Mostrando entradas con la etiqueta El diario íntimo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El diario íntimo. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de marzo de 2013

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo/ 2 – Taller de textos


TALLER DE TEXTOS

Hay muy distintas maneras de abordar las páginas de un diario; practiquemos algunas de ellas.



Propuesta 1: Fechar

Escribir la página de un diario fechado de la siguiente manera:

   26 de enero
   31 de enero
   4 de febrero
   28 de abril
   30 de abril
   1 de mayo

Propuesta 2: Doble registro

  1      Escribir lo que siente un personaje ante la agonía de su padre y lo apunta en un cuaderno
 
  2      Escribir la escritura imaginara en su diario, que hace el padre que está agonizando y tiene a su hijo frente a él, pero no puede decirle nada.
 

Propuesta 3: Imaginar

Imaginar a Henry James a partir de los fragmentos de su diario señalado en este apartado.


Propuesta 4: Impresiones

   Comenzar a escribir un diario con las primeras impresiones de la mañana

  1      23 de agosto: hoy hace más calor que ayer. El reloj se paró a las tres. Creo que tendré un mal día.
 
  2      24 de agosto: esta mañana me siento entumecido.

Propuesta 5: Interrupción

Contar lo que le ocurre, dice, piensa y anota un joven que está sentado escribiendo su diario y es continuamente interrumpido por:

1        insectos voladores que le pican;
2      su madre para preguntarle cuestiones de la casa y la comida;
3      su hermano menor;
4      su abuelo para interesarse por lo que está haciendo;
5       la radio del vecino de enfrente.


Propuesta 6: Recordar

Recordar un día concreto de la infancia, ponerle título y escribir todo lo que ocurrió.
Por ejemplo:

Un día en la escuela – 1970

En la escuela me robaron el sitio en la fila para subir a clase y tuve que empujar a Elia para que caminara más deprisa. Se cayó y se hizo sangre.
Me castigaron sin recreo. Tuve que quedarme en clase estudiando. Me quedé un ratito dormidita y el profesor me pegó en la cabeza con la regla.
Mamá vino a buscarme a la puerta del colegio de muy mal humor. Me riñó por estar sucia, por ir despeinada y por haber empujado a Elia (…)

sábado, 9 de febrero de 2013

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo/2 – Parte 4


Los diarios elaborados

Emplear el diario íntimo como un punto de vista desde el cual el narrador protagonista cuenta los hechos, según el estilo fragmentario correspondiente, es elaborar un texto literario para un público lector.
Así, en Diario del artista seriamente enfermo, Jaime Gil de Biedma dice:

“He tomado la costumbre de escribir en este cuaderno… Me pongo a él con verdaderas ganas de escribir, pero sin saber por qué… Me importa el desahogo.”

Se observa un discurso aparentemente espontáneo. Decimos aparentemente porque, en realidad, está elaborado con esa intención. Lo mismo ocurre en Los monederos falsos, la novela de André Gide. Allí, el autor a veces es omnisciente, lo explica todo; otras veces su omnisciencia es parcial; en algunas partes hace que la historia sea contada a través del diario de uno de los personajes. Consideramos que la de Gide es una novela que todo amante de la escritura debe conocer.

Otra variedad es la elección del diario como mecanismo para hacer más creíble una historia increíble como las de la ciencia-ficción. El ejemplo es Diarios de las estrellas, de Stanislav Lem, cuyo argumento gira en torno a un viaje imaginario.

Hacer avanzar la narración a través de un personaje que escribe un diario, es emplear un enfoque, un ángulo desde donde se cuenta pero no con una voz que enuncia los hechos. (1)

(1) Nota personal: yo esta frase la completaría así “…pero no con una voz que enuncia los hechos, sino con la voz de alguien cercano, casi conocido, que nos susurra al oído o nos mira a los ojos mientras habla…”

También en cine tenemos diferentes ejemplos donde se desarrolla el tema del diario. Muestra de ello son los filmes siguientes: Caro Diario, de Nanni Moretti, Henry & June, basado en los Diarios de Annaïs Nin, y Diario de un ama de llaves, de Buñuel


Las vías de experimentación

Por último, veamos las posibilidades del diario íntimo como espacio para desarrollar diversos modos de escribir.


