Mostrando entradas con la etiqueta El germen de una idea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El germen de una idea. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de septiembre de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – El germen de una idea – Parte 5


TALLER DE TEXTOS

Los gérmenes productores de ideas se provocan, se prueban, se investigan y se combinan tal como se puede comprobar resolviendo las siguientes propuestas prácticas.

Propuesta 1 – Variaciones

Desarrollar gérmenes para ideas siguiendo los pasos señalados a continuación:

1      apuntar una idea a partir de los gérmenes indicados en este apartado:

·  ínfimos
·  pequeños
·  grandes
·  enormes
·  fragmentados
·  completos

2  escribir otra idea combinando dos de las resultantes en el punto 1


Propuesta 2 – Títulos

Trabajar con los gérmenes de las ideas siguientes:

·  nubes amarillas
·  lápiz roto
·  preso político
·  estampita
·  estantería vacía
·  postales

Emplearlos como títulos de diferentes capítulos de una posible novela.


Propuesta 3 – Describir

1   Describir un árbol tal como lo vemos en la realidad.

2  Describir un árbol imaginario.


Propuesta 4 – Dar vuelta
    
Dar vuelta al siguiente fragmento de Miguel Delibes, eligiendo para realizar esta operación alguno de los objetos que lo componen:

“Cuando tu madre me abrió la puerta, no me atreví a mirarla a los ojos. Estaba ofuscado y me encaminé derecho a la librería. ¿Qué buscas? Venía detrás de mí, pero yo callaba. Sabía que en cuanto me mirara a los ojos, lo descubriría todo (…). Había decidido no revelárselo hasta el día siguiente, con la nueva luz, pero ella, consciente de mi esfuerzo por eludirla se apartó de mí.”


Propuesta 5 – Dialogar

Imaginar a tres mujeres que dialogan sin escucharse las unas a las otras.


Propuesta 6 – Interrogantes

Responder a los interrogantes del siguiente texto, luego eliminar los interrogantes y reescribirlo incluyendo las respuestas

·  ¿Es de plata el reloj del conejo blanco?
·  ¿Y qué piensa la Reina Loca?
·  ¿Qué le dicen a Alicia?


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – El germen de una idea – Parte 4



La actitud de apertura

Cada individuo tiene una actitud diferente frente al mundo. Cada ser humano posee su propia perspectiva que le induce a una visión particular de la realidad. Lo mismo sucede con la que adopta durante el acto creativo, es decir, en el tiempo que se puede denominar anterior al texto.
Ser conscientes de dicha actitud puede ser beneficioso a la hora de prepararse para escribir. Será otra herramienta de trabajo. Plantearse:

¿Cómo iniciamos nuestro proceso de creación?

Recurrimos a la gama de posibilidades que ha esquematizado el alemán Julius Petersen:

1    La inspiración inmediata, fulminante irrupción de la idea artística en el sujeto, “la expresión inmediata de la vivencia”, “la inspiración mística”.

2   La inspiración febril y dolorosa, o caótica, por la que el artista se siente presa de un proceso nervioso que le produce angustia y excitabilidad.      

3   La concentración consciente intuitiva, o constructiva: un esfuerzo coordinado del artista que funde diversas representaciones (vividas, literarias, plásticas) para crear la obra.    

4   La reflexiva, donde una idea previa atrae a una serie de ideas secundarias aportadas por la observación o el recuerdo, y

5   La crítica productiva, según la cual las obras surgen por reacción (así, por ejemplo, el Quijote frente al Amadís y otros libros de caballerías).        


Nota personal: quizás estés pensando “está bien conocer este tipo de esquemas, como el del alemán Petersen, pero realmente esto… ¿me ayudará a escribir? – yo tengo mi estilo, mi forma de inspirarme y de vivir la escritura, así que desde el punto de vista práctico esto no me vale de mucho”, pero, como otras veces antes, hemos visto y veremos que muchas cosas se pueden mejorar entrenando, y muchas veces ese entrenamiento puede ser tan sencillo como conocer cómo se puede iniciar el proceso de creación, para así no agobiarnos por no recibir el “soplo” de la musa pero tampoco descartar un “arrebato” productivo como algo que no se pueda usar para crear… de manera natural, todos llegaremos a nuestro propio estilo, que será el más productivo y fácil para cada uno, y que a lo mejor será diferente al que ahora creemos que es el nuestro. No olvides esto para no cerrar las puertas al que a lo mejor es en verdad tu estilo. Una vez encontrado sin duda, y sólo entonces, deberemos configurar nuestro entorno de escritura para favorecerlo.


