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jueves, 17 de abril de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Taller de textos

TALLER DE TEXTOS

Hay múltiples maneras de escribir un retrato. En las propuestas siguientes podremos practicarlas, pero también desde el enfoque más inesperado.

Propuesta 1: Lo externo y lo interno

1  Escribir el retrato de un amigo, de un conocido a de un familiar con datos concretos (color de pelo, estatura, etc).

2  Escribir el retrato interno de la misma persona (manías, defectos, vicios, virtudes, etc.). Inventar dichas características derivándolas de los datos externos anteriores.


Propuesta 2: Carta

Escribir una carta humorística a alguien conocido o imaginario hablándole del personaje retratado en la propuesta anterior.
 

Propuesta 3: Preguntas

Construir el aspecto de un personaje a partir de preguntas. Por ejemplo:

·        ¿De qué color tiene el pelo?
·        ¿Rubio, moreno o pelirrojo?
·        ¿Y si lo tiene pelirrojo, tiene también pecas en todo el cuerpo?
·        ¿En los dedos de los pies tiene pecas?
·        ¿Y pelos? ¿De qué color?
·        ¿Lleva ropa moderna, pasada de moda o generalmente va con un uniforme?
·        ¿Si llevara un uniforme, qué tipo de uniforme sería?


Propuesta 4: Ampliar

Ampliar el siguiente texto de Juan Marsé, de Encerrados con un solo juguete, intercalando frases, palabras e incluso sólo sílabas a letras sin alterar el orden del original.

“Tina se ceñía el albornoz sosteniendo con los dientes el cordón. Su cabeza caía sobre el pecho era como una madeja de lana negra extraída del agua. Mientras se frotaba el cuerpo con el albornoz, vio sobre la rejilla de madera del suelo la sombra de Andrés, parado en el umbral y arrojando al mar la última piedra.”


Propuesta 5: Añadir

Del texto resultante de la propuesta anterior, añadir un personaje que ve a los otros dos personajes desde una ventana.


Propuesta 6: Pensamientos


Escribir los pensamientos de una señora que está bajo el secador en la peluquería y controla los gestos de las otras mujeres.

sábado, 29 de marzo de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 4


El retrato visto por un personaje

Resulta muy creíble para el lector un retrato "visto" por los ojos del personaje. Por ejemplo en Agostino, de Alberto Moravia, el objetivo del personaje es "espiar y vigilar a su madre con el preciso propósito de destruir el aura de dignidad y de respeto que a sus ojos la había envuelto hasta entonces". Para ello, el autor retrata a la madre del protagonista desde la mirada no del autor sino del personaje:

"Lo primero que vio fue a su madre de pié ante esa cómoda.
No estaba desnuda, como casi había presentido y esperado al asomarse, sino a medio vestir y en el momento de quitarse, ante el espejo, el collar y los pendientes. Llevaba una camisola de gasa que le llegaba a medio muslo. Bajo las dos turgencias desiguales y desequilibradas, una más alta y como contraída, y la otra más baja y como distendida e indolente, las elegantes piernas se adelgazaban en una actitud perezosa, desde los muslos largos y fuertes hasta las pantorrillas y la exigüidad del tobillo. Los brazos levantados para desabrocharse el cierre del collar imprimían a toda la espalda un movimiento visible dentro de la transparencia de la gasa (...)."


Retrato estático o dinámico

El retrato se suele hacer para presentar al personaje. Para ello se puede utilizar:

a) La descripción de los rasgos físicos.
Tomemos un ejemplo de Álvaro Mutis en El Diario de Lecumberri:

"De alta y desgarbada figura, rubio, con un rostro amplio y huesudo que surcaban numerosas arrugas de una limpieza y nitidez desagradables, como si usara una piel ajena que le quedara un poco holgada: al hablar subrayaba sus siempre vagas e incompletas con gestos episcopales y enfáticos y elevaba los ojos al cielo como poniéndolo por testigo de ciertas nunca precisadas infamias de que era víctima. Tenía costumbre de balancearse en sus grandes pies, (...)"

a) La descripción de acciones características del personaje. Así lo hace Cela en La Colmena:

"Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café, tropezando a los clientes con su tremendo trasero. Doña Rosa dice con frecuencia 'leñe' y 'nos ha merengao'. Para doña Rosa el mundo es su Café, y alrededor de su Café, todo lo demás. Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Yo creo que todo eso son habladurías: doña Rosa no hubiera soltado jamás un buen amadeo de plata por nada de este mundo. Ni con primavera ni sin ella. A doña Rosa lo que le gusta es arrastrar sus arrobas, sin más ni más, por entre las mesas."