El diario literario

Este apartado incluye los diarios publicados de escritores y los diarios incorporados a novelas. Estos últimos, generalmente, intentan hacer la novela -o el cuento, cuando se trata de este género- más creíble para el lector. Siempre están escritos desde el punto de vista del narrador protagonista en primera persona. También se puede utilizar la perspectiva del diario para indicar una época o un espacio de tiempo y evitar la explicación.

El diario no literario

Se trata del diario íntimo personal, que funciona como interlocutor imaginario o contenedor de nuestros secretos.


El diario como registro o cajón de sastre

A menudo imprescindible para el escritor, está entre el diario íntimo literario y el no literario.

¿Cómo se confecciona?
Se apunta tanto:

  • lo trivial, lo que creemos tan conocido que ni siquiera tomamos en cuenta. Por ejemplo, “marzo 2, las dos escaleras del metro, la mecánica y la normal”;

  • lo que rescatamos porque es diferente. Por ejemplo “marzo 2, un hombre con media barba afeitada me miró”.

¿Cómo se utiliza?
Las posibilidades son muchas y dependen de cada usuario. Pero señalamos algunas que amplían nuestra práctica:

1    Reflexionar acerca de nuestras anotaciones sobre lo trivial y extraer, de cada una de ellas, alguna observación particular. Por ejemplo, retomamos la anotación de las escaleras y agregamos “Viven pegadas”.

En algún momento podremos aprovechar esta observación como comparación, para una descripción, etc.

Los pasos son:

  • apuntar una observación que de tanto verla nos resulte trivial;
  • agregarle una reflexión que la destaque;
  • incluirla en un texto

2   Contaminar la anotación hecha en una fecha con otra fecha en otro momento. De la contaminación, probablemente, surgirá material para un texto o el texto entero.


Recapitulando…


1    Lo que caracteriza al diario como tal es el registro espontáneo.

2   Está escrito por un narrador protagonista, en primera persona, que expone y se expone al registrar también sus secretos.

3   Algunos escritores llevan un diario como un “acto de vida”: el registro como descarga.

4   El diario íntimo es un interlocutor imaginario.

5   Los diferentes tipos de diarios tienen un esquema similar: exposición fragmentaria por marcas temporales y discurso espontáneo.

6   El diario puede usarse como método para evitar la página en blanco.

7      Registrar lo trivial y buscar su significación es tarea del escritor.

viernes, 25 de enero de 2013

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo/2 – Parte 3


Fragmentos de un diario

Veamos algunos fragmentos de los diarios del dramaturgo Eugenio Ionesco, en los que incluye reflexiones acerca de la vida, de la muerte, del arte y breves cuentos satíricos. Se caracteriza por indicar únicamente el año, sin especificar mes ni día. Fluctúan entre 1940 (época de sus recuerdos) y 1967 (tiempo de la escritura). Son notas sueltas de sus cuadernos, que repasa y copia. Los fragmentos están separados entre sí por un asterisco.
Es, por lo tanto, una manera diferente de construir un diario, que queda a medio camino entre el relato ficticio y el autobiográfico. Especialmente, en algunos conjuntos de fragmentos. A continuación citamos un fragmento de cada conjunto: el que contiene la síntesis de lo que desarrolla después, en los fragmentos escritos a continuación.
La diferencia con otros diarios está dada no sólo por la agrupación temática que comentamos, sino porque cada tanto retoma los temas y porque no especifica, salvo excepciones, en momento de la transcripción.

Primer fragmento:
“Cuando se tiene la mal suerte de haber nacido se debería tener, por lo menos, el consuelo de vivir bien y cómodamente (…)”

Segundo fragmento:
“M. acaba de casarse con una muchacha; muy bella, muy pura parecía ser. Le engaña tres semanas después de la boda. Se lo dice (…)”

Tercer fragmento:
“Es muy sencillo. El mundo debe ser conducido por aquellos a quienes les interese conducirlo. ¿Quién merece conducir el mundo? (…)”