En general, tratándose de la creación literaria se debe señalar que comprende dos etapas principales:

         la intuitiva
         la de configuración.

Por otra parte, no olvidar que trabajamos con la palabra cuyo valor cotidiano recreamos.


La sugerencia:
Observarnos a nosotros mismos y tomar nota de qué fases atravesamos en el proceso de creación. No olvidar que, en cualquier caso, el medio a través del cual desarrollaremos el germen que consigamos es el lenguaje; configuremos nuestra vida en consecuencia.



“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”
Juan Luis Vives




Recapitulando…


1 Formarse imágenes tanto de lo conocido como de lo desconocido y jugar con ellas para formar más ideas.

2  Las ideas se mueven, por lo tanto debemos estar alertas.

3 Las ideas son puntas de hilo detrás de las cuales se extienden más metros de hilo.

4   Cuando durante el proceso de escritura las ideas se multiplican y nos desvían, es el momento de detenerse y elegir.

5 Prestar atención y memorizar conduce a imaginar, o sea, a colorear ideas.

6  Elegir bien el lugar donde escribir ha de motivarnos.

7 Responder con lo atípico es una manera de generar la idea.

8  Estar abiertos a nosotros mismos y observar nuestras actitudes frente al acto de crear y así aprovecharlas mejor.

jueves, 30 de agosto de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – El germen de una idea – Parte 3



Disfrazar las referencias y no responder a su código típico y tópico es una manera de generar la idea.
Si un pasillo oscuro y tenebroso indica un crimen, emplear el pasillo para hacerle creer al personaje que pasará algo y que no pase nada.
Darles la vuelta a las cosas no es solamente emplear el mecanismo contrario que el lector espera por el hábito para completar una escena, sino también mirar las cosas de otra manera, desde otra perspectiva.
Convertir los lugares comunes en insospechados. Un buen ejemplo es el anteriormente citado del pasillo oscuro y tenebroso. Buscar señales visuales haciendo entrar en contacto dos referencias diferentes. Por ejemplo, una manzana y la luna coinciden en su redondez y al hacerlas entrar en contacto pueden convertirse en el germen de una idea.
Ya en el terreno de la escritura, podemos utilizar, por ejemplo, un género literario para expresar lo que de acuerdo a las normas o a las reglas pertenece a otro. Se puede escribir una declaración de amor encuadrada en un anuncio publicitario. Pero no nos cansaremos de repetir que escribir es, entre otras muchas cosas, trasgredir las normas y las reglas, ir más allá de lo que se supone o se espera.


La sugerencia:
Tratar de rescatar lo que del otro lado de as cosas.


La intuición creadora

Con la intuición creadora se relaciona frecuentemente el consabido estado de la inspiración. A lo largo de la Historia, o bien se ha abusado de ella o bien se la ha negado. Cuando el poeta Maritain se refiere a ella, dice:

“La inspiración es siempre necesaria como intuición poética, o sea, en su simiente primaria… Los transportes, los raptos, los delirios y el frenesí no constituyen sus elementos esenciales: sólo son señales de la debilidad de la naturaleza, que pueden proceder, por lo demás, de fuentes espúreas.”

Muchos poetas y escritores, desde Platón y Aristóteles, creían en su existencia y apuntan inmediatamente intuiciones que para nosotros no dependen de la Musa, sino que por alguna razón se percibe algo que es el germen de una idea:



·        una corazonada
·        un rapto
·        una iluminación súbita


Los románticos, por ejemplo, pasaban del período de inspiración al de inactividad. Alfred de Musset afirmó:

“No se trabaja: se escucha. Es como un desconocido que os habla al oído.”