Plantearse:
A la hora de retratar un personaje, es conveniente plantearse si se lo retrata a partir  de la descripción o a partir de la acción, tal como lo vimos en los ejemplos anteriores. Veamos ambas posibilidades considerando que, cuando se refieren a acciones, se consiguen mejores resultados si la descripción depende de la acción y no al revés, es decir, la acción de la descripción:

a) Descripción física
El retrato es lo principal de la frase, en este caso, el núcleo principal de lo narrado. Ejemplo:

"Su cabeza estaba poblada de rizos rubios"

b) La acción de la cual depende la descripción. El retrato, en este caso, se deduce de lo que hace el personaje. Se incorpora la descripción a la acción. Ejemplo:

"Ladeó la cabeza poblada de rizos rubios"

Qué conseguimos con el retrato:
Evidentemente, de acuerdo a lo que acabamos de ver, presentar a un personaje a través de un retrato no es una técnica mecánica y de una sola dirección.
Al contrario, hay buenos ejemplos de retrato empleado como recurso para mostrar un ambiente, desplegar una atmósfera y estimular la curiosidad del lector. Así lo hace Raymond Carver, por ejemplo en La calma, un cuento en que la descripción va totalmente enlazada a la acción.

"Me estaban cortando el pelo. Yo estaba sentado en el sillón de barbería, y en los asientos de la pared de enfrente se sentaban tres hombres. A dos de los que esperaban no los había visto nunca. Pero reconocí al otro, aunque no conseguía situarlo exactamente. Seguí mirándolo mientras el peluquero me cortaba el pelo. El hombre rechoncho, de cabello ondulado y corto, jugueteaba con un palillo de dientes que tenía entre los labios. Y entonces lo vi con gorra y uniforme y pequeños ojos vigilantes en el vestíbulo de un banco.
De los otros dos, uno era mucho mayor que el otro, y tenía cabello abundante, rizado y gris. Estaba fumando. El tercero, aunque aún joven, estaba casi calvo en la parte superior de la cabeza, pero el pelo de los lados le caía sobre las orejas. Llevaba botas de obrero forestal y pantalones con brillo de aceite de maquinaria."



Recapitulando…


1    El retrato nos presenta al personaje.

2   Seleccionar lo más relevante es determinar la marcha del retrato.

3   Retratar es describir el aspecto físico o el carácter de una persona.

4   Retratar es utilizar un punto de vista cuyo enfoque varía de acuerdo a las necesidades de la narración.

5   Se puede elegir el tipo de retrato siguiendo las pautas de los expertos en fotografía.

6   A través del retrato se pueden mostrar aspectos de un ambiente, de una atmósfera o atraer la curiosidad del lector.

7    Se puede hacer un retrato estático describiendo las características externas del personaje.


8  Se puede hacer un retrato dinámico describiendo también, o exclusivamente, sus acciones.

domingo, 16 de marzo de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 3

Tipos de retratos

Nos referiremos a los diferentes tipos de retratos utilizados en fotografía, según se explica en la Miniguía Kodak y cuya técnica se puede aprovechar para aplicarla en nuestros relatos.





Hay tres procedimientos o estilos básicos:

1    El retrato formal, en el que tendrá Ud. que organizar la pose, el entorno, la iluminación, los elementos auxiliares y la expresión característica del modelo.

2   El retrato informal, en el que utiliza Ud. la pose, el entorno, y las ropas paraobtener una imagen natural, que no tenga aire estudiado.

3   La espontánea, en la que el fotógrafo actúa como observador independiente (y preferiblemente desapercibido) y cuya finalidad es captar al modelo en actitud descuidada o entregado a una actividad cotidiana.

Las variantes prácticas

1    Se puede hacer un retrato de:
·        cuerpo entero;
·        medio cuerpo;
·        destacar los detalles generales;
·        destacar un detalle significativo.

2   Se puede desarrollar un retrato:
·        estático / en movimiento;
·        de lejos / de cerca;
·        desde la presencia / desde la memoria;
·        en blanco y negro;
·        en sepia;
·        en colores.

3   Hay que tener en cuenta:
·        la importancia del grado de relación entre el retratista y el retratado;
·        no mostrar del retrato lo que luego la narración desdice.


Modos de enfocar

Se retrata a un personaje desde distintos puntos de vista y de acuerdo a lo que se quiere lograr en el relato.
Se puede hacer desde distintos ángulos, algunos de los cuales hemos visto en los puntos precedentes y aquí retomamos incluidos en otra clasificación:

·        la descripción externa
·        la descripción interna
·        la descripción mixta

Ejemplos:

·        De descripción externa:

"En el rostro de Miguel brillaban claros los ojos y claros, clarísimos, los dientes. Rompían entre el ocre de su tez, barro cocido, amasado y abrasado y capaz de contener, y rebosar, el agua más fresca. Porque esta era la verdad. Los pómulos abultados, el pellizco de la nariz, la anchura de su cara, afinada en su base, asociaban este rostro a una vasija de barro popular, gastada y suavizada por el tiento de su uso, pero enteriza siempre."