Diarios de mujeres

La mayoría de las escritoras occidentales han llevado un diario como un medio de mitigar la espera del amor o como vía de escape ante una realidad que hasta no hace muchos años las convertía en seres castrados por la sociedad o rebeldes en potencia. De algunas de ellas y de otras tantas mujeres del siglo XX quedaron sus vidas eternizadas literariamente.
Elegimos algunos párrafos muy significativos, como significativas son sus autoras:

Rebelarse, de Isadora Duncan

“Antes de que yo naciera, mi madre sufrió una crisis espiritual. Su situación era trágica: no podía tomar ningún alimento, sólo ostras y champagne (…) Empecé a bailar en el seno de mi madre, seguramente por el efecto de las ostras y del champagne: el alimento de Afrodita. El carácter de un niño ya formado en el seno de su madre. Yo era una bailarina y una revolucionaria.”

Isadora Duncan tuvo una historia personal excepcional: educada por su madre separada, que la introdujo en el culto a la belleza, la libertad, el arte, el ateísmo, y nutrida por autores como Shelley, Keats y Burns, hizo de su vida un olimpo de danza y extravagancia. Su diario trasmite un estado de rebeldía y una mirada irónica de la vida. Era, también, su válvula de escape.

Foto de Isadora Duncan

Adueñarse de un mundo, de Carson McCullers

“Un día, cuando tenía 4 años, pasé por delante de un convento. En contra de lo habitual, las puertas del convento estaban abiertas y vi, en el interior, niños que comían helados y jugaban en un columpio de metal. Los contemplé, fascinada. Quise entrar, pero mi acompañanta me dijo que no, que no podía porque yo no era católica. Al día siguiente, el portal del convento estaba cerrado. Pero, más tarde, pensé a menudo en aquella fiesta de la que estaba excluida. Quise escalar el muro, pero era demasiado pequeña. Estaba convencida de que, al otro lado, se celebraba una fiesta maravillosa en la que no podía participar.”

McCullers mira al mundo como un universo ajeno, del que no formaba parte, incluso en los últimos momentos de su vida. Por lo tanto, el diario significó para ella un espacio –el de la página- del que podía adueñarse, al que podía entrar tantas veces como quisiera.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo/2 – Parte 2


El diario como vicio

También hablan de la vida otros escritores cuyos diarios, en algunos casos, sólo podían haberse publicado después de su muerte porque el único tema es el yo ante la vida, no van destinados a nadie.
Así tenemos el diario de Jules Renard, el de Kafka, el de Pavese, en los que los autores escriben sin pausa. Es como si en lugar de escribir como acto de vida, apuntar como descarga o como análisis, el vicio del diario se agudizase como cualquier otro vicio. Entonces se vive para llenar el diario, se coleccionan vivencias para incluirlas en él. Se ha dicho que se trata de seres que no pueden experimentar la vida más que a través de esa escritura compulsiva.
Le ocurrió tanto a Camus como a la Mansfield que se expresa, por ejemplo, de la siguiente manera:

“28 de enero – No me acordaré nunca de lo que ha pasado hoy. Ha sido un día vacío. Quizá al final de mi vida lo desee, lo quiera volver a tener. Había luna nueva; de esto me acuerdo. Pero quien vino o lo que hice, todo eso se perdió.”

Se puede observar una especie de avidez por recordar y en realidad se recuerda con el fin de apuntarlo, de llenar el diario. Lleno es lo contrario de vacío y el vicio de agregar cosas y más cosas en el diario lo sustituye y les permite superar la angustia ante ese vacío. No existe para estos seres el pánico antes la página en blanco pues se pasan la vida evitándolo. Es decir que tal vez esa página simboliza para ellos un acto de vida, lo contrario es la nada. En ese aspecto la Mansfield coincide con otros escritores como Kafka, que apunta:

“5 de febrero. Buena mañana, imposible recordarlo todo.”

Así se trate de:


·        un diario íntimo de tipo personal, en el que se registran los momentos especiales o los no especiales, pero que son simplemente de cada día;

·        un diario de notas tomado como motivo primordial de la vida;

·        el diario convertido en estructura de una novela.


