjeturar sobre lo que ocurre a nuestro alrededor para obtener material literario.

5  Descubrir otras formas a partir de las reales, para obtener una doble visión de las cosas.

6  Ver lo familiar como extraño y lo extraño como familiar.

7  Examinar la construcción de las palabras para encontrar en ellas otras palabras.

8  Es conveniente practicar tanto la visión interna (visualización) como la externa (observar y transformar).

lunes, 2 de julio de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Explorar el territorio de la imaginación – Parte 2


Practicar la visión doble

La visión simple es lo que la vista física nos permite ver. Una nube es una nube, una flor es una flor, una mancha de tinta es una mancha de tinta, etc.
La visión doble es descubrir otras formas en las formas reales. Una nube podría ser un rebaño de ovejas; una flor, una escalera; un árbol seco, un hombre; un hombre, un árbol; una mancha de tinta, una bailarina, etc.
Hay un personaje de la literatura universal conocido por todos, don Quijote, que Cervantes construye en gran medida utilizando para él lo que aquí llamamos visión doble, evidente en episodios tales como la aventura de los molinos de viento:


            “-¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
-Aquellos que allí ves –respondió su amo- de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuesa merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas de viento, hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece –respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.”


Lo que hace don Quijote convencido nos conviene como dispositivo para imaginar.


La sugerencia:
Comenzar buscando formas en las manchas de tinta. Al echar unas gotas sobre un papel y doblarlo, la tinta se expande en extrañas figuras. Convertirlas en mapas, en ciudades o en lo que se “vea” y escribirlo.



La visión fuera de foco

Trastocar las maneras de ver. Volver conocido lo extraño y extraño lo conocido son muy buenas metas para imaginar.

En el mundo de lo cotidiano, volver extraño lo conocido es mirarlo como si fuéramos seres de otro planeta. De este modo veremos las cosas como no las habíamos mirado antes. Conseguiremos asombrarnos ante una cucharita o ante un autobús.
Sin noticias de Gurb, la novela de Eduardo Mendoza, cumple a la perfección con esta idea y logra mostrarnos las cosas como si las viéramos por primera vez.
En los Escenarios fantásticos, de Joan Manuel Gisbert, hay un elemento extraño incluido en un lugar de la narración sin explicarlo y dándole una función:

“Mi nombre es Demetrius Lapotec. Tienen ante ustedes al único especialista mundial capaz de resolver el extraño caso de la fábrica aparecida. ¡Soy un domador de espejismos!”


La visión fuera de foco implica, como decíamos, trastocar las maneras de ver. Se le puede practicar a partir de cualquier figura geométrica. Desenfocarlas puede ser otro modo de alimentar nuestro mundo creativo:

            ¿qué se ve si se mira fijamente un triágulo?

            ¿y un círculo?

            ¿y un cuadrado?

            ¿y si desenfocamos una pirámide?



La sugerencia:
Recorrer la zona donde vivimos “redescubriendo las cosas” y apuntando cada observación imaginaria.



Mirar palabras

Como hechos materiales y concretos, las palabras son también en este apartado un campo fértil para explorar.
Cada una está constituida por fragmentos de otras. Si las miramos desde este ángulo encontraremos palabras inesperadas e ideas como por arte de magia.
Podemos trabajar con la pizarra o con una cartulina lo más grande posible. Apuntamos unas pocas palabras, algunas de ellas alejadas entre sí y otras en parejas o tríos, de la siguiente manera:

redescubriendo el mundo (trío)                paraguas
autónomo                  les                   tesitura
revolver                    tres diarios (pareja)            opino


   
Encontramos palabras o ideas inesperadas:


redescrubriendo el mundo produce:
redes crubriendo el mundo

autónomo    les    tesitura, producen combinadas:
auto/ no molestes

tres diarios produce:
tres días
días en el río
tres ríos

paraguas es
para el agua

Etc……


Se podría continuar combinando todas las palabras del cuadro

jueves, 28 de junio de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – Explorar el territorio de la imaginación – Parte 1