Vicente Aleixandre

·        De descripción interna, empleada para retratar afectivamente a un personaje:

"A Federico se le ha comparado con un niño, se le puede comparar con un ángel, con un agua ('mi corazón es un poco de agua pura', decía él en una carta), con una roca; en sus más tremendos momentos era impetuoso, clamoroso, mágico como una selva. Cada cual le ha visto de una manera. Los que le amamos y convivimos con él le vimos siempre el mismo, único y sin embargo cambiante, variable como la misma naturaleza. Por la mañana se reía tan alegre, tan clara, tan multiplicadamente como el agua del campo, de la que parecía siempre que venía de lavarse la cara."

Vicente Aleixandre

·        De descripción interna, apropiado para enfocar el carácter ambicioso del personaje:

"No renunciaba a subir, a llegar cuanto más arriba pudiese, pero cada día pensaba menos en estas vaguedades de la ambición a largo plazo, propias de la juventud. Había llegado a los treinta y cinco años, y la codicia del poder era más fuerte y menos idealista; se contentaba con menos pero o quería con más fuerza, lo necesitaba más cerca; era el hombre que no espera, la sed en el desierto que abrasa y se satisface en el charco impuro sin aguardar a descubrir la fuente que está lejos en lugar desconocido. Sin confesárselo, sentía a veces desmayos de la voluntad y de la fe en sí mismo que le daban escalofríos."

Leopoldo Alas 'Clarín', de La Regenta

   
·        De descripción mixta, tanto los rasgos externo como los internos le proporcionan al autor material para evocar al personaje:

"Eusebio García Luengo (...) tenía los ojos muy negros, agudos bajo aquellas cejas tremendas, de un nietzscheanismo  irónico y frustrado. Tenía los pómulos muy salientes -erizados de pelo de barba-, y la boca hundida, con dientes sospecho que poco sanos. Llevaba siempre unos trajes que parecían lamentables, pero que si uno se fijaba un poco eran incluso nuevos y correctos. Lo que pasaba es que Eusebio García Luengo envejecía los trajes de dentro afuera, les comunicaba su cansancio interior, su desgalichamiento de alma, su escepticismo. Muy delgado, algo hundido, lento y pacífico, siempre si prisa, teorizante de esquina y filósofo al azar, Eusebio García Luengo era un conversador fascinante, original, inesperado y de largo aliento. Todo le nacía de un fondo sistemáticamente paradójico e irónico, y el único que no advertía su burla era el sometido en aquel momento a ella."

Francisco Umbral


sábado, 8 de febrero de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 2


Adiestrar el ojo

En el retrato, la técnica de la fotografía abarca aspectos que pueden aportarnos recursos en el territorio de la escritura. Para ello, debemos considerar esta técnica como un disparador o una brújula. Disparador porque amplía nuestro modo de captar lo que nos rodea; como una brújula, porque se convierte para nosotros en un instrumento de orientación.
Pero debemos practicar el encuadre. Un buen ejercicio al respecto es el típico de los fotógrafos: mirar a través del visor de la cámara, aunque no se tenga intención de disparar. Hay que concentrarse en lo que se ve y puede ser muy práctico utilizar el truco de formar un visor con los dedos índices y los pulgares.
Como decía el fotógrafo francés Henri Cartier Bresson:

   “Fotografiar es, en un mismo instante y en una fracción de segundo, reconocer un hecho y la organización rigurosa de las forma percibidas visualmente que expresan este hecho. Es poner en el mismo punto de mira la cabeza el ojo y el corazón.”

En este sentido, el escritor Christopher Isherwood se mimetiza con esta técnica y lo enuncia de la siguiente manera:

   “Yo soy como una cámara  con el obturador abierto, pasiva, minuciosa incapaz de pensar. Capto la imagen del hombre que se afeita en la ventana de enfrente y de la mujer en quimono, lavándose la cabeza. Habrá que revelarlas algún día, fijarlas cuidadosamente en el papel.”

Lo necesario

Adiestrar el ojo a ver  es entrenarnos para recortar o necesario y no lo prescindible.
Lo necesario es aquello que nos permite decir más de lo que la descripción misma expresa.
De lo contrario, sería una crónica periodística y no una novela o un cuento.
Prescindibles son los datos correspondientes a todo el mundo en general y no al personaje de nuestro relato en particular.