En cualquiera de los tres casos, decíamos, hay un esquema muy parecido que consiste en:


·        exposición fragmentada y separada por las marcas temporales;

·        discurso espontáneo, especialmente cuando se escribe en presente y corresponde a la transcripción casi simultánea de los hechos con el momento en que ocurren


En este tipo de discurso no hay un orden lógico ni una necesaria relación entre cada declaración; es decir, entre las frases o las ideas que componen los fragmentos. Menos aun entre los fragmentos.

Nota personal: no estoy muy de acuerdo con la afirmación de “No existe para estos seres el pánico ante la página en blanco pues se pasan la vida evitándolo”, refiriéndose a los escritores que escriben en su diario de manera casi compulsiva, o quizás sí, el caso es que me parecen seres complejos, con miedo no sólo a la página en blanco –pues ese miedo sobreviene cuando lo que pretendes escribir es trabajo y no tus vivencias, deseos, pasiones, etc.-, sino a muchas otras cosas: a una vida en blanco, a perder los recuerdos –a mí me pasa, hasta el punto que he retomado varias veces la afición a escribir un diario y otras tantas lo he dejado por razones que no vienen al caso-.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo/2 – Parte 1


El diario íntimo/2

Ya dijimos que el diario íntimo literario comprende dos vertientes: el diario personal del escritor y las novelas o cuentos escritos desde el punto de vista de un narrador en primera persona.
En su diario personal, el escritor registra tanto los conflictos como las ideas para su futura producción. Se han dado casos de escritores que llevaban un diario en el que apuntaban cuestiones subjetivas y que los editores han convertido en best-sellers.
En otros casos, las notas del oficio resultaron ser excelentes textos poéticos. Incluso páginas enteras del diario se han convertido en cuentos con principio, medio y final.

Diarios de notas

Lo que caracteriza al diario íntimo como tal es el registro espontáneo.
Llevar un diario “de escritor” es conveniente. Tal y como lo hizo el norteamericano Henry James, cuyos nueve cuadernos, fechados entre noviembre de 1878 y mayo de 1911, se publicaron bajo el título Cuadernos de notas.
Constituyen un testimonio directo de su pasión por escribir y de las dificultades que debía superar en el proceso.
Los primeros tres son memorias de viajes, reflexiones y estados de ánimo. En los restantes, la narración y sus vericuetos es el común denominador:

      “Una suerte de imagen concentrada de un modo de sentir el oficio de la escritura.”

En muchos casos, hay material que resultó ser más tarde el esbozo de un cuento. Casi todo lo que escribió está registrado en los cuadernos.

Veámoslo.
Henry James explica en sus cuadernos aspectos de sus obras, que pueden ser:

  • La idea principal;

  • un primer boceto;

  • exámenes minuciosos de secuencias dramáticas: la importancia de cada elemento y la función de cada personaje;

  • el complicado desarrollo de la redacción, como cuando se refiere a lo que Maisie sabía;

  • esquemas casi iguales al relato definitivo;

  • resúmenes de novelas complejas como Los embajadores.

Sus notas son verdaderas lecciones cuya aplicación podemos confrontar en su obra. A veces, un apunte fue utilizado diez años después como germen de una narración:

19 de junio de 1884. Se podría escribir un cuento (muy breve) acerca de una mujer casada con un hombre que posee el carácter más afable pero es un tremendo, aunque inofensivo, mentiroso. Ella es muy inteligente, de una naturaleza espléndida, tranquila, elevada, pura, y está obligada a sentarse a escucharlo fantasear más que nada por vanidad, por deseos de resultar interesante y a causa de un irresistible y peculiar impulso. Él es bondadoso, amable, personalmente muy atractivo, muy apuesto, etc.: no posee prácticamente ningún otro defecto, aunque por supuesto se va tornando crecientemente ligero. Lo que ella sufre –lo que tiene que soportar- por lo general intenta rectificarlo, neutralizar los efectos nocivos matizando un poco, etc.






El diario de Henry James

Para James, llevar un diario no sólo era un modo de trabajar en un campo apto para el análisis literario y para la introspección, sino que era un modo de apresar la vida.

He aquí un ejemplo del registro del oficio:

“34 D.V.G. 10 de enero de 1896.