Explorar el territorio de la imaginación


Quien pueda suponer lo que ocurre detrás de unos postigos o más allá del planeta; quien sepa visualizar lo que nunca vio o inventar las preocupaciones, los anhelos de los seres ocasionales que casualmente encuentra en su camino, puede escribir. No sólo porque sabe imaginar sino también porque es capaz de imaginar incluso lo real: es el caso de quien sabe, por ejemplo, que un televisor trasmite imágenes gracias a un sistema de señales eléctricas y al mismo tiempo admite que dentro de esa caja habitan cantantes, pistoleros, gente que se enamora…
La gran literatura no nace de la razón, sino de la imaginación. Por eso se suele decir que los libros se gestan en silencio.


Sumergirse

La imaginación es la condición que nos permite convertirnos en lo que nos niega la realidad. Como práctica, intentar ser un objeto, otro sujeto, un animal, un paisaje, etc., es un modo de abrirse hacia la escritura.
Ser uno con el silbato del tren, ser el silbato. He aquí la clave. Transformarse en pájaro o convencerse de que se sabe volar. O en el padre que lleva su bebé en brazos apretado contra su pecho mientras se pasea por el andén. Ver un pueblo desde la ventanilla del tren y zambullirse en sus calles, ser de ese pueblo durante el instante que dura la fantasía, elegir una casa vista al pasar y “vivirla”. Ver unos colores: amarillo, rosa y verde, y dejarse llevar por ellos hasta una olvidada estación.
Sumergirse en el bolso de la señora que espera el autobús o en el olor a madera de la antigua cafetería.


La sugerencia:
Ser todo durante unos segundos para imaginarlo con más energía.



La conjetura

Conjeturar es un buen ejercicio para la imaginación. Podemos ensayar la conjetura como actividad independiente o como un paso consecutivo a sumergirnos en algo y ser eso.

·  Como actividad independiente
Frente a una situación proponernos un abanico de conjeturas.

Por ejemplo, partiremos de la siguiente situación:

El tren aminora su marcha mientras avanza por un pasadizo de vegetación tupida.

Las conjeturas:

1        una plaga de insectos dificulta la visión del maquinista;
2       unos bandidos aguardan entre la maleza y amenazan al convoy;
3       la maleza es cada vez más compacta y empieza a “tragarse” al tren;
4       el maquinista desea que los viajeros disfruten del paisaje;
5       el maquinista se ha quedado dormido

Como se observará, cada conjetura puede dar lugar a un tipo de narración:

1        ciencia ficción
2       narración de aventuras
3       narración fantástica
4       narración realista-bucólica
5       narración onírica

·  Como paso siguiente a sumergirse
Si estamos en un sitio determinado, y observamos a nuestro alrededor, podemos desarrollar ambos pasos, o sea, primero sumergirnos en algo y después conjeturar.

Por ejemplo, lo realizamos en un tren:

            Primer paso:
Sumergirnos en el joven guapo que ocupa el asiento junto a la joven de azul, ser el joven.

Segundo paso:
Conjeturar por qué ella le ha sonreído al tirar el bolso del asiento.

Otra posibilidad:
Retomamos la observación ya citada de aquel padre que lleva su bebé en brazos apretado contra su pecho mientras se pasea por el andén.


La sugerencia:
Desarmar todo tipo de textos, incluidos los eminentemente técnicos, como las instrucciones del uso de un aparato o el prospecto de un medicamento.


Nos hemos sumergido en él y somos ese padre.

Conjeturamos:

1        ¿por qué lo aprieta?
2       ¿adónde lo lleva?
3       ¿estará divorciado?
4       ¿será extranjero?


La sugerencia:
Elegir una situación mínima extraída de lo que pasa a nuestro alrededor y apuntar la mayor cantidad de conjeturas en torno a ella como material para aprovechar en un futuro texto.