Por ejemplo:

·        Cuando la descripción es necesaria:
Nunca se quita el delantal descolorido, tiene las uñas mordidas y unos ojos tan descoloridos como el delantal de tanto mirar los culebrones de la tele mientras sus agujas tricotan sin parar.

Este retrato nos dice, además de lo que dice, lo siguiente:

o       Abandono, poco poder económico (detalle: el delantal)
o       Ansiedad (detalle: las uñas)
o       Fantasía (detalle: los culebrones)
o       Trabajo (detalle: agujas)

·        Cuando la descripción es prescindible:
Es moreno, tiene el pelo renegrido. Es alta, de un metro setenta aproximadamente. Sus ojos son tan negros como su pelo.

Este retrato incluye datos que tal vez sean significativos para el autor, porque conoce a una persona con esas características, pero estas son demasiado generales y no nos amplían el campo informativo, ni nos aportan nada al relato: una persona morena es morena y nada más; con los demás datos ocurre lo mismo.


El encuadre

El encuadre es el marco que se le da a determinado aspecto en determinado momento para atraer la atención del lector.
En fotografía, los encuadres iluminan la escena central. Por ejemplo, en los paisajes se puede conseguir el realce del tema principal enmarcando al foto a través de un arco, de una puerta o de las rejas de un portal, e interesaremos más al lector que si se hace directamente.
Al encuadrar, se seleccionan determinados rasgos, lo cual depende en gran medida del enfoque. El enfoque selectivo es un medio de realzar zonas concretas del encuadre. Jugando con el enfoque se puede centrar el tema para expresar un punto de vista en particular.

Dichos enfoques pueden ser:

·        Plano general
Este nos aporta una visión de conjunto del personaje.
Ejemplo: Una persona en medio de un valle.

·        Primer plano
Incluye menos elementos de referencia pero precisamente por ser exclusivos se destacan.
Ejemplo: Un vientre pronunciado/ Unos ojos miopes


domingo, 26 de enero de 2014

Técnicas y temas del oficio – El retrato – Parte 1


El retrato

La definición de la palabra retrato tiene relación con representación o semejanza. Se define el retrato como la pintura o efigie que representa alguna persona, o que se asemeja mucho a ella.
Pero ya sabemos que al escribir es impracticable la copia. Para desarrollar este tema, demostraremos que se pueden aprovechar los sinónimos de retratar: representar y detallar. Recurrir a los modos de fotografiar y de pintar como herramientas de trabajo para nuestros fines.
Al mismo tiempo, aunque comprobaremos que es limitada, citamos la definición de retrato que se suele hacer desde el punto de vista literario: El retrato es la descripción de la figura o carácter de una persona.

La selección de lo relevante

En primer lugar, lo más evidente es que cada cual ve el mundo a su manera. En este sentido, retratar mediante la palabra es seleccionar ciertos aspectos e ignorar o descartar otros, de acuerdo a cómo se mire cada caso.
Podemos comprobarlo de la siguiente forma:
Elegimos a una persona a la que conozcan varios de nuestros conocidos.
Le preguntamos a cada uno su opinión acerca del aspecto físico y psíquico de esa persona. Le pedimos que la describa.
Apuntar lo que cada uno nos diga será provechoso pues tendremos un mosaico de detalles, algunos inesperados para nosotros; otros tan discordantes que podrían referirse a dos personas diferentes y no a una.
Veámoslo
Partimos de un retrato que hace Robert Louis Stevenson en La isla del tesoro:

    
  “Era un viejo recio, macizo, alto, con el color de bronce viejo que los océanos dejan en la piel, su coleta embreada le caía sobre los hombros de una casaca que había sido azul; tenía las manos agrietadas y llenas de cicatrices, con uñas negras y rotas; y el sablazo que cruzaba su mejilla era como un costurón de siniestra blancura.”

Supongamos que se trata de un hombre visto por varias personas. El retrato que cada una de esas personas haría del personaje podría ser:

1    Retrato centrado en las manos
      Manos grandes, curtidas por el Sol y por el tiempo, con deseos de enlazarse con otras manos y superar la soledad.




2   Retrato centrado en el hombre y su entorno
      Figura algo encorvada a pesar de su robustez, parecido en algo al faro que enmarca el paisaje.

3   Retrato centrado en la cara
      Rostro apacible y seco, como el mar que habita. Nariz larga. Boca que sonríe poco y cuando lo hace muestra que le faltan dos dientes.

Conclusión
Si leemos los puntos 1, 2 y 3 sin saber a quién van referidos, difícilmente podríamos deducir que corresponden a la misma persona.


Recordar
Al seleccionar elementos para describir una persona o una cosa, estamos determinando a esa persona o a esa cosa.