Voy a hacer para O.C., en 7000 palabras, el temita de las dos personas que nunca en la vida se encontraron. Lo preveo en cinco capítulos, todos diminutos e intensamente escuetos, con cada palabra y cada toque contando algo. Sólo me queda llevarlo al papel; pero antes de dar un solo paso he de verlo claro como el cristal.”

Y un fragmento referente a su introspección:

“(…) y ahora que soy más viejo, que tengo más tiempo, que la tarea de escribir me resulta más onerosa y puedo hacerlo más libremente, debería esforzarme por guardar, hasta cierto punto, un registro de las impresiones pasajeras, de todo aquello que va y viene, que veo, y siento, y observo. Apresar y conservar algo de la vida, a eso me refiero. Aquí estoy de vuelta en América, por ejemplo, después de 6 años de ausencia, con posibilidad de ver y aprender muchas cosas que no deberían convertirse en materia de desperdicio.”

  

lunes, 8 de octubre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo – Taller de Textos


TALLER DE TEXTOS

A continuación sugerimos una serie de propuestas que pueden convertirse en fructíferos disparadores del diario íntimo o de cualquier tipo de texto.

Propuesta 1: Un día

Anotar a modo de diario, indicando las horas, lo que se ha hecho durante todo un día

   Ejemplo:
   A las 8:
   A las 10:
   A las 12:
   A la 1:
   A las 2:
   etc.

Propuesta 2: Clasificar

   Confeccionar un diario con distintos apartados para los diferentes ámbitos de la vida.

  1      Diario de las circunstancias ocurridas en el trabajo.
  2      Diario de las circunstancias ocurridas con la familia.
  3      Diario de las circunstancias ocurridas con los amigos.


Propuesta 3: Personaje ficticio

   Escribir un diario en el que se incluirá un personaje ficticio.


Propuesta 4: Diario ficticio

   Escribir el diario íntimo del personaje ficticio de la propuesta 3.

Propuesta 5: Olvidar

   Escribir el diario del personaje que no se acuerda de nada.

Propuesta 6: Definir

Definir al personaje cuyo diario se ha encontrado en una estación de tren. En una de las páginas leemos lo siguiente:

3 de abril, a las 8 de la mañana
Están pasando un disco de Elvis Presley. Me recuerda a mi amigo Bob. Hace tiempo que quisiera escribirle una carta. María no me deja acercar al escritorio, desde que volví de la clínica.

6 de mayo, a las 10 de la noche
Me duele el estómago.

6 de mayo, a las 3 de la madrugada
Ya se me fue el dolor del estómago, pero creo que ahora me viene un terrible dolor de cabeza. Me acuesto de nuevo.

8 de mayo, a las 3 de la tarde
Cómo repiten la música los del tiovivo. Ya compré el billete para visitar a mi amigo. Le daré una sorpresa y le leeré páginas de este diario.

Propuesta 7: Caracterizar

Caracterizar a un personaje de acuerdo a lo que escribe en su diario íntimo.
Las idea es incluir, en la transcripción de un fragmento del diario escrito por un personaje, objetos, otros personajes, reflexiones, deseos, observaciones, etc., que nos permitan “conocer” a ese personaje por lo que él mismo apunta y no por ningún tipo de descripción, ni la suya ni la de otro narrador externo.

Propuesta 8: Testigo

Reescribir la consigna anterior contada por un narrador testigo

jueves, 4 de octubre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo – Parte 4


Breve catálogo de diarios

Hay una serie de diarios literarios que veremos a continuación. Algunos de ellos fluctúan entre el diario y otros géneros; otros son los que corresponden a diario como refugio personal. A veces, los límites son ambiguos como en el caso del Diario de Anna Frank, que fue escrito como refugio personal y convertido en autobiografía literaria de una adolescente y de un momento histórico, una vez publicado.