Y Lamartine dijo también:

“No soy yo el que piensa: son mis ideas las que piensan por mí.”

En realidad a lo que ambos se referían es al período de concentración, que cada cual resuelve a su manera, y en el que hay una preparación para recibir al germen que uno mismo provoca.

martes, 28 de agosto de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – El germen de una idea – Parte 2





El método de ver principios de historias

Así cuenta don Nepomuceno Carlos de Cárdenas lo que pasó como consecuencia de sus enseñanzas:

“Todas las noches acostumbro a tomar una copa de Oporto antes de irme a dormir, sentado en el balcón que da a poniente. Así me encontraba una noche cuando oí gran griterío en el poblado de mis criados, que no dista más de doscientos metros de la casa principal. Cogí las dos pistolas que siempre tengo a punto en mi escritorio y salí para indagar lo que sucedía. En la plazuela que se abre en medio de las cabañas encontré a hombres y mujeres en estado de gran excitación y con grande susto. Estaban sentados alrededor de un fuego donde preparaban la cena, cuando uno de los criados, sin duda siguiendo mis consejos, dijo que la hoguera parecía la lengua de un animal y que estaban todos dentro de su boca. La noche era oscura y, tanto afán puso el narrador en convencerlos de su idea, que acabaron por sentirse en las fauces de un ser desconocido. Quiso el azar que una ráfaga de viento, de las que aquí se levantan con frecuencia, agitara las copas de los árboles y tronchara alguna rama. Una mujer gritó: ‘¡Que se cierra la boca!’, y la desbocada imaginación de los demás hizo el resto.”





“La imaginación es un músculo que hay que estimular cada día”

                                                Buñuel



Incorporar lo cotidiano

Ernest Renau considera la imaginación como “la facultad que dibuja, modela y da colorido a nuestras ideas y la intermediaria indispensable entre el pensamiento, el deseo y la realización”.
Coincide, en parte, con quienes hablan de una armonía biológica, psíquica y sociológica como sinónimo de la función imaginativa. Para lograr dicha armonía, que es propia del hombre, la cuestión es encontrar las vías y los momentos apropiados de uno mismo. En este sentido, tenemos que:



1   Prestar atención
Concentrarse en algún aspecto del mundo cotidiano. Por ejemplo, en el gato que está echado a nuestros pies. Atender a su postura.

2   Memorizar
Podemos recordar otro gato o algo que tenga relación con lo que observamos.

De ambos pasos, prestar atención y memorizar, surgirá naturalmente el tercero, es decir la idea que coloreará la imaginación.


La sugerencia:
Observar y memorizar como etapas sucesivas, partiendo incluso de lo más insignificante.



¿Concentrarse en la casa o en el bar?

Hay quienes se distraen en los lugares abiertos, un mínimo de brisa les impide la concentración. A otros es pasa lo contrario.
Para escribir, y sobre todo en este proceso de antes del texto, debemos aprender a conocernos, respetar nuestras necesidades y evitar la incomodidad. Si preferimos el interior de una casa, es apropiado tener un rincón confortable y pasarnos horas en él. Pero es conveniente no descartar el movimiento. Mover el cuerpo agiliza también las ideas. Tanto hacer gimnasia como salir a caminar pueden ser ejercicios muy beneficiosos. Es muy probable que aquella idea que se negaba a perfilarse asome durante el movimiento o el cambio de espacio.
Escribir en los bares ha sido frecuente en muchos escritores como Hemingway, Simone de Beauvoir o Joyce.



Si preferimos escribir en el bar, tratemos de llegar a horas que no sean las de la comida o la cena. Escribir en un bar puede facilitarnos la concentración al ofrecernos una distracción ajena a nuestro trabajo. A muchos nos va bien. Igual que Mozart que, cuando componía, le pedía a su mujer que le leyera novelas.