1         Entre el diario y otros géneros

Si se nombraran sólo las estaciones o los años, en lugar de señalar con precisión días y horas, estaríamos en un campo vecino: el de las memorias o la autobiografía.
Otra variante es la utilizada en el diario de Jaime Gil de Biedma, donde los límites están marcados por párrafos fragmentados aislados, con mínimas referencias al día.
Pero también existen los diarios no ficticios que sin embargo pasan a ser literarios. Pueden testimoniar una época. Son, en este caso, históricos como el Diario de Anna Frank, escrito por una niña judía, casi adolescente, que nos muestra igual que un documento histórico, la lucha de una colectividad contra la persecución y el odio racial:

Martes 16 de mayo de 1944

Querida Kitty:
Para variar un poco, y después de tanto tiempo de ignorarlos, me referiré a una discusión que tuvieron ayer los señores Van Daan.
Señora: Los alemanes deben haber reforzado la barrera del Atlántico y harán todo lo que puedan para evitar la invasión de los ingleses. ¡La fuerza de los alemanes es aun formidable!
Señor: ¡Sí, si, colosal!
Señora: Sí…
Señor: Son tan fuertes que, a pesar de todo, ganarán la guerra…
Señora: Es muy posible. Aun no estoy convencida de lo contrario.
Señor: Prefiero no contestarte.
Señora: pero no puedes evitarlo. Te encanta contradecirme.
Señor: Naturalmente, pero contesto lo mínimo necesario.
Señora: Pero contestas, y siempre quieres tener razón. Sin embargo, tus predicciones no son siempre acertadas.
Señor: ¡Hasta ahora, nunca me he equivocado!
Señora: ¡Falso! Opinabas que la invasión sería para el año pasado, que Finlandia ya habría firmado la paz, que antes del invierno Italia quedaría liquidada, que los rusos tomarían Lemberg. ¡Decididamente tus predicciones no valen mucho!
Señor: (Poniéndose en pie) , Bueno, ya es tiempo de las calles. Llegará el día en que te demuestre que tengo razón. Estoy hasta la coronilla de tus tonterías y espero el momento de restregártelo por la nariz.
Fin del primer acto..
Mamá y yo hubiéramos querido soltar la risa. Peter se mordía los labios.

También los diarios históricos suelen convertirse o estar casi en el límite de lo que son las memorias.

2  El diario como refugio personal.

Pueden ser el muestrario de una personalidad particular como la del pintor Delacroix.
O el diario como interlocutor. Cientos de diarios comienzan con el cursi “querido diario…” y luego se entabla un diálogo. Incluso Katherine Mansfield escribe:

            ¡Acércate, tú, invisible, desconocido, hablemos los dos juntos…!

El diario aquí nos ofrece la posibilidad de ser escuchados, incluso por nosotros mismos, posibilidad atractiva cuando no lo logramos en el mundo exterior.
Puede considerarse el diario como borrador de la autobiografía. La diferencia entre ambos es que en el diario el escritor anota reflexiones, sucesos de los que ha participado, nombra a las personas con las que se ha vinculado o los hechos del mundo en general, igual que en la autobiografía o en las memorias, pero lo hace señalando el tiempo. Esa es la diferencia principal.
Para Baudelaire, el valor que poseen los diarios es que “suelen ofrecernos el corazón puesto al desnudo”. Es decir, el registro espontáneo y no elaborado como en la autobiografía.
Aunque en los diarios “literarios” se observa una realidad retocada de acuerdo a las necesidades de la narración.

Diario íntimo
Tema principal:
Espacio de descarga personal
Tema principal:
Reflexiones de los escritores acerca de la literatura
·        (Se lanzan las vivencias sin orden ni sentido programado)

·        Novelas que incluyen o cuya forma es la del diario íntimo

·        (Se crea un interlocutor: “querido diario”)

·        (Se reúne material para ser empleado más adelante)


·        (Se trabaja la narración inventando un diario íntimo del protagonista)



Recapitulando…


1    En el diario íntimo se conjuga lo caótico y lo organizado.

2   Lo caótico en el diario íntimo: se puede escribir todo espontáneamente.

3   Lo organizado en el diario íntimo: está dado por los indicadores temporales que enmarcan lo escrito.

4   Las pautas temporales (fecha, hora, etc.) pueden constituirse en ideas para escribir.

5   El plan general de diario íntimo está organizado en torno a vivencias y circunstancias personales.

6   Se expresa en primera persona, el narrador del diario es un yo protagonista.

7      Los tiempos verbales más comunes son: en presente del indicativo y el pretérito imperfecto.


... En la próxima entrada, el taller de textos... ¿tenéis ganas? 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo – Parte 3



El siguiente cuento de Pedro Orgambide, titulado Día duro, está estructurado basándose a fragmentos mínimos de tiempo, gracias a los cuales crece la intensidad y se constituye el personaje típico de una adolescente:


“A las 11.30 del sábado la adolescente se levanta de la cama y lo primero que hace es prender el televisor. Cambia de canal. Vuelve a cambiar. Apaga.
A las 11.40 levanta el tuvo del teléfono para comprobar si tiene tono.
A las 12 se prepara un té y lo toma mirando por la ventana, mientras con el dedo va escribiendo su nombre en el vidrio empañado.
A las 12.30 se para en medio del living y le declara al mundo que se está aburriendo. Dice en voz alta ‘Estoy aburrida’.
A as 12.35 se sienta en un sillón con una pila de revistas, las hojea y as va tirando al piso.
A las 12.45 deja el sillón, va a la cocina, vuelve de la cocina, va al dormitorio, vuelve del dormitorio, se detiene otra vez en la mitad del living y se lamenta: ‘Estoy aburrida’.
A las 12.50 vuelve a prender el televisor.
A las 13 apaga el televisor y prende la radio.
A las 13.20 se para delante del espejo, se mira argo y dice: ‘Estoy fea’.
A las 14.05 abre una carpeta y escribe un poema que se titula: ‘Aunque nadie me entienda’.
A las 14.40 vuelve al espejo, se estudia con cuidado y dice: ‘Estoy gorda’.
(…).
A las 18.10 suena el teléfono. La adolescente se abalanza a atender y en el camino voltea una silla. Antes de levantar el tubo se contiene, hace una pausa y cuando dice hola su voz suena indiferente y un poco misteriosa y también un poco lánguida. Sostiene un diálogo con frases entrecortadas, afirmaciones y negativas. Por momentos sus respuestas se endurecen y después se ablandan, aunque nunca demasiado ni para un lado ni para el otro, y se nota que está manejando con cuidado alguna estrategia para poder seguir disputando una posición de fuerza.
A las 18.20, con tono neutro, acepta concurrir a una cita dentro de media hora.
A las 18.23 se despide, cuelga, levanta los brazos, suelta un gritito y ríe.
A las 18.24 corre a cambiarse de ropa y hay gran ruido de cajones que se abren y se cierran.
A las 18.30 se mete en el baño, se peina, se pinta los ojos y canta en voz baja.
A las 18.40 se pone la campera y se prepara para salir. Llega hasta la puerta, pega media vuelta, regresa, se para delante del espejo, se mira de frente, se mira el perfil derecho, se mira el perfil izquierdo, dice: ‘Que linda soy’ y se va.”


Como se puede observar, si eliminásemos los indicadores horarios no se conseguiría el mismo efecto en el cuento anterior.
Sin embargo hay partes del diario de Katherine Mansfield donde se reemplazan las referencias de las fechas por epígrafes o títulos tales como: Los ríos de la China; La cocinera; La muerte; etc. que cumplen la misma función.
Evidentemente, los mecanismos organizadores del relato son, en ambos ejemplos, las referencias que los dividen en fragmentos.
 Y tu... ¿Has tenido alguna vez diario? ¿Cómo lo usas o has usado?

viernes, 14 de septiembre de 2012

Técnicas y temas del oficio – El diario íntimo – Parte 2


Modelos de diarios literarios

El plan general de un diario íntimo corresponde fundamentalmente a las vivencias o a las circunstancias cotidianas. Se puede decir que facilita la exploración del yo. Literariamente, se suele construir desde el punto de vista de un narrador a través del cual se enfoca la exploración.
Abarca un determinado espacio de tiempo, incluidos días en blanco y lagunas temporales.
Los modelos de diarios existentes se caracterizan por:

1         Tiempo verbal: presente de indicativo (tiempo neutro): “Estoy”.

Refuerza la credibilidad del lector al coincidir el tiempo de la escritura, “ahora”, con el tiempo siempre presente de la lectura.

Ejemplo:
      “1936, 10 de abril
Cuando un hombre está en mi situación sólo le queda hacer examen de conciencia. No tengo motivos para rechazar mi idea fija de que cuanto le sucede a un hombre está condicionado por todo su pasado; en resumidas cuentas, es merecido. Evidentemente, buenas las he hecho para encontrarme en este punto.”