Gérmenes posibles                                                        

Los gérmenes de los que nace una idea pueden ser:

1  ínfimos
2  pequeños
3  grandes
4  enormes
5  fragmentarios
6  casi completos (nunca del todo pues se completan durante el proceso de escritura)

Dos condiciones se necesitan para captarlo:

1  preparar las antenas imaginarias
2  no estar fatigados pues entonces las antenas no funcionarán

Ejemplos de gérmenes posibles para una idea:

1  un gesto visto al pasar
2  un sombrero que se vuela
3  el anuncio de una movilización social
4  una chica muy alta que tiene que agacharse para que su compañero la abrace
5  un cuarentón que se mete en la conversación de tres mujeres a la salida de un cine.




viernes, 17 de agosto de 2012

Secretos y recursos de la creatividad – El germen de una idea – Parte 1


El germen de una idea


¿Dónde se instala el germen de una idea? ¿En la imaginación, en la memoria o en la atención? En algún punto de convergencia entre las tres capacidades básicas del hombre.
Probablemente en todo se oculta el germen de una idea. Nuestra meta es descubrirlo. Algunos gérmenes  son más débiles y necesitan de otros para apuntalarse y crecer; juntos generan la idea.
Se suele hablar del estímulo interior que impulsa al escritor como de una voz encantadora que le susurra ideas. Pero no reconocería esa voz quien no estuviera alerta. El material está al alcance de todos, sólo lo recibe quien se prepara para recibirlo.


La idea

Suele definirse como la representación mental de una cosa real o imaginaria. Lo que existe en el pensamiento en contraposición a la realidad. O sea, se imagina:

  • lo real
  • lo imaginario, lo que no existe

Imaginar lo real es, por ejemplo, recordar. Imaginamos lo que alguna vez vivimos y lo recortamos en nuestra mente, que hace las veces de una pantalla tridimensional, dándole una forma que trasladamos a la página. Al imaginar, seleccionamos.
Imaginar lo irreal es, por ejemplo, formarse una imagen mental de lo desconocido que lo es porque no lo conocemos o porque no existe.
Pero tanto en un caso como en el otro, las ideas se mueven. Se extienden, se desplazan, pueden llegar a tocarse y a confundirse. En el punto de contacto se originan otras que a su vez se encontrarán con nuevas ideas debido precisamente a la movilidad de estas.


La sugerencia:
Dejemos fluir las ideas y estemos atentos a sus ramificaciones.



Preconcebir las ideas

Obligarse a tener un argumento previo y completo resulta coercitivo para las ideas. Las ideas son comienzos, son finales: son puntas. Como la punta del hilo del cual se tira y al desmontar el ovillo varían las formas impulsoras de las imágenes.

       Idear es inventar

Dentro de la creación literaria, la invención es la primera etapa:



Es el hallazgo del germen que nos conduce al tema



Suele suceder que se tiene un tema aparentemente definido, que nos convence y nos atrapa. Sin embargo, al disponernos a llevarlo al papel no lo iniciamos tal como lo “vemos” mentalmente, sino que en el camino de la mente a la pluma y de la pluma a la página otros hilos se enredaron y espesaron la futura trama. Por eso decimos “aparentemente”.
Luego, durante la escritura propiamente dicha, otros gérmenes se multiplican y nos desvían hacia otras direcciones que no habíamos previsto con anterioridad. Es el momento de detenerse y elegir.
Se suele insistir con “la idea que ha querido encarnar el autor” al hablar de una obra en el terreno literario. A este respecto, le decía Goethe a un amigo:

“Me preguntaban cual es la idea que quise encarnar en Fausto, ¡como si yo mismo lo supiera y pudiese explicarlo!”

En otra ocasión, comentó que sólo una vez había trabajado sobre una idea preconcebida, contrastando de esa manera su modo de crear con el de Schiller, del cuál él mismo decía que:

“se dejaba dominar demasiado por la idea”


La sugerencia:
No bloquearse planificando ideas o dependiendo de ellas.


La facultad fabuladora

En Cuba, don Nepomuceno Carlos de Cárdenas era un amo que había decidido alimentar la capacidad fabuladora de sus esclavos. Con mucha razón, decía que fabular es una capacidad propia del hombre y que sólo es necesario apretar un disparador para que llegue la primera idea fantástica a partir de la cual desarrollar una historia completa. El mecanismo que utilizaba y en el que los entrenaba era:

Ver todas las cosas como el principio de una historia