El fragmento anterior es de El oficio de vivir, de Cesare Pavese, un diario en el que se interroga acerca de la poesía, de su estilo y de la existencia:

      “Estoy triste, me siento inútil, como un dios.”

El diario de Pavese fue encontrado a su muerte entre sus papeles, dentro de una descolorida carpeta verde, sobre la cual estaba escrito a lápiz ojo y azul:

El oficio de vivir de Cesare Pavese




Igualmente ha ocurrido con los diarios de Anaïs Nin escritos durante medio siglo, un documento intensamente personal con el que se han identificado muchos lectores a partir de su publicación después de la muerte de su autora. Explora a través de ellos temas como la neurosis, la feminidad, las relaciones entre arte y vida:

      “Mayo de 1944
¿Será capaz la vida exterior, con su continuo trajín, de destruir la vida interior? (…) Mi tendencia a relacionarme, conversar, consolar reflexionar e interpretar es menos frecuente. Intensa actividad en la imprenta. Hay que hacer una tirada de más de cuarenta grabados. Después vuelvo a casa a darme un baño, cenar, recibir a algunos amigos, atender llamadas telefónicas e ir de visita. Casi no tengo tiempo para explicar lo que me pasa. La vida de los demás, los hechos de los demás. Aquí el teléfono sustituye a las cartas.”

2  Tiempo verbal: pretérito perfecto: “He estado” ó pretérito imperfecto: “Estaba/ Vivía” (se puede utilizar en un diario de recuerdos).

Ejemplo:
      “Tempestad de nieve. Estaba trabajando en This Hunger (El Hambre) cuando mi máquina de escribir se estropeó. Salí afuera, a pesar de la nieve, para llevarla a arreglar. Cuando regresé, ya no tenía ganas de continuar describiendo la vida de Djuna en el orfanato y el hambre que había pasado. Me apetecía hablar de la nieve. Describí cada imagen, cada sensación y cada fantasía que había experimentado durante mi paseo. El temporal de nieve me hizo retroceder en el pasado, a mi adolescencia inocente, llena de deseos, a mis dieciséis años, intimidada y tensa. Comparaba mi adolescencia con la fría adolescencia de otros jóvenes de hoy. Todo esto se fusionó: la nieve, el frío del miedo, la frialdad de la virginidad; la pureza, la inocencia, y siempre el imprevisto miedo de desvanecerse bruscamente. Escribí todo lo que tenía que decir. Y cuando acabé, me dí cuenta que había descrito la adolescencia de Djuna, y las adolescentes contradicciones de otros jóvenes. Redacté treinta y ocho páginas sobre la frialdad en la mujer y en el hombre, sobre Djuna y el orfanato, su hambre.”
Anaïs Nin, de su Diario


Fotograma de Henry & June (1990), película de Philip Kaufman basada en el diario íntimo de Anaïs Nin


3  Las referencias temporales:

El texto del diario se diferencia de los otros textos literarios por la explicitación de espacio y especialmente del tiempo.
Explicitar el topónimo del espacio en el que sucede lo narrado puede deberse a una actitud de relación emotiva con ese lugar, y así se fija en la escritura; o sea, se hace como frontera decorativa del texto. Sin embargo, para el lector es un dato significativo, no es igual decir “Estocolmo” que “Caserío de la cañada”. Los nombres de las ciudades, pueblos o villas condicionan la lectura, enmarcan las confesiones del protagonista. La narración del tiempo es imprescindible. Incluso sería una diario aquel que contuviese muy pocos datos además de las fechas

Ejemplo:
      7 de marzo: no vino.
      8 de marzo: no vino.
      9 de marzo: no vino.
      10 de marzo: estuvo a punto de venir, pero me llamó por teléfono.
      11 de marzo: habló por teléfono a las 10 de la mañana y a las 5 de la tarde.
      12 de marzo: ni siquiera me llamó por teléfono.
      13 de marzo: ¡Al fin! Llegó por sorpresa a las 8 de la mañana.


Espero que os haya gustado tanto como a